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A usted le gustan las flores (y no lo sabe)

Si las mujeres leen más que los hombres, ¿por qué no cambiamos la tradición y les regalamos un libro a ellas y una rosa a ellos?

El maestro Mark Colle aterriza en Las Rozas Village (Madrid) y La Roca Village (Barcelona) para sellar lo que ya sospechábamos: la floristeria para caballeros es el último 'hype'

Chic Goes Wild Sensorial Space, en Las Rozas Village.
Chic Goes Wild Sensorial Space, en Las Rozas Village.

En ocasiones, las tradiciones las carga el diablo y, desde hace décadas, es una tradición la que dicta que el día de Sant Jordi los hombres deban recibir un libro y las mujeres, una rosa roja. ¿Les parece sexista esta distinción? Lo es. Según el INE, hay más lectoras que lectores en nuestro país, lo cual nos convierte a nosotros, hombres, en los depositarios ideales de un buen ramo de rosas.

Y no solo por Sant Jordi. Desde hace años, los puestos de flores del Brooklyn Flea Market (Nueva York) o Columbia Market (Londres) atraen a tantas clientas como clientes. Presten atención al público, una mañana de sábado cualquiera, de floristerías de nuevo cuño como Margarita se llama mi amor (Madrid). Juan Arenas, al frente de esta floristería, lo confirma: “Cada vez vienen más hombres a comprar, y no solo para regalar a mujeres, sino para sus amigos, para ellos mismos, para sus casas o locales”. Echen un vistazo a cualquier blog de interiorismo hipster y encontrarán flores por todas partes: en la mesa de la cocina, en macetas y jardineras, delante de una ventana estratégicamente retro o en la esquina de un escritorio, por lo demás, de una virilidad impecable.

Mark Colle.
Mark Colle.

La novedad no es tanto que los hombres seamos el nuevo público objetivo del hype de las flores (porque sí, es un hype). Lo más interesante es su potencial estético, que trasciende lo meramente decorativo. Algunos de los principales artífices de esta nueva era floral plantean interesantes diálogos con otros terrenos creativos, como el holandés Mark Colle: desde su estudio en Amberes (Bélgica), crea arreglos florales para proyectos de vanguardia que poco tienen que ver con la concepción tradicional de su oficio. Colle saltó al estrellato hace dos años, cuando fue el encargado de decorar el desfile de despedida de Raf Simons para Jil Sander y, meses después, cuajó de flores la pasarela sobre la que Raf Simons presentó su debut como director creativo de Dior. Colle ha trabajado también con compatriotas como Ann Demeulemeester o Dries Van Noten, y ahora ha traído su arte a España. Las Rozas Village, en Madrid, y La Roca Village, en Barcelona, han presentado su campaña Chic Goes Wild!, que marca la llegada de la primavera a sus establecimientos, y para conmemorarlo ha presentado las instalaciones creativas de Mark Colle y abierto sus puertas al sensorial space en el Village madrileño. Allí, un jardín colgante da paso a una sala en la que se plantea un juego a los visitantes: un experimento basado en el concepto de sinestesia, que asocia olores inesperados a arreglos florales casi escenográficos. En el exterior, entre las tiendas, la experiencia floral continúa para aportar sosiego visual entre compra y compra.

Más allá de su función de detox visual, la propuesta permite descubrir en primera persona experimentos sinestésicos que incluyen suntuosas composiciones que evocan aromas otoñales y boscosos, combinaciones silvestres que desvelan perfumes más dulces… Porque aquí no hablamos de arreglos florales al uso ni de combinaciones románticas, sino de una obra que trasciende los prejuicios y los tics machistas.

De hecho, la llegada de los hombres a las floristerías ha implicado, tal y como nos cuenta Juan Arenas, la incorporación de más especies florales a la oferta habitual. Ni rosas, ni peonías, ni claveles: “Suelen comprar flores más agresivas”, confirma. Tampoco el romanticismo de los tonos pastel encaja con la personalidad de los nuevos clientes. El amarillo, el rojo y el naranja adquieren un aspecto enérgico en combinación con diferentes gradaciones de follaje verde. Los tulipanes, los lirios y las flores con aspecto silvestre son especialmente populares entre los hombres. Una orquídea podría parecer la quintaesencia de la feminidad, pero también puede adquirir matices inesperados en sus variedades menos habituales.

Para quienes, con todo, no estén preparados para tanta sutileza, en los últimos tiempos, los templos de la floristería han incorporado referencias masculinas: en Madrid, Bourguignon ofrece un ramo nada menos que con el nombre de Gatsby, y la floristería barcelonesa Navarro cuenta en su catálogo con arreglos florales directamente inspirados en los colores del Barça. Para que grite gol con flores.

El espacio sensorial de Las Rozas Village de Madrid estará abierto al público hasta el próximo 27 de abril. Y las instalaciones florales de Mark Colle, hasta finales de mayo en ambos Villages.

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