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“Si me corto el pelo, crecerá más rápido” (y otras bobadas de la belleza)

Suenan inverosímiles, ¿pero son falsas? Qué ocultan las paradojas más absurdas de la estética

“Si me corto el pelo, crecerá más rápido” (y otras bobadas de la belleza)

Son muchas las paradojas que pululan por el vademécum de la belleza. Cortarse el pelo para que crezca más rápido, evitar las cremas para no envejecer o aplicar protección solar para broncearse. ¿Pero son tan irreales como suenan? Pues hay de todo, como en botica. Desvelamos la verdad (o falsedad) que ocultan muchas de ellas. El doctor Julián Conejo-Mir, catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla, nos ayuda a repasarlas.

Si me corto el pelo, crece más rápido. Falso.

“El pelo es una estructura proteica muerta. Y la raíz, anclada un centímetro por debajo de la piel, no se entera de si cortamos las puntas o no, por lo que no puede responder a ello”, zanja el dermatólogo. Lo que sí es cierto es que, al cortar las puntas, el cabello da la imagen de un mayor grosor, pero solo es una impresión óptica. Respecto al tema de la longitud, también hay muchos malentendidos. Nunca va a llegar a los pies por dejarlo de cortar. Como explica Conejo-Mir, el pelo crece hasta su tope durante “la fase anágena”, que dura unos dos años (después se paraliza, hasta que se corta y vuelve a empezar). El hecho de que unas mujeres consigan que el cabello les llegue casi hasta la cintura y en otras no pase apenas de los hombros, depende de la duración de tal periodo. “Solo con tratamientos anticaída se ha constatado que esta fase se alarga, llegando a tres años”, apunta el especialista.

Los jabones sin jabón [synted] lavan mejor. Verdadero. 

El hecho de no contener detergente o no hacer espuma no les resta eficacia. Es más, son la mejor opción en el caso de pieles sensibles o con dermatitis. “El jabón no es más que un emulsionante. En los años 80 y 90, se daba mucha importancia a la espuma y al olor. Pero estas composiciones tan cosméticas pueden alterar el manto lipídico de la piel”, recuerda el doctor.

Cuando duermo, mi piel está muy despierta. Falso

La fisiología de la piel no cambia del día a la noche. “Sí hay estudios que afirman que algunas cremas funcionan mejor cuando se adaptan a los ritmos circadianos, pero la diferencia sería prácticamente insignificante”, explica el doctor. Lo que sí es cierto, y es de donde puede proceder esta idea, es que por la noche la cosmética “cunde” más. Hay que tener en cuenta que durante el día, el sudor, los roces o los factores externos pueden restar efectividad, mientras que por la noche lo único que hacemos es meternos en la cama.

También son contundentes los devastadores efectos de la falta de sueño. En un estudio llevado a cabo por la Academia Europea de Dermatología, y en el que se privó de sueño nocturno durante 8 horas a 12 voluntarios, se constató un claro deterioro del aspecto de la piel. Aparecieron arrugas finas y ojeras en los párpados, hinchazón alrededor de los ojos, rojeces y pérdida de luminosidad. Conclusión: su piel no está activa mientras duerme, pero sufre mucho si no lo hace.

Frotar la piel prolonga el bronceado. Verdadero.

Aunque lo lógico sería pensar que al eliminar las células de la superficie de la piel nos vamos a llevar con ellas el tan ansiado bronceado, lo cierto es que esto no ocurre. Exfoliar la dermis perfecciona su aspecto. Como explica el doctor Conejo-Mir, “con el peeling se arrastra la queratina [proteína que endurece] de la piel, pero la melanina [pigmento] se encuentra en una capa más profunda a la que la exfoliación no llega”. Solo en el caso de autobronceadores artificiales, el moreno desaparecerá.

Usar cosmética antiedad antes de tiempo envejece. Falso. 

En tal caso, todo lo contrario. “Cuando se actúa cosméticamente sobre la piel, siempre se la está ayudando. Sí es cierto que no necesita los mismos activos o cuidados a los 25 años que a los 80, pero empezar antes no le hará mal. Hay que tener en cuenta que lo mejor es anticiparse a los daños cutáneos”, explica el dermatólogo.

Una crema barata puede ser mejor que una cara. Verdadero. 

“Lo que da carácter terapéutico a una crema es su composición. Luego, está el márketing añadido”, aclara Conejo-Mir. Según el especialista, un buen cóctel de principios activos antiedad no tiene por qué costar más de 30 euros. El resto tiene que ver con el empaquetamiento o la imagen de marca. Para evitar desembolsos innecesarios, el doctor recomienda consultar siempre con el farmacéutico. “Allí le darán la composición idónea para cada tipo de necesidad”, dice.

Cuanto más me lavo el pelo, antes se me ensucia. Falso.

“El cuero cabelludo tiene mucha secreción sebácea, y aunque es cierto que no es recomendable eliminarla del todo, pues protege y nutre, sí hay que lavarlo siempre que sea necesario, incluso a diario, y no tiene nada que ver en el hecho de que se ensucie antes”, señala el especialista. Los champús destinados al ‘uso diario’ alteran muy poco el pH de la piel, ya que tienden a ser ligeramente ácidos.

El alargador de pestaña me las parte. Falso.

Algunos activos como el bimatoprost sí han provocado un crecimiento excesivamente rápido. Como explica Conejo-Mir, el ciclo de vida de cada pestaña es muy largo, de 7 años. “Con estos tratamientos, el pelo crece a mayor velocidad, pero esto hace que se acorte también su periodo de vida. Es por eso que la gente que los utiliza nota que se le caen más”, zanja. El bimatoprost es un medicamento que se utiliza en tratamientos oftalmológicos, para evitar el glaucoma y la hipertensión ocular. Su “efecto secundario”, que se comprobó por casualidad, es el aumento del número, longitud y densidad de las pestañas. Después de realizar pruebas y estudios, el Comité Asesor para Sustancias Oftalmológicas y Dermatológicas de la FDA aprobó, en 2008, el uso de este activo para la creación de un cosmético que fomentaba el crecimiento de las pestañas. En el año 2012, un equipo de científicos de la Universidad de Bradford en el Reino Unido, publicó un estudio que demostraba la efectividad del bimatoprost para hacer crecer el cabello además de las pestañas. Nadie ha certificado roturas.

El protector de labios ataca mis labios. Falso.

La teoría del “efecto rebote” se estrella con muchas creencias, y esta es una de ellas. Como explica Conejo-Mir, la piel de los labios no tiene glándulas sebáceas, ni melanina, y está continuamente agredida por agentes externos. “Aportarles hidratación siempre es bueno”, concluye. Determinados estudios los vinculan con una menor incidencia del cáncer de piel en la zona, pues, a veces [lo indicará la etiqueta], actúan como protector solar.

El maquillaje suma 5 años. Verdadero.

Hay que ser muy experto para aplicar, con éxito, una base de maquillaje, que cuando es mate se cuartea sobre el rostro, evidenciando las arrugas. Gato, maquillador oficial de Maybelline N.Y, nos da las pautas para utilizar sacar partido a la tintura sin hacernos parecer mayores: “A la hora de elegir un fond de teint, que sea satinado y ligero. Lo más importante es controlar el brillo del rictus para que no se maque”.

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