Cartas al director
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Cienca y vergüenza

Juan Carlos Izpisúa Belmonte, un líder mundial de la investigación con células madre, quizás hoy el científico español con más probabilidad de ser premio Nobel, se va o lo despiden, de nuevo de nuestro país. Su marcha vacía de contenido el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona. Era su director y alma, dirigía 18 proyectos de investigación, de los 21 que tiene el centro y este mismo año había conseguido crear minirriñones en laboratorio manipulando células madre, considerado por la prestigiosa revista Sciencecomo uno de los 10 avances científicos del año 2013. Además dirige dos equipos en el prestigioso Instituto Salk de California.

No hay criterio, la investigación de altísimo nivel tampoco importa; otros grandes científicos españoles, repescados con promesas y proyectos ambiciosos, también abandonaron (cito el caso de Mariano Barbacid, que se fue del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, no hace mucho) y otros parece ser que también lo harán.

Siento vergüenza de vivir en un país de semianalfabetos políticos, económicos y sociales, que solo premia a futbolistas y personajes mediáticos y que no valora a científicos punteros en la investigación mundial como Izpisúa, Messeguer, Barbacid, Fuster, Baselga, Perucho, Beato, etcétera, por citar algunos del campo de la investigación biomédica.— Manolo Suárez García. Biólogo.

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