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CARTAS AL DIRECTOR

Apologías

La apología del terrorismo es un delito. Otras también deberían serlo. Como la apología de violencia de género, en donde algunos amenazan a sus esposas o parejas con golpearlas o incluso matarlas. Ya se sabe que si alguna de esas mujeres acude a una comisaria para denunciar las amenazas, la policía indica no pueden intervenir hasta que se haya consumado algún tipo de agresión. Pero amenazas repetidas, realizadas ante testigos fehacientes, podrían tipificarse como delito en el código penal. Así quizás se podría incluso salvar alguna vida. Hay otras apologías de incumplimiento de las leyes. Aplicar aquí una penalización podría ser más fácil que en el caso de la violencia de género, por aquello de la verificación de los testimonios y los testigos, ya que la apología de incitar y/o defender la desobediencia de las leyes es, por lo general, realizada por muchos a bombo y platillo con luz y taquígrafos, como es el caso del señor Mas, los Homs, Junqueras, Tardás y demás personajes del séquito de consellers, que proclaman una consulta ilegal. El señor Mas no solo ha manifestado recientemente que “sacará las urnas”, también ilegales, sino que tampoco descarta la “declaración unilateral de independencia”. El Gobierno de España y las autoridades competentes deberían dar los pasos y tomar las medidas correspondientes para que la apología del incumplimiento de la ley constituya un delito, con penas que fueran desde multas económicas hasta la inhabilitación para ejercer cargos públicos.— Juan Fernández Sánchez.

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