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CARTAS AL DIRECTOR

Educar sin Música

Sant Cugat del Vallés, Barcelona

Entiendo y suscribo la indignación de los profesionales de la educación con relación a la práctica supresión de la música como materia obligatoria en la Educación Primaria. Los países más avanzados invierten e insisten mucho en la importancia de la educación musical, especialmente en las etapas de mayor plasticidad neuronal, como es la preescolar. La razón no es caprichosa, sino científica, y obviarlo implica un gran desconocimiento de los avances actuales de la neurociencia.

La música y el lenguaje comparten áreas cerebrales de proceso por lo que el aprendizaje y desarrollo de las capacidades lingüísticas pueden ser potenciadas por la educación musical. Pero además, la propia estructura temporal de la música también incide en otras áreas cerebrales relacionadas con el ritmo, como las motoras, que intervienen en la planificación y ejecución de nuestros movimientos corporales. Es curioso que cuando “falla” el ritmo interno que los gobierna, este puede estimularse y sincronizarse con un ritmo externo (sonoro o musical), siendo de gran ayuda en la neurorehabilitación motora.

La música no es un entretenimiento, es mucho más: cultura, emoción, matemática, juego, tiempo, belleza, recuerdo, terapia, ritmo... En épocas antiguas fue la base común de todas las enseñanzas. Aquellos países que conservan esta idea obtienen evidentes resultados de un menor fracaso escolar.— Jordi A. Jauset. Profesor de Economía (URL) y de Psicología de la música (UB, URL-UPF).

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