El hambre


"Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre –y, al mismo tiempo, para la mayoría de nosotros, nada más lejos que el hambre verdadero.
Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. Pero entre ese hambre repetido, cotidiano, repetida y cotidianamente saciado que vivimos, y el hambre desesperante de quienes no pueden con él, hay un mundo de diferencias y desigualdades. El hambre ha sido, desde siempre, la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Todavía, ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre.
Yo no sabía."
Martín Caparrós ha escrito El hambre,lo mejor que yo haya leído nunca acerca de este asunto. Cuatro años de investigación en siete países sustentan un texto lleno de información, compasión e ira. Y lleno de perplejidad, una condición que escasea en esta era de tertulianos pontificadores. Con un análisis cuidado y meticuloso,Caparrós identifica el improbable hilo conductor que une a los hambrientos de Níger, Bombay, Buenos Aires y Chicago. Es un texto sobre las sociedades que seremos. Un libro que todos deberíamos leer.
El hambre ha sido ya publicado en América Latina y llegará a España en febrero. Mientras tanto, tenemos la oportunidad de charlar sobre este asunto con su autor el próximo jueves 16 de octubre en Madrid (Café Comercial, 12.30h). Es un acto promovido por Oxfam Intermón y porCausa(nuestro nuevo proyecto de periodismo de investigación sobre pobreza). Junto a Martín,estaremos Mikel López Iturriaga (el Comidista), José Esquinas (exFAO y referente mundial en este asunto), Lourdes Benavides (activista de Oxfam) y yo. Les animo a incorporarse en persona (pueden apuntarse aquí) o virtualmente, porque esta una conversación que realmente merece la pena.


























































