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CARTAS AL DIRECTOR

Una crisis de principios

La principal preocupación de los españoles actualmente, según el CIS, tras el desempleo, es la corrupción. El 41% de la población lo significa así en las últimas encuestas publicadas en este 2014. Lo peor de la corrupción no es que pueda suceder, ya que afecta al individuo, al propio yo de cada uno; lo que crea alarma son las reacciones ante la corrupción, las tibiezas y el “aquí no pasa nada”. Ante la presunta financiación irregular del partido político que gobierna España, el presidente del Gobierno comprometió su propia estabilidad con una declaración en el Parlamento. El principal partido de la oposición ve limitada su capacidad de actuación con casos como el de los ERE, o el agujero de 2.000 millones de euros por cursos de formación en Andalucía; CiU acumula los casos Palau, ITV, Pallerols, etcétera.

La crisis actual no es financiera, es de principios. La sensación es que la casta dirigente no viene a servir a la sociedad, sino a servirse de ella. Responsabilidad en ello tenemos los ciudadanos que nos hemos inhibido de la actividad política y social. Ya lo dijo Platón: “El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores”.— Mario Martín Lucas.

 

 

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