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EL ACENTO

Salario emocional

La experiencia de Iberdrola demuestra que la jornada intesiva aumenta la productividad y la satisfacción laboral

Salario emocional

Pasar más horas de las necesarias en la oficina es solo garantía de un aumento de la temperatura de la silla. Más tiempo no garantiza una mayor productividad. Al contrario. Puede ser un indicador de mala organización personal o colectiva. La compañía eléctrica Iberdrola ha demostrado que la jornada intensiva no solo produce mayor satisfacción y mayor compromiso de los empleados, sino que aumenta la productividad.

Con 9.000 empleados en plantilla, Iberdrola comenzó a aplicar en 2008 un plan de reorganización laboral que implantó la jornada intensiva de 7,15 horas a 14,50, con 45 minutos de flexibilidad en las entrada y la salida. Seis años después, el director de recursos humanos y artífice del cambio, Ramón Castresana, demuestra con datos en la mano las ventajas del nuevo sistema: un aumento claro de la productividad, que se traduce en un ahorro de medio millón de horas de trabajo anuales, un 20% menos de absentismo laboral y un descenso de la siniestralidad laboral.

Concentrar el trabajo permite evitar las interrupciones e intensificar el esfuerzo. La plantilla produce en conjunto más, pero cada uno de sus miembros ha ganado tiempo para su vida privada, lo cual debería permitirle cargar pilas, disfrutar y al mismo tiempo ser más eficiente en el trabajo. En España se termina de trabajar un promedio de dos horas más tarde que en el resto de Europa. Sin embargo, no es el país con mayor productividad por empleado. Según una encuesta realizada en 2012 por Randstad, 8 de cada 10 empleados españoles dicen trabajar más horas de las que les toca. Sin embargo, el 76% reconoce que no es por la carga de trabajo, sino por la inercia de una cultura más proclive al presencialismo que a la eficacia.

Pero tan importante como concentrar el trabajo es cierta flexibilidad en el horario que permita la conciliación con la vida familiar. El conjunto de estas ventajas constituye lo que los expertos denominan salario emocional. Cuanto mayor es este, más aumenta la productividad. Un estudio de Edenred-IESE ha calculado el aumento en una media del 19%. A la luz de los datos, solo cabe recomendar a las empresas que evalúen la conveniencia de seguir de cerca estas experiencias.

 

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