EL ACENTO
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La última chirigota de la FIFA

El máximo organismo del fútbol se juzga a si mismo y se absuelve de presunta corrupción

SOLEDAD CALÉS

La FIFA ha superado aquel sainete de su presidente, Joseph Blatter, imitando a Chiquito de la Calzada para mofarse de Cristiano. Esta vez, el máximo organismo del fútbol ha optado por hacerse trampas al solitario y enmascarar de forma burda una investigación sobre corruptelas en las adjudicaciones de los Mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar, respectivamente. Como no le ha gustado el resultado, oculta las pruebas, admite algún tirón de orejas... y que siga la fiesta.

Según las conclusiones, en ocho de las nueve candidaturas —incluida la de España-Portugal— hubo chanchullos, desde regalos a las esposas de los plutócratas de Blatter, pactos secretos, sobornos y otros cohechos. Asuntillos de poca monta, insuficientes para anular las votaciones. Eso sí, habrá más cautela en el futuro. Para ello, multiplicará el pastel: el censo pasará de 25 votantes a 209. También reconoce que hay indicios para seguir con las pesquisas individuales sobre algunos miembros de sus comités, quizá por si se necesitaran purgas de cara al público, pero nada que comprometa los planes en Rusia y Qatar. A otra cosa, mariposa.

Ante las evidencias de los pucherazos, a la FIFA no le quedó más remedio que abrir una investigación que publicitó como “independiente” y encargó a Michael García, un exfiscal de Nueva York. El material recaudado por García durante 18 meses ocupa 200.000 páginas. Tras retenerlo un tiempo, la FIFA saca sus deducciones en solo 42 folios: “Motivos legales impiden la publicación íntegra; hay que garantizar la confidencialidad, lo contrario nos pondría en una tesitura complicada”. Y tanto. García no tardó en contestar: “La decisión de la FIFA contiene numeroso material incorrecto y erróneo de los hechos y conclusiones detallados en el informe”.

Recusado el árbitro García, el partido continúa. Blatter, que lleva 16 años en el cargo, se despeja otra reelección; los cataríes acumulan denuncias por explotación laboral; ¿y los rusos…? Por García se ha sabido que dedicaron mucho tiempo a destruir la documentación que él reclamaba. Pelillos a la mar.

Habrá que ver si la FIFA convoca otra edición del Premio al Juego Limpio.

¿Será capaz?

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