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Cartas al director

Todos deben cumplir con su parte

Yo también soy partidario de que Grecia devuelva lo que pidió prestado. Es lo más justo. Negarse a hacerlo es irresponsable y peligroso para la propia Grecia, a quien lógicamente habría muy pocos dispuestos a volver a prestar en el futuro. No obstante, hay dos factores a tener en cuenta que me parecen esenciales también. El primero es que Grecia debe devolver el préstamo con el dinero que no necesite destinar a lo más básico: alimentación, educación, sanidad, pensiones, etcétera. El segundo es que los intereses del préstamo deben ser justos y viables. No es moral desde ningún punto de vista que se exijan sacrificios sobre lo más básico para vivir. Tampoco es justo que las condiciones del préstamo suman al país en el subdesarrollo económico. Prestar con interés es moral cuando se hace para ayudar. También es lícito cuando se permite devolver el préstamo sin asfixiar al acreedor. Pero prestar con la codicia del usurero, a quien no importa el sufrimiento del deudor con tal de obtener su dinero, eso es sencillamente infame. Y debería ser ilegal también.— Pablo González Caballero.

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