El acento
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El brasileño que eligió España

La decisión de Diego Costa de jugar con la roja ha desatado amenazas, rayos y truenos en las autoridades deportivas de Brasil

SOLEDAD CALÉS

Que en Brasil el fútbol se vive de forma diferente al resto del mundo se tiene por cierto desde que Uruguay ganó a la canarinha en la final del mundial de 1950 en Maracaná y se multiplicó el número de suicidios. Quien necesite más pruebas del fenómeno, ahí tiene la reacción de las autoridades deportivas brasileñas a la declaración, por escrito y ante notario, del jugador del Atlético de Madrid Diego Costa de que prefiere jugar con la selección española de fútbol antes que con la de su país de nacimiento, Brasil. La elección de Costa (valerosa, porque parte de su familia sigue viviendo en Brasil) ha desatado amenazas, rayos y truenos en las autoridades deportivas del país rechazado. La acusación más suave es la de traidor a la patria, imputación que en un mercado globalizado, como el del fútbol, resulta truculenta.

Luis Felipe Scolari, seleccionador brasileño, conocido como Felipão, ha querido darle un giro lírico al desplante de Costa con esta dolorosa sentencia: “Ha dado la espalda a un sueño de millones de personas, el de representar a Brasil en el Mundial”. Tal vez, pero, a cambio, alienta el sueño de millones de personas, el de representar a España en el Mundial. Además, hay que recordar que el interés de Scolari por Costa apareció 30 segundos después de que la Federación Española anunciara su deseo de convocarle. Un interés subsidiario, por decirlo así, solo para evitar que jugara con la camiseta roja. Por otra parte, no es menos cierto que siendo seleccionador de Portugal, Scolari reclutó a dos brasileños, Pepe y Deco, para el equipo luso. ¿Pepe y Deco no traicionaban el sueño de la verdeamarelha?

Pero quizá la postura más incomprensible sea la del director jurídico de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Carlos Eugenio Lopes. Conjuga el directivo dos extremos antitéticos: por una parte afirma que la CBF luchará en los tribunales “para evitar que Costa juegue con España”; por otra, dice que el delantero debe perder su nacionalidad brasileña y le declara persona non grata en la selección. Es decir, Brasil renuncia a Costa —Scolari ya no lo convocará—, pero litigará para que España no le seleccione. Su único beneficio será el perjuicio de Del Bosque. Costa es un gran jugador que merece estar en un Mundial, sea con una camiseta o con otra.

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