Cartas al director
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LOMCE, ¿con c de calidad?

Uno de los aspectos más comentados y criticados de la LOMCE, la nueva ley educativa, es la implantación de pruebas o reválidas que sirvan como mecanismo de evaluación tanto del alumno como del profesor que imparte la asignatura. En este sentido, es muy complicado de justificar el nuevo real decreto de especialidades del Ministerio de Educación, en el que se permite que profesores no especialistas puedan impartir materias para las que no están preparados. En el caso de mi especialidad, Economía, un profesor de Filosofía, de Matemáticas o de Historia podría impartir asignaturas de contenido económico con el consiguiente perjuicio para el alumno que después tiene que superar dichas reválidas. ¿Quién será el responsable entonces de su suspenso?, ¿quién será el culpable de que el alumno no obtenga su título de Graduado en Secundaria o de Bachiller?

En educación, la especialización es un requisito necesario para alcanzar la excelencia que pregona esta ley. No sacrifiquemos este objetivo en aras de criterios organizativos. Como dice el refranero popular: zapatero, a tus zapatos. Todos saldremos ganando, los alumnos los primeros.— José Carlos Garrido García. 

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