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CARTAS AL DIRECTOR

Por qué huyó Bergamín

San Sebastián de los Reyes, Madrid

EL PAÍS del 23 último J.L. Catalinas hace una interesante semblanza de José Bergamín seguida de la publicación de algunos poemas inéditos, por cierto magníficos.

Hay un error en el texto: el segundo exilio del poeta, en 1964, no se debió a haber encabezado su firma la protesta por la represión franquista en Asturias. Aquello se saldó con una doble salida de tono del ministro Fraga: denunciar el pasado falangista de firmantes (Ridruejo, López-Aranguren, Laín, Tovar, etcétera), y calificar el corte de pelo a mujeres de huelguistas como inocente “tomadura de”.

Siguió Bergamín en España, y bastantes meses después nuestro “Comité de editores y escritores para autoayuda europea” (escaparate del en España ilegal Congreso por la Libertad de la Cultura) organizó unos coloquios literarios, en el fondo políticos, en el madrileño hotel Suecia. Muy calculados los equilibrios ideológicos y partidarios, los rompió aquel meritorio doble activista —catolicismo y comunismo— con un desembarco de militantes del PCE dispuestos a monopolizar el evento. Esto motivó una viva discusión entre Aranguren y Bergamín, pronto amistosamente saldada.

Pero un cronista se hizo eco de ello, lo que sirvió al presidente del Abc, J. I. Luca de Tena, para publicar en su periódico un repulsivo artículo / denuncia contra Bergamín, donde tachaba al poeta de traidor y cobarde sempiterno, sacaba temas personales y, desde la prepotencia de bando vencedor, implícitamente le amenazaba.

Fue esta publicación lo que alertó a Bergamín, quien tras días de refugio en una embajada, decidió expatriarse de nuevo, sin dificultad fronteriza alguna, como acertadamente recuerda J.L. Catalinas en su excelente reseña.— Carlos María Bru Purón.

 

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