No más armas españolas para atrocidades
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Modelo de tanque Leopard en el Desfile de las Fuerzas Armadas. Zaragoza, 2008. (c) Oscar en el medio/Greenpeace.
Desde 1995 año tras año, las ONG nos dedicamos a analizar los datos de las exportaciones de material de defensa del Gobierno español. Investigamos aquellas operaciones de compraventa que comprometen los Derechos Humanos. Cruzamos los datos con investigadores y trabajadores humanitarios en el terreno, que ponen cara a los efectos de esas armas vendidas. Publicamos informes y denunciamos. Lo trabajamos con los medios de comunicación; lo “vendemos” en el Congreso de los Diputados e intentamos “convencer” al gobierno. Año tras año, repetimos el mismo proceso: tocamos la misma canción, con algunos avances pero lamentablemente con el mismo resultado. ¿Se está rayando el disco?
Una vez mas, hemos analizado las exportaciones de 2012, con mucho detalle y ojo crítico y hoy hemos hecho público un nuevo informe. Reconocemos algunos avances, lo cual siempre es motivo de alegría. Pero también, una vez más, unimos la línea de puntos que va desde las exportaciones realizadas y/o autorizadas y las violaciones de derechos humanos que se producen en el país de destino. Una vez más nos quedamos perplejos ante la temeridad que supone aceptar como normal correr ciertos riesgos en casos muy obvios.
Vamos a citar algunos ejemplos. En 2012 España mandó a las Fuerzas Armadas de Colombia material de defensa por valor de 5,7 millones de euros. Un país en el las fuerzas de seguridad, actuando solas o en connivencia con paramilitares, continúan siendo responsable de abusos graves contra los derechos humanos y de violaciones del derecho internacional humanitario. O el caso de las Fuerzas de Seguridad de México, lamentablemente conocidas por su historial en materia de falta de respeto a los DDHH. También es el caso del ejército de Pakistán. O las empresas privadas de EEUU, las cuales operan en numerosos conflictos. ¿Son conscientes el Gobierno y la sociedad española en manos de quienes estamos poniendo los productos españoles? ¿somos conscientes de los riesgos que estamos asumiendo?
En las ONG sabemos que la fabricación, comercio y distribución de material de defensa genera muchos puestos de trabajo y es el sustento de un número importante de familias españolas. Somos muy conscientes que los tiempos son difíciles. También que el Gobierno español se ha puesto como objetivo promocionar las ventas de armas en el exterior. Pero también tenemos claro que la crisis económica no puede justificarlo todo y hay unas líneas rojas que se están cruzando como si no existieran. Además de una ley que respetar.
Es importante que la sociedad española sepa que desde nuestro país ponemos en mano de violadores y abusadores de derechos humanos productos que pueden ser usados para cometer o facilitar actos que, de producirse en España, nunca aceptaríamos. ¿De verdad estamos dispuestos a seguir mirando hacia otro lado? Es un hecho que el Gobierno español es responsable de lo que se haga con las armas que hemos producido, vendido y distribuido.
Creemos que elaborar estos informes es un trabajo fundamental, y que nadie dude: los vamos a seguir haciendo. Pero, sinceramente, ya estamos hartos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? Existe el claro riesgo de que se asuma con normalidad esta dinámica. El gobierno vende, y un año después las ONG denuncian la venta. Es decir llegamos tarde, ya no hay nada que hacer Hay que cambiar la música para que no se ralle el disco. Y tiene que ser rápido. No más armas para atrocidades.
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