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EE UU prepara otra misión de su avión espacial secreto X-37B

El vehículo no tripulado experimental de la Fuerza Aérea se pondrá en órbita en mayo y realizará investigaciones sobre “un sistema de propulsión experimental” no especificado

Unos especialistas revisan el vehículo espacial secreto X-37B tras su aterrizaje automático en la base de Vandenberg (California), el 17 de octubre de 2014.
Unos especialistas revisan el vehículo espacial secreto X-37B tras su aterrizaje automático en la base de Vandenberg (California), el 17 de octubre de 2014.

El X-37B, avión espacial secreto de la Fuerza Aérea estadounidense, vuelve el próximo 20 de mayo al espacio para iniciar una nueva misión orbital experimental. Será el cuarto vuelo de este programa y no se ha especificado cuál de las dos unidades disponibles del minitransbordador será la que despegue en un cohete Atlas V desde la base de Cabo Cañaveral (Florida). “Los objetivos fundamentales del X-37B son dos: [desarrollar] tecnologías de aviones espaciales reutilizables para el futuro de América en el espacio y operar experimentos que puedan regresar a la Tierra y ser examinados”, señala la Fuerza Aérea estadounidense, pero no da muchos más detalles de este proyecto clasificado, ni su coste.

El avión espacial no tripulado es similar, a escala reducida, a los transbordadores de la NASA que fueron retirados definitivamente en 2011, pero es mucho más pequeño: cinco toneladas, 8,9 metros de longitud y 4,5 de envergadura del X-37B, frente a las más de cien toneladas, 37,2 metros de longitud y 23,79 de envergadura de los transbordadores. Además, la pequeña nave no lleva tripulantes (el aterrizaje en pista es automático), despliega un panel solar en órbita para su alimentación eléctrica y permanece en el espacio mucho más tiempo de las dos semanas de vuelo que eran lo habitual con las antiguas naves de la NASA.

La primera misión del X-37B fue lanzada al espacio en abril de 2010 y aterrizó en la base de Vandenberg (California) en diciembre de aquel mismo año, tras siete meses en órbita, recuerda NasaSpaceflight.com. La segunda, con la otra unidad operativa del minitransbordador secreto, duró 15 meses (desde marzo de 2011 hasta junio de 2012). Para el tercer vuelo, se reutilizó la primera unidad del avión, que se lanzó en diciembre de 2012 y regresó en octubre de 2014, tras 675 días en el espacio. Los detalles de estas misiones son secretos, “sin embargo, se supone que fueron exitosas y ambos vehículos fueron recuperados intactos”, recordó NasaSpaceflight.com.

En la misión que comenzará en mayo, la cuarta, parece ser que se incluirán cargas útiles experimentales. “Las cargas del X-37B y sus actividades específicas están clasificadas, así que no está claro qué hace exactamente este avión espacial mientras da vueltas a la Tierra”, señala Space.com. Pero responsables de la Fuerza Aérea han dado algunas pistas: “El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL), el centro de Espacio y Sistemas de Misiles (SMC) y la Oficina de la Fuerza Aérea de Respuesta Rápida (AFRCO) investigan un sistema experimental de propulsión en la cuarta misión del X-37B”, señaló el capitán Chris Hoyler, un portavoz de la Fuerza Aérea a dicha web especializada en temas espaciales. “La AFRCO también llevará unos materiales avanzados a bordo del X-37B de la NASA para estudiar la duración de varios materiales en el entorno espacial”.

En la misión que comenzará en mayo, la cuarta, se incluirán cargas útiles experimentales

Desde el inicio del programa X-37B en la Agencia de Proyectos de Investigación de Defensa Avanzados (DARPA) las especulaciones sobre sus objetivos han llenado el hueco que dejan los secretos. Se ha sugerido que estas naves pudieran servir para misiones de vigilancia de zonas estratégicas en la superficie terrestre, para poner en órbita satélites militares (en su bodega cabrían dos de pequeño tamaño), para destruir satélites enemigos o incluso como algún tipo de arma espacial, pese a que la Fuerza Aérea estadounidense lo ha negado sistemáticamente. El minitransbordador, fabricado por Boeing, vuela en órbitas bajas (técnicamente se definen las comprendidas entre los 200 y los 2.000 kilómetros sobre la superficie de la Tierra). A la hora de regresar, el minitransbordador recibe las órdenes pertinentes para, automáticamente, reentrar en la atmósfera, descender y aterrizar en una pista, que en las tres misiones anteriores ha sido en la base de Vandenberg, pero con la de Edwards, también en California, como reserva. Los transbordadores de la NASA siempre fueron pilotados por astronautas.

“Las tecnologías ensayadas en el programa incluyen sistemas avanzados de guiado, navegación y control, sistemas de protección térmica, aviónica, estructuras de alta temperatura y sellados, aislantes reutilizables, sistemas de vuelo electromecánicos ligeros y sistemas avanzados de propulsión, vuelo orbital autónomo y aterrizaje”, señalaba la Fuerza Aérea estadounidense en su web, en 2010, cuando comenzaron las misiones de este vehículo.

El X-37B nació en la NASA a finales de los años noventa como un programa tecnológico orientado a futuros vehículos espaciales reutilizables que sustituyeran a los entonces ya veteranos transbordadores. La agencia espacial iba a construir dos vehículos: uno para probar los sistemas de aproximación y aterrizaje en pista, y otro orbital. Se hicieron algunos ensayos con una unidad de vuelo a pequeña escala, pero finalmente la NASA canceló el programa y pasó a la DARPA, que asumió los diseños previos como punto de partida para el X-37B que ha acabado volando.

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