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La generación del gato

La generación del gato

María tiene 56 años y está haciendo, casi sin quererlo, un balance de su vida. Su corazón late fuerte y rítmico gracias a los stents que le implantaron hace unos meses. Y su corazón empieza a decirle que la engañaron. Se lo dice bajito y ella finge que no le oye, pero la negación tiene un límite.

Se acuerda de Doña Rosa, su maestra de la escuela, que se empeñó en que la niña tenía que estudiar, que no podía quedarse en el pueblo toda la vida haciendo remiendos en la ropa de labranza. Y consiguió que se obrara el milagro. Su madre permitió que se dedicara a los libros en lugar de ayudarla con todas las labores que supone una casa con un marido y dos hijos. Renunció a dos manos que estaban obligadas, desde entonces a labrar no la tierra, sino un futuro.

María terminó el Bachillerato libre y se matriculó en enfermería. También dejó de vivir bajo el techo de sus padres, toda una revolución. De todos sus primos y primas fue la única en conseguir un título universitario. Tenía 21 años cuando firmó su primer contrato, y desde entonces no ha dejado de trabajar. Y aunque ahora tiene que ponerse las gafas para pinchar un análisis lo hace con una suavidad angelical.

Ella siempre ha estado convencida de que era una mujer moderna, liberada, de las primeras generaciones en conseguir igualdad de oportunidades. Pero los susurros del corazón están empeñados en desmentir sus convicciones.

Se casó con 26 años y con 27 tuvo a su primogénita. Antes de cumplir los 30 llegó el segundo, un rabo de lagartija que no paraba de darle disgustos –quizá por eso le quiera tanto-. Cuando María volvía a casa después del trabajo tenía que hacerse cargo de los dos, ir a la compra con ellos, hacerles la cena, intentar mantener la limpieza sin apartar los ojos de los pequeños. Su marido mientras, estaba trabajando.

Poniendo en la balanza de la generación de su madre y la suya las mujeres habían operado un salto cualitativo; de la de su padre a la de su marido todo seguía igual: la obligación del hombre es traer el pan a casa, y punto. Nada de planchar, o quitar el polvo, nada de ir a la compra. Como mucho llevarse a los niños de paseo… si tenía tiempo.

Y esto es lo que su corazón le susurra y ella no quiere oír: “Os engañaron, os dieron gato por liebre”. Y María sabe que es así. Que su liberación terminó siendo una doble carga para mujeres como ella, mujeres que han soportado sobre sus espaldas el mundo entero, que salían de trabajar y cambiaban el uniforme por el delantal. Esclavas de todo y de todos, tan llenas de coraje como de amor.

Cuando sus hijos crecieron tampoco llegó la libertad. Pero, ¿por qué no puedo ir al pueblo? Porque tú sola ya no puedes manejarte. Esa conversación se repitió durante años en bucle, una y otra vez, siempre la misma pregunta, siempre la misma respuesta, una sentada frente a la otra. El Alzhéimer apresó a su madre y ella, como hija –hija con ‘a’, en femenino, debía de hacerse cargo de ella. Siempre había sido así. Sus hermanos le hacían el favor de echarle una mano, eso pensaban ellos, como si aquella mujer que hurgaba con el dedo en el sofá no fuera madre de ellos también.

Cuando su madre murió su corazón ya se agrietó un poco. Después de toda una vida entregada a los demás ya no tenía a quien dedicarse. Sus padres no estaban y sus hijos tampoco, cada uno buscando su sitio fuera del nido. Quitar las manchas de las camisas de su marido no llenaba una tarde entera. Se sintió perdida, con una enorme cantidad de tiempo que no sabía como gestionar. Y el corazón, como diría Sabina, cansado de latir (casi siempre por los demás) se quebró.

Ahora María va a yoga dos días por semana, los otros dos va a clases de inglés y los fines de semana sale a caminar. Ahora incluso, lee libros. No es que no tenga preocupaciones: teme por quedarse sin pensión después de casi 40 años cotizados, teme por el futuro de sus hijos, tan en precario como una casa de naipes, teme la vejez, porque las manos, que no engañan, empiezan a no ser las que eran.

A veces María mira a su hija y se convence de que su generación fue la del gato. Pero la historia de la mujer es una historia de sacrificios: su madre renunció a su ayuda para darle un futuro mejor y ella tuvo que vivir esclavizada para que su hija se diera cuenta de que ese no era el camino. “Aprendemos de los errores”, se dice, mirándose en el espejo con la alfombra de yoga colgada al hombro antes de salir de casa.

Comentarios

Si María se hubiese casado con un hombre que ganara menos que ella, nada de eso le habría pasado. Tan sencillo como eso. Si María hubiese ganado suficiente dinero como para que su esposo no estuviese obligado a tener que trabajar tantas horas, habría podido contar con su ayuda en casa. La obligación del hombre no es simplemente traer el pan a casa. Es garantizar el futuro de su familia mediante una fuente de ingresos segura. Una fuente de ingresos que, para ser segura, necesita dedicación y compromiso. Para que el hombre pueda cambiar, necesita que alguien asuma la responsabilidad del futuro de su familia. Mientras la mujer no asuma esa función, el hombre no tendrá suficientes oportunidades de cambio. Que la mujer aporte un sueldo al hogar no es suficiente. Tiene que ser un sueldo que permita al hombre arriesgar su empleo rebajando su compromiso y eso sólo es posible si la mujer pone su vida laboral como prioridad en su vida, algo que María no hizo, por lo que no dio la oportunidad a su marido de iniciar el cambio. A él no le dieron gato por liebre. El sabía desde siempre que no podía aspirar a nada más que a gato.
http://nelygarcia.wordpress.com. Triste historia que se repite con frecuencia. La cultura es una necesidad, que pocas tuvieron acceso, ella cayó en la trampa del matrimonio, con un marido anquilosado. El cuidado de su madre, creo que se lo debía. No sé si su vida hubiese sido mejor en el pueblo, pero el haber tenido opción a cultivarse es un privilegio, que le permitirá disfrutar en la actualidad, del tiempo que le quede, con la lectura, u otras ocupaciones.http://www.fabook.com/pages/Nely-Garc%C3%ADa/368054793274553?ref=hl”.
magnífico texto. Cuenta en unas líneas sucintas y muy bien escogidas la historia de muchas españolas.
El que se haya interiorizado que "La obligación del hombre no es simplemente traer el pan a casa. Es garantizar el futuro de su familia mediante una fuente de ingresos segura." es otro gato por liebre y una fuente de malestar en las parejas. En iguales salarios, se invoca para que la promoción sea del caballero. Y el problema es que cuando la mujer se promociona porque tiene más capacidad o por circunstancias de la vida ... el caballero en lugar de sentirse orgulloso se entristece y le hace la vida imposible. La sociedad ayuda también a ello, porque cuando la pareja va junta los que rodean al matrimonio piensan que su nivel de estudios .etc... es el del marido. A veces, ni preguntan en qué trabaja la mujer. Muchos hombres se enorgullecen de llevar el pan o garantizar el futuro en una familia, las mujeres sólo lo hacen en público si están solas. De lo contrario, el marido se siente achicado.
Una persona sola y de condición modesta no puede superar tales trabas sin ciertas dosis de egoísmo y autoafirmación por su parte o sin unos servicios sociales (cuidado de ancianos etc...) que tengan tal nombre. En los países del Sur el "Estado del Bienestar" es la familia, y dentro de ésta el papel de trabajo personal, como mínimo, suele cargase en la mujeres. Para los que tienen posibles es más fácil.
@Asmodeo: ¿Queremos igualdad? Adelante, veamos en qué consiste realmente la igualdad. Digamos que uno gana 3000€/mes trabajando una media de 12 horas diarias veinte días al mes. Gana 150€/día sólo en su trabajo. La pareja gana 1200€/mes trabajando 8 horas diarias fuera de casa. Eso hacen 60€/día. Cuando llega a casa, se dedica a trabajar en las tareas domésticas. Un salario normal de cualquier persona que limpie en casa es de, digamos, 10€/hora. Bueno: Pues para igualar el valor del trabajo de quien más gana, esa persona necesita trabajar en casa 9 horas cada día además de su jornada laboral. SOLO EN ESTE CASO ESTAMOS HABLANDO DE TRABAJOS DE VALOR EQUIVALENTE. ¿Está claro o no está claro? Cualquier acuerdo en esta pareja que no respete esa igualdad de valor por el trabajo ES INJUSTA PARA LA PARTE QUE MÁS GANA. Vamos a empezar a llamar las cosas por su nombre porque ya estoy harto de la falta de reconocimiento hacia quien más trabaja por el futuro de una familia. ¿Que no te gusta el acuerdo? PUES GANA MÁS DINERO Y PAGA A UNA EXTERNA QUE TE HAGA EL TRABAJO. Más claro, el agua. Pero basta de abusar de la parte que más aporta. Encima de cornudo, apaleado.
para crudo:Entonces, al formar una familia, el que menos gana trabaja para el otro? es su asalariado?Yo personalmente no lo he visto así nunca.Pero si en vez de una familia, quieres una empresa, tal vez, debería el que más gana, hacer un contraro al otro para que por lo menos disponga de paro.Una persona contratada por una hora en tu casa, tiene que disponer de contrato, por lo tanto la parte de la pareja que gane menos, como compensa trabajando en casa, de algún modo tiene que ser reconocido su trabajo, es decir, con un contrato.Como tú dices, la persona que asume las labores domésticas lo hace gratis como agradecimiento a lo que gana el otro. Porque si el dinero es del que lo gana, pues que contrate a alguien que haga el trabajo en casa.
@a Crudo: Cuando he hablado de “la obligación del hombre no es simplemente traer el pan a casa. Es garantizar el futuro de su familia mediante una fuente de ingresos segura”, me estoy refiriendo a lo que ha sido la socialización del hombre, no a algo que crea que sólo tengan que hacer los hombres. En realidad, yo abogaría por decir que “la obligación de cualquier persona es garantizar el futuro de su familia mediante una fuente de ingresos segura”. En iguales salarios, se invoca la promoción del caballero… si la mujer cede. Solución: No ceder. ¿Si promociona la mujer y el hombre siente miedo? Es algo bastante natural: La tendencia general de la mujer es a unirse a alguien que gana tanto o más que ella. Así que el miedo del hombre es que si su esposa gana más, acabará abandonándole por otro hombre más adinerado. Es una inseguridad de los hombres, cierto, pero validada por la experiencia. Cuando un hombre siente que fue elegido por su estatus, tiene miedo a que dejen de quererlo si pierde ese estatus. Esa misma inseguridad la tiene la mujer que siente que fue elegida por su belleza. ¿Solución? Que la mujer deje de elegir hombres por su estatus. Cuando esto suceda con frecuencia y deje de ser anecdótico, la sociedad comenzará a cambiar sus actitudes. No antes.
@crudo: me respondo a mí mismo. Siento la confusión. El problema no es de las mujeres que eligen a los hombres por su estatus económico, sino de las inseguridades de los hombres que tienen miedo a que las mujeres les abandonen por no llevar el pan a casa.
Espléndido artículo que invita a reflexionar. Hacía tiempo que no leía nada así.
Mientras no te suplanten la misoginia.
@hevymetalera: ¿Qué la familia no es una empresa? Te recomiendo que te informes sobre el procedimiento a seguir para disolver el régimen económico de una familia y verás si una familia se parece o no a una empresa. La familia – más bien, el matrimonio – siempre ha sido, fundamentalmente, una institución económica, algo cuyo fundamento echaron a perder las novelas románticas y los cuentos de Disney. Nuestros abuelos tenían mucho más claro qué era lo justo en los matrimonios y quien ganaba o perdía. No se toleraban los desequilibrios. Al formar una familia se trabaja por y para la familia. Y lo justo es que las aportaciones de ambos sean equivalentes. El régimen de gananciales ya consigue que quien gana menos reciba los beneficios económicos de quien más gana. Algo tendrá que hacer para merecerlos, ¿no? Volviendo al caso anterior: Uno trabaja 12 horas y gana 150€. Otro trabaja 8 horas y gana 60€. La familia ingresa 210€ que se reparten por mitad: 105€ para cada uno. El primero pierde dinero y trabaja más. El segundo, gana dinero trabajando menos. Así que el segundo debería trabajar cuatro horas más dentro de casa para compensar ese enriquecimiento que está haciendo a costa del otro (pasar de 60 a 105€). Y, aun así, quien más gana quedaría en desventaja (pasa de 150 a 105€). Y ojo, que no estoy hablando de hombres y mujeres. Quién haga qué me es indiferente. La cuestión es que este razonamiento que tanta sorpresa causa está en el subconsciente de cada uno de los miembros del matrimonio y es fuente de enormes conflictos en las parejas sin que lleguen a verbalizarlo. La sensación mutua es la de “no sé muy bien en qué, pero me está tomando el pelo”.
@Asmodeo: “las familias (…) priorizan los salarios al bienestar de la familia”. Esta frase requiere cierto análisis: ¿Declaras con ello que no existe relación entre salario y bienestar? ¿De qué se quejan entonces cinco millones de parados? Supongo que lo que quieres decir es que a veces sacrificamos bienestar de la familia por mejores salarios. Es cierto. Es una balanza de difícil equilibrio en la que influyen cantidad de factores. Digamos que ves cómo se está desmantelando la Seguridad Social y temes por la asistencia sanitaria de tu familia. Necesitas 2,000€ al año sólo para un seguro privado. ¿Qué haces? ¿Sacrificas un poco de tiempo con tu familia trabajando más para tenerlos bien cubiertos en caso de problemas de salud? Tú eliges. Digamos ahora que asistes al desmantelamiento de la Universidad Pública. ¿Qué haces? ¿Dedicas una parte sustancial de tus ahorros para ofrecerles a tus hijos una universidad privada? Tú eliges. Digamos que asistes a la posibilidad de que no recibas una pensión de jubilación. ¿Qué haces? ¿Dedicas una parte de tu salario a un plan de pensiones para no quedarte en bragas el día que te jubiles? Todas estas preguntas conciernen al bienestar de tu familia. Y salen de tu sueldo. Comienza a restar todo esto a ese “jugoso” salario y verás lo que te queda para enfrentarte al día a día. Por eso es tan difícil rebajarse el salario. Suele ser a costa de bienestar. Si no del presente, seguro que del futuro.
Gracias Asmodeo... yo ahora trabajo fuera (y dentro) de casa (como la persona que comparte mi camino) pero cuando nacieron los peques me quede una temporada con ellos (porque a pesar de estar mejor cualificada que esa persona, resulta que me ofrecian peores contratos porque yo podia quedarme embarazada... y la cosa sigue igual, ahora que tengo muchas menos posibilidades de quedarme embarazada: trabajo mas horas que mi marido, tengo mas responsabilidad y sigo cobrando menos). Llegue a sacar las cuentas de lo que me hubiera costado una mano mercenaria para hacer el mismo trabajo para cuando me hacian la tipica pregunta: ?pero que haces en casa? El tema es haber quitado de la ecuacion que biologicamente solo las mujeres podemos parir... El resto es negociable, pero eso...
Sobre el articulo, comentar que es una historia muy tierna, mi difunta madre padecio lo mismo, pero no fui consciente hasta hace unos meses cuando lei el segundo sexo de Simone de Beauvoir.
@Asmodeo: Tienes mucha razón, claro que sí. ¿Pero acaso crees que no es el amor el que hace a un padre emigrar y salir a un país extranjero, lejos de su familia, sin recibir absolutamente nada de ella – ni cariño, ni atenciones, ni un beso, ni un abrazo – durante años enteros, en los que se negará el menor lujo para mandar todo su dinero a casa y sacar a su familia adelante porque no quiere que ellos vivan la miseria que él ha conocido? El dinero no es amor. Pero el dinero te ayuda a proteger mejor, y eso sí es amor. Si a tu pareja le surge un cáncer, quizás necesite curarse en USA. Y tú quieres que se cure. Y no quieres que el dinero te impida ofrecerle una cura. ¿De qué sirve trabajar 12 horas y no ver a tus hijos? Pues quizás sirva para darles una formación que no los ponga en la fila del paro y los convierta en unos desgraciados, incapaces de iniciar su propia andadura. Aunque quizás se conviertan en unos desgraciados precisamente por no haber recibido la influencia de su padre. Todo tiene un coste y la vida consiste en ir reajustando continuamente, en ir evaluando pros y contras. Sólo las consecuencias nos dirán si nos equivocamos en nuestras elecciones. La reflexión se hace a diario y depende de tus circunstancias en ese momento. Lo que un día vale, quizás al día siguiente no tenga sentido porque tus circunstancias no son iguales. “Espera lo mejor, prepárate para lo peor y recibe lo que venga”.
Para crudo,ahi llevas razon, el amor de un emigrante que trabaja para la familia, pero creo que es un ejemplo extremo. En cualquier caso, la igualdad tanto en el amor como en los ingresos es imposible. Pero no por ello insalvable.
A crudo, Si inicias una familia pensando eso, creo que estás abocado al fracaso ya desde el inicio.Pero cada uno tenga su visión. Yo ni quiero ni puedo convencer a nadie.Sólo que no estoy de acuerdo contigo.
@hevymetalera: Una familia está abocada al fracaso cuando la pareja tiene distintos valores. Y esto no es más que una cuestión de valores. Desde luego, si con ese planteamiento me junto con alguien que ve las cosas desde un punto de vista totalmente opuesto (aunque, curiosamente y según mi experiencia, la parte que se opone a estos planteamientos es siempre la que llega al matrimonio con el menor patrimonio y con el menor salario, pero en el momento de la ruptura, lo que antes no tenía ninguna importancia, se convierte en el centro de toda discusión), vamos a durar dos telediarios. Pero como dé con alguien afín, puede ser probablemente la relación más honesta y más carente de reproches que se pueda imaginar.
Para crudo, en el caso que mencionas existe la posibilidad de acogerse a un régimen económico de separación de bienes. Esto evita disgustos a la hora del divorcio.
@Asmodeo 2.0: La separación de bienes exige, desgraciadamente, el acuerdo de las partes. Y si la otra parte se resiste y empieza a usar el chantaje emocional (“si partimos el dinero, lo partimos todo”), puede que acabes cediendo, como me pasó a mí, sin ir más lejos. Imagínate una relación de varios años que, llegado el día del matrimonio, se encuentra ante esta diatriba: Uno quiere separación de bienes y el otro (generalmente, el que menos gana y el que menos aporta), gananciales. Hay que tenerlos muy bien puestos para mandar un plan de vida a tomar por saco en ese momento y por esas razones…
A crudo,pues debiste haberlo hecho, a la vista de lo que paso despues.
Para todas las mujeres, ya sea el año del gato o de la gata :)¡GUAPAS!
@Asmodeo: De mi matrimonio nacieron varios hijos que son el centro de mi vida, lo mejor que me ha sucedido jamás. No hay momento en el que no sea feliz junto a ellos. Y ellos son felices conmigo. Son una referencia para mí y me han convertido en una persona mejor de lo que creía que podía llegar a ser. Y, sin embargo, lamento cada decisión que llevó a su nacimiento… No te asustes: Es un chiste. Pero un chiste que tiene mucho de cierto y que demuestra la enormidad de sentimientos encontrados que se producen en situaciones de ruptura. “¿Te arrepientes de haberte casado?” Sí. “¿Pero entonces no quieres a tus hijos?” ¿Qué narices tendrá que ver? ¡Amo a mis hijos!
Ah, no, lo decia por el tema economico.
No estoy de acuerdo con la orientación machista que se pretende dar en algunos comentarios. Aunque el macho parezca beneficiado de esta estrategia del capital, no lo es ni mucho menos, encontrándose a esa edad en circunstancias que no voy a decir que sean peores pero si que no son desde luego nada razonables, pues al volver la vista atrás tiene que reconocer que apenas conoce a sus hijos.
Si el señor Polanco levantara la cabeza me cambiaba por Urdaci...
@Asmodeo: Si yo no hubiese cedido en el régimen matrimonial, no hubiese habido matrimonio. Así de simple. @miloren: Das totalmente en el clavo. Y las consecuencias no se producen sólo al mirar hacia atrás y ver cómo las personas por las que se ha sacrificado, apenas le aprecian, sino también al mirar hacia delante, pues el estrés laboral y la carga de las responsabilidades económicas han acortado su esperanza de vida y han aumentado sus posibilidades de contraer cáncer o de morir de infarto. Acabas de dar una de las razones por las que los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres.
" me respondo a mí mismo. Siento la confusión. El problema no es de las mujeres que eligen a los hombres por su estatus económico, sino de las inseguridades de los hombres que tienen miedo a que las mujeres les abandonen por no llevar el pan a casa." O por eso que se dice "quien lleva los pan -talones en casa" En la sociedad en la que vivimos el dinero parece ser el único parámetro. Lo que es gratuito (y no comparo llevar una empresa llamada familia con hacer limpieza por horas) no se valora.
No estoy de acuerdo con este texto. Si las mujeres seguimos recibiendo más cargas que los hombres no es porque nos vendieron una libertad que es falsa. Es porque esa libertad/igualdad no ha terminado de llegar, aún tiene que evolucionar.¿Cuál se supone que es la conclusión? ¿Que María habría sido más feliz, plena e independiente si hubiera mantenido el mismo rol que su madre y su abuela? Espero que haya algo que se me escapa, porque las reflexiones que me transmite este artículo son retrógadas y machistas a más no poder.
Es un tema de "poder" no de valor-trabajo. Si la mujer gana más, el hombre se arruga porque siente que pierde poder. Si el hombre queda en el paro, pocos tienen los webs para decir en público que se encargan de la casa. La mayoría siguen "ayudando". Una vez oí a un hombre de mediana edad bromear con otro sobre lo que les cuestan las mujeres (sus mujeres) etc... Bromeaba como si nada, como quien describe un argumento aprendido, pero su mujer gana más del doble que él. Parecía que ni se daba cuenta.
A crudo,si tanto te gusta lo gratuito ponte a fregar suelos y a planchar camisas y deja a tu mujer que trabaje fuera de casa.
@Paula: Si me lo permites, te lo explico porque creo haberlo entendido a la primera: Como siempre, la culpa de las desgracias de la mujer es del hombre que, como bien aclara el texto “(…) las mujeres habían operado un salto cualitativo; de la (generación) de su padre a la de su marido todo seguía igual”. Es decir, la culpa de todo es del hombre porque no ha cambiado. Ahora, de las razones por las que el hombre no ha cambiado, no esperes encontrar nada en el texto…
@Asmodeo: La verdad es que me avergüenzo de ser tan inseguro. Porque eso de no llevar los pantalones en casa está mal visto. Pero la culpa no es mía sino de ella por ganar más que yo.
No estoy de acuerdo con este texto. Si las mujeres seguimos recibiendo más cargas que los hombres no es porque nos vendieron una libertad que es falsa. Es porque esa libertad/igualdad no ha terminado de llegar, aún tiene que evolucionar.¿Cuál se supone que es la conclusión? ¿Que María habría sido más feliz, plena e independiente si hubiera mantenido el mismo rol que su madre y su abuela? Espero que haya algo que se me escapa, porque las reflexiones que me transmite este artículo son retrógadas y machistas a más no poder.Publicado por: Paula | 06/05/2013 17:33:35Totalmente de acuerdo con esto que dice Paula.
Lo digo y lo repito. Me arrugo si la mujer gana más que yo, si huele mejor que yo, y si los niños la quieren más que a mí. Soy un pozo de inseguridades. No sé qué hacer.
No sé de las abuelas y de las madres de quién estáis hablando. El franquismo y sus necesidades de paridoras os ha sorbido el coco. Mi abuela fue de esas niñas que a los los 8 años les cortaban las trenzas para ir a un telar textil y acabar con tuberculosis. trabajó toda su vida (cosiendo o lo que fuera), llevó y no era ignorante, llevó la familia adelante y pronto. despidió al marido. Demasiados bares .... en el país para que cuele lo de que no tienen tiempo ...., jajaja
Para crudo,un pseudónimo no es una identidad, sino un nombre para ocultar la identidad. Por lo tanto no puede relacionarse nombre con identidad. Lo siento, compi.
@crudo (y demás lectores) Supongo que parte de la reflexión de este artículo es que los hombres os habéis quedado apoltronados en vuestro rol "traigo el pan y mantengo a la familia" pero no creo que sea vuestra culpa.Es complicado cambiar roles para los unos y para las otras. Es un peso compartido: yo trabajo y cobro más que mi novio pero limpio y cocino en casa más que él, y como trabajo y cobro más que él mi novio se siente inútil.La igualdad es un camino largo, no nos culpemos unos a otros, sólo tenemos que seguir cambiando y educando a los que nos siguen, ¿no?
@Asmodeo llevas toda la razón, un pseudónimo no se puede relacionar con una identidad porque precisamente sirve para ocultar la identidad. Gracias.
lo siento por las faltas de ortografia no tuve la oportunidad de ir a la escuela, trabajo desde los 12 y ahora mi mujer se ha divorciado de mi y me ha dejado sin nada y sin saber escribir.
Crudo, aunque tu mujer gane más que tú no te tienes que sentir arrugado, sino vas a parecer la cama de un loco con tanta arruga.
@Paula: A ver cómo te lo puedo explicar… Imagina que cuando eras una niña, ayudabas a tu madre a preparar la comida. Ella te decía “pela las patatas”. Y tú, pelabas las patatas. Ella te decía “machaca unos ajos”, y tú, machacabas unos ajos. Efectivamente, ayudabas a tu madre a cocinar. ¿Crees acaso que tu ayuda hizo en algún momento sentir a tu madre que tenía menos responsabilidades en la cocina? Lo dudo. Ella agradecía tu ayuda, le hacía más llevadera su responsabilidad pero ella no se sentía liberada de la misma. La única forma de liberarla habría sido decirle: “mamá, no te preocupes, a partir de ahora, cocino yo. Si te apetece, puedes pelarme unas patatas mientras hago el sofrito”. ¿Se apoltronó tu madre en su rol? ¿O quizás no vio en ti la voluntad real de asumir el mando, que era el signo que necesitaba para ceder sus responsabilidades? Digamos que, más o menos, ese es el sentimiento masculino: No vemos los signos que nos permitan abandonar nuestras responsabilidades.
´Realmente , cierto, no hay un equilibrio entre la liberación , de la mujer trabajadora, y el ama de casa.A cuanto tenemos que renunciar por trabajar fuera de casa, por ejemplo, a criar a nuestros hijos, de verdad compensa???
@crudo Tu último comentario me ha parecido una excusa, lo siento. ¿Que los hombres no saben interpretar o no perciben señales de mujeres? ¿Qué señales hay que emitir? Mis hijos son sus hijos, lo que yo como lo come él, el mismo espacio que limpio es el que él disfruta...No tenemos que enviar señales, se trata de que asumáis las mismas responsabilidades. No sé por qué nosotras tenemos que señalarlas, vosotros también tenéis ojos.
En los países mediterráneos el Estado del Bienestar es la mujer. Carga con todo
Gracias por este texto tan tierno y echar una mirada a las vidas reales de las mujeres. Las de la doble jornada fueron las primeras que se incorporaron al trabajo. Hubo padres y maridos que entendieron que puesto que ella trabajaba fuera también debían arrimar el hombro en las tareas domésticos y hubo otros que no lo entendieron. En general, en esa generación hay un tipo de mujer que sigue queriendo ser la madre y la reina del hogar: expulsa al padre de sus dominios. Éste que si estaba poco motivado ante la bronca de ella cada vez se le hace más odioso intentar "ayudar". Hay una generación intermedia que no se sabe si está para acá o para allá. Pero, al menos en el retrato de esta mujer no parece haber amargura ni reproche; sencillamente se da cuenta, no de lo que dice el texto "le dieron gato por libre", sino que fue una generación de mujeres la que creía en unos valores (trabajar fuera de casa) y se dió de bruces contra la realidad: no es posible variar la posición de las mujeres sin que los hombres ayuden. A nivel ideológico hemos evolucionado, a nivel de costumbres no tanto. estas mujeres pagaron el precio por la falta de avance de sus maridos o novios o lo que fueran. pero también es cierto que incurrieron en gigantescas contradicciones. Los cambios no son gratuitos.
Un hombre soltero que trabaja (si puede) o estudia es posible que ayude en casa. ¿Esa ayuda es vista como tal o como una obligación (algo que se espera)? ¿por ser hijo o por ser hombre? ¿lo hace el padre/madre? ¿la hermana?Una mujer soltera que trabaja (si puede) o estudia es posible que ayude en casa ¿Esa ayuda es vista como tal o como una obligación (algo que se espera)? ¿por ser hija o por ser mujer? ¿lo hace la madre/padre? ¿el hermano?Ante tal programa aprendido: ¿Quién tomará "a su cargo" la casa si A y B se casan? Si B tiene un trabajo interesante (sea cuál sea el salario) mejor será que piense si le interesa casarse y tener niños (o más de uno) porque la familia o la "casa" le va a cambiar mucho más la vida.
Sí que hubo una generación que claramente asumió los dos papeles, y todavía hoy hay muchas mujeres que lo hacen. Es muy difícil que las dos partes de una pareja ganen lo mismo y lo justo será que el que tiene más tiempo dedique más horas a la casa. Creo que es injusto para mi pareja que yo, que gano menos, me quede en casa y le cargue a él con la responsabilidad de mantener a toda la familia (además, en los tiempos que corren es una temeridad quedarse en casa y depender de un sólo sueldo). Pero claro está, no voy a asumir toda la carga de la casa, eso lo repartiremos como buenamente podamos. Leyendo los comentarios veo que elegí muy bien pareja!
Lo que no entiendo es una cosa: ¿quién obliga a la mujer a casarse, tener hijos y cuidar la casa y los niños? No entiendo que eso pase cuando son libres para hacer lo que quieren.
El momento clave es cuando vienen los niños
@Paula: Tú lo has dicho: Se trata de que asumáis las mismas responsabilidades. Que ganéis un salario no significa que asumáis la responsabilidad financiera de la familia si dicho salario es pequeño y precario, del mismo modo que el que yo meta un vaso en el lavaplatos no significa que asuma las responsabilidades domésticas. La señal es muy sencilla: “Cariño, no te preocupes, Ahora voy a ser yo quien trabaje doce horas diarias, quien esté siempre disponible para mis jefes, quien haga viajes de trabajo todas las semanas, quien busque un segundo empleo si hace falta, quien planifique las necesidades económicas del futuro, quien vaya a trabajar los fines de semana si hace falta, quien soporte un trabajo desagradable porque está bien pagado ya que necesitamos los ingresos, quien haga un master durante dos años todos los fines de semana para poder obtener un ascenso que nos permita quitarnos la hipoteca de una vez, etc.” Y esto se tiene que convertir en algo generalizado, porque si no lo vemos en la masa de mujeres, no nos fiaremos. No te ofendas, pero en vosotras veo, sobre todo, un discurso que es el correcto, pero detrás del cual no hay hechos. Ante la maternidad, seguís priorizando los hijos. Porque el nacimiento de los hijos aumenta - y cómo - las necesidades económicas de la familia. ¿Y cómo respondéis a esas necesidades económicas? ¡Cogiendo jornadas reducidas! ¡Cuando más dinero se necesita, optáis por cobrar menos! Esa es la gran señal que estamos esperando: Vuestra disposición a trabajar más duro donde se gana el dinero cuando vienen los hijos. Sólo entonces podremos los hombres regresar al hogar y asumir de verdad las responsabilidades domésticas con la tranquilidad de que la familia está segura.
¡ Qué vulgaridad, trabajar, por Dios !En los colegios de monjas de mi época me enseñaron que el trabajo no era para la mujer. Si decidía casarse lo haría con un hombre lo suficientemente rico para que la mujer se dedicara a disfrutar de la vida, paseos, viajes, idiomas... ah, eso sí, darle un heredero al marido. He seguido al pie de la letra estas normas y aquí estoy más sola que la una.
La mujer que no quiera trabajar , que no trabaje ( si se lo puede permitir), pero es patético ver como os quejáis por tener la inmensa suerte de trabajar y ser independientes.Yo trabajo y tengo familia y creo que es maravilloso , las dos actividades se complementan y te enriquecen muchísimo .Seria un horror para mi solo ser ama de casa , lo he padecido en las bajas y se me caé la casa encima .
@crudo, me gusta como te preguntas y te respondes a la vez.No hay mayor placer para una mujer que hacer y deshacer con el dinero ganado por ella: lo que le dé la gana. Y eso los machistas como tú, todavía no lo habéis: SUPERADO.Venga, saludos.
Cuando vienen los niños es posible que uno de los dos tenga que reducir la jornada algo, pero eso no quiere decir que te quedes en casa o que la jornada reducida la alargues hasta que los niños tengan 18 años. Creo que se puede conseguir un equilibrio y que de hecho se debe de buscar porque si no lo más probable es que acabe en divorcio.
"disposición a trabajar más duro donde se gana el dinero "Los trabajos mejor remunerados ¿son los más duros? ¿másters de fin de senana? ¿qué es eso? Si te refieres a los de mayor formación, hay gente que pagaría por tener esa juventud
Falta también añadir una cosa esencial sobre el tema : La mayoría de mujeres pretenden el reparto de las que ellas consideran que son tareas del hogar, no de las que su pareja cree que lo son. Quiero decir que como hombre tengo claro que buena parte de las cosas que mi pareja se empeña en "que se hagan" y que "nos repartamos" son cosas que sólo a ella le parecen imprescindibles, pero no a mí. Y claro, ahí surge un problema, porque yo no tengo absolutamente ningún problema en arrimar el hombro al 50%, faltaría mas, pero de ahí a tener que hacer cosas que me importan un bledo hay un trecho. Ejemplo: Si le apetece a ella que en el balcón las jardineras estén arregladas y perder la tarde del domingo podando y quitando hierbas perfecto, pero que lo haga ella. ¿Por qué tengo que hacerlo yo si por mí estarían vacías o las habría quitado? No tengo problema en cocinar, planchar o barrer (Y de hecho lo hago), pero no pienso mover un dedo por arreglar las plantas, poner nuevas cortinas "mas monas" y coserlas a mano, mover los muebles para ver si están mejor con otra distribución, pintar el dormitorio de los niños porque haya cuatro rascones en pared, etc, etc.
Crudo: yo no estoy de acuerdo en mercantilizar así la familia, porque la familia es (afortunadamente) algo mucho más importante que una empresa. No se pueden mezclar los afectos con el dinero. Y desde luego no se puede valorar el papel de cada miembro de la pareja en función de sus aportaciones económicas. Es obsceno.
@C.A.: Si he recurrido a ese planteamiento ha sido únicamente para poner en su justo valor un papel que está siendo ninguneado por el hembrismo miope, que no es otro que el del hombre que se rompe los cuernos por su familia, que se juega la vida en el tajo y que muere antes por haber dedicado toda su vida a procurarle un futuro mejor a sus hijos. ¿Tú conoces a alguien que se plantee las cosas de la forma en que lo he presentado? No, ¿verdad? Y, sin embargo, la mayoría de los hombres han hecho esos números en su cabeza y aún así, se callan y asumen con entereza el ser la parte perdedora, lo que pone sobre la mesa su ENORME GENEROSIDAD, pues siguen dando aun cuando ya han dado de sobra. Y aunque siguen recibiendo collejas, agachan la cabeza Y SIGUEN ADELANTE. No todos lo consiguen. Muchos se refugian en el alcohol o buscan vías de escape. “Cuando el dinero sale por la puerta, el amor sale por la ventana” ¿Y soy yo quien vincula dinero y afectos? Pon una familia feliz en un contexto de penuria económica y verás lo que dura el amor.
María no te inquietes. Tu hija tendrá una vida diferente a la tuya. Y haces bien con el yoga, aprender inglés y las caminatas, así mejoras tu salud y alejas la depresión. Tu hija se enamorará no una, sino muchas veces y pensará en lo que le conviene muchas veces y se pondrá así misma como lo más importante. No tendrás nietos pero tu hija será mucho más asertiva y feliz que tú.
Frecuento estos blogs há algun tempo. Soy brasileña y Desgraciadamente llego a conclusion que és verdad lo que muchas brasileñas han dicho del hombre español: Los hombres españoles de la clase média son mucho más machistas y misóginos do que los brasileños. Se en Brasil, no estamos bien de hombres, pobres mujeres españolas!
a crudo | 06/05/2013 22:13:34Se puede formar una familia como proyecto de vida poniendo no sólo dinero y trabajo sino la persona. Pero matarse por tener más y más dinero (y/o poder) puede ser cosa de uno y el móvil ser la ambición. Los horarios españoles están pensados para que la familia ni se vea o los que trabajan no vean a los hijos.
El problema ańadido es el horario de trabajo y la manía espańola de que estar más tiempo en el trabajo, aunque no se haga nada productivo, es de trabajadores implicados. Si se trabajase como en el norte de europa no tendriamos esos problemas.
Lo cierto es que aunque muchas mujeres reclaman un reparto igualitario de tareas y en el cuidado de los hijos, cuando se trata de buscar pareja, estas características aparecen al final en su lista de prioridades (si es que aparecen). Generalmente (sí, generalizando, ya sabemos que hay excepciones) las características buscadas en el varón son otras: estatus, atractivo físico, trabajo, riqueza, autoconfianza, etc.En resumen. Tienen que exigir el reparto de tareas antes de casarse o irse a vivir juntos, comprobar cuáles son los hábitos domésticos del chico, etc. De lo contrario, es bastante posible que se encuentren en una situación como la del artículo. También esperen que su marido traiga un sueldo más bajo a casa. Una de las razones de la baja participación de los maridos en la vida familiar es que trabajan más horas.
La moraleja de la historia supongo que es esta:-No haber estudiado y haberse quedado en el pueblo labrando la tierra.-No haberse casado, ni vivir en pareja.-Tampoco tener hijos: son un estorbo.-Vivir sola, por ende.Entiendo que cuando una mujer vive sola la casa se limpia sola, y la ropa en e mismo instante en el que la mujer emancipada se la quita se plancha y se limpia por si sola.Bueno. Siempre le quedarìa el yoga
La generación que nació en los años 40, 50 puede sentir algo parecido. La generación de mujeres de ahora puede elegir vivir con una pareja o solas. Eso de "que el Estado se involucre en el reparto de tareas", "la sociedad", es trasnochado y sólo busca lanzar el problema a los demás. Las mujeres que elijan vivir con un zángano, es por su única voluntad y responsabilidad.
Un hombre de la edad de la susodicha no lleva en su DNI "SUS LABORES" ni dicen de él "Amo de casa", aunque su mujer trabaje. Romper los papeles exige voluntad, coraje y oportunidades.
Somos unos comodones... cuando tienes hijos todo cambia y los niños son lo primero, sí se necesita dinero... pero el padre o la madre que no "cría" a sus hijos por falta de tiempo o prioridades se arrepentirá toda la vida... es "obligatorio" reducir la jornada laboral y "vivir" con menos... no queda otra. A mí esta señora de la historia me da ENVIDIA, criar a tus hijos y poder cuidar de tus padres en su vejez es un privilegio que no todos pueden disfrutar... y ojalá pueda jubilarme con un sueldo medio-decente y tener tiempo para hacer yoga !!! El paraíso, dónde hay que firmar !!!
Las mujeres han tenido que ir en contra de lo establecido para poder escoger qué hacer con su vida: dedicarse al hogar o desarrollar una carrera. Culturalmente el hombre nunca ha tenido qué entrar en tales dilemas. Si la mujer quiere liberarse de las tareas domésticas es porque le resultan poco atractivas. Y convencer al hombre, que nunca ha cargado con ellas, para que las asuma conlleva, en general, convencerle de que haga algo que no le apetece hacer y que nunca se ha visto obligado a hacer. La clave está en la educación en las escuelas, pero también en las familias. ¡Cuántas madres siguen haciéndole la cama y la comida a sus retoños de 20 años! ¡Y cuántos de esos retoños lo aceptan sin vergüenza alguna! Ahí radica parte del problema, en que ellas asuman estos roles "por amor incondicional", y ellos se aprovechen sin un ápice de vergüenza, porque chatos, tener a la mami de 60 años haciéndoos de chacha es como para que os avergoncéis.
@angora: Las mujeres que decidían dedicarse al hogar, ¿cómo lo conseguían? Casándose con un hombre que las mantuviese. ¿Y el hombre que deseaba dedicarse al hogar? ¿Qué debía hacer? Porque culturalmente, la mujer nunca ha tenido que entrar en el dilema de trabajar, tampoco… Somos muchos los hombres para quienes trabajar es algo muy poco atractivo. Tanto es así que si nos dejaran de pagar por ello, no lo haríamos… Así que no te inventes que “culturalmente el hombre no ha tenido dilemas”. Lo que no hemos tenido son OPCIONES, que es muy distinto.
@crudo, ¿Cuántas manifestaciones ha habido de hombres reclamando poder desarrollar las tareas del hogar? Porque de mujeres reclamando poder salir del hogar y ser tratadas como adultas, unas cuantas... Si tanto os interesa quedaos en casa luchad por ello... Ningún problema en que el hombre se quede limpiando y cuidando de los niños (destetados, eso sí) mientras la mujer trabaja. Antes no había opciones ni para unos ni para otros. Fueron las mujeres las primeras en proponer un cambio y de momento las únicas que han tenido que luchar en las calles por ello.
@angora: No recuerdo haber oído hablar de manifestaciones de mujeres pidiendo la invención de la píldora anticonceptiva, o la invención de los electrodomésticos, o la invención de la anestesia epidural, etc… que son las cosas que REALMENTE liberaron a la mujer de las principales cargas de su rol. Sólo después de quedar descargadas de las enormes cargas de su rol tuvieron tiempo para repensar su rol – ese tiempo que ya no gastaban cuidando de diez hijos, o haciendo la colada en el río o recogiendo leña para el fuego - y replantear su lugar en el mundo. Y FUERON LOS HOMBRES QUIENES DESARROLLARON TODO LO QUE ALIGERÓ A LA MUJER DE SU ROL. Sólo después de ser descargadas, comenzaron a manifestarse las mujeres por un cambio. Así que sospecho que los hombres comenzarán a manifestarse cuando queden liberados de sus enormes cargas, que siguen siendo las mismas que hace 100 años. ¿Vais a devolvernos las mujeres el favor? ¿O tenemos que pasar otros 80 años esperando a que empecéis de verdad a preocuparos por nosotros? Porque lo que veo es que las mujeres sólo seguís preocupándoos de vosotras…
Un hombre de la edad de la susodicha no lleva en su DNI "SUS LABORES" ni dicen de él "Amo de casa", aunque su mujer trabaje. Romper los papeles exige voluntad, coraje y oportunidades. Publicado por: reparto de papeles | 07/05/2013 1:46:53Exactamente.No hay labores de mujer ni de hombre, lo único que hay son costumbres establecidas y prejuicios que establecen todo eso, provenientes de épocas pasadas, muy recientes, en las que se teorizaba sobre estrictos roles diferentes para hombres y mujeres. Hoy ha desaparecido la teoría pero la práctica es otro cantar.Eso de "sus labores" es una de las expresiones más estúpidas que conozco, propias de la España franquista, en la que se educaba a la sociedad para aceptar un sistema de convivencia en el que mujeres y hombres vivían prácticamente en mundos distintos.http://www.youtube.com/watch?v=RAvQG-01D6khttp://es.wikipedia.org/wiki/Franquismohttp://www.slideshare.net/rurenagarcia/la-mujer-durante-el-franquismo-8148127
@Crudo, lo tuyo no tiene solución... La píldora del día después evita embarazos no deseados por ambos sexos. No te olvides que un bebé no se hace solo. Si nos libera más a las mujeres es porque en los casos en los que el hombre sale pitando, al menos una tiene la opción de decidir no cargar sola con la criatura. Así que seguramente los hombres que se han forrado con el invento lo hicieran pensando en las necesidades de la sociedad en general y no sólo de las mujeres. Los electrodomésticos también fueron una maniobra comercial, muy agradecida por toda la humanidad, eso sí, pero no se puede decir que nos colmaran de tiempo libre porque entonces apareció la lejía, el abrillantador de suelos, la espuma seca para el sofá... así que mientras la ropa se lavaba "sola", ya supieron como mantenernos ocupaditas y calladitas el resto de la jornada. Todo lo que citas son inventos capitalistas que en el fondo se crearon para hacer dinero. Nos dieron algo de tiempo para pensar y vimos que lo que había no nos gustaba. ¿Me vas a decir que con tu jornada de 8 horas no tienes tiempo para pensar? Deja de lloriquear y defiende tus derechos como amo de casa si es lo que quieres. Nadie te lo impide. Pero no obligues a las mujeres a cargar con las faenas domésticas porque ya hace bastantes décadas de nuestra incorporación a la vida laboral y aprender a planchar no es tan complicado al fin y al cabo. Con que le pongas ganas es suficiente... No se trata de que nadie deba nada a nadie (porque en ese caso te aseguro que tenéis las de perder). Se trata de conseguir la igualdad real para todos, dentro y fuera del hogar.
@angora: Acabas de ganar el premio “Juan Palomo” a la explicación más peregrina. Es decir, que sólo os libera si el hombre sale pitando ¿¿?? Claro, es lo mismo tener dos que siete hijos... ¿Y no puede salir él pitando cuando ya has tenido siete hijos? Si tanta responsabilidad tiene el hombre en los embarazos, ¿dónde queda vuestra reivindicación respecto al libre uso de vuestro cuerpo? Eso de “es mi cuerpo, es mi decisión”. Será en todo caso “en nuestro embarazo, es nuestra decisión (de los dos)”. Mira, no me molesto en seguir, porque lo que dices es tan ridículo... No comprendo ese recurso a poneros de tontitas del bote (“ya supieron cómo mantenernos ocupaditas”, “, es que somos mongers...”). Claro, y la máquina de vapor y el motor de explosión sólo se desarrollaron para ganar dinero y de sus beneficios se han aprovechado cuatro, por eso vas caminando a todas partes, porque la bicicleta también es un invento capitalista... Anda, reléete y avergüénzate. Mira guapa, mi jornada no acaba cuando salgo de trabajar porque mis problemas no desaparecen cuando cruzo la puerta de casa. Mi futuro no queda resuelto mágicamente. Mi hipoteca sigue sin pagar. Las tasas de interés no se congelan. La inflación tampoco. Los deberes de mis hijos no se revisan automáticamente. El lavabo no deja de gotear por arte de magia. No necesito que sigas planchando. Lo que necesito es que seas tú quien sea el principal responsable de pagar la hipoteca, de planificar el futuro de los hijos, de pensar cómo ahorrar para el retiro, etc. Porque existe un futuro más allá de la cena de esta noche. Así podré olvidarme de esas cosas mientras tú te ocupas de ellas y dedicarme felizmente a planchar. No necesito tu ayuda económica. Necesito que asumas el liderazgo. Eso es lo que necesitamos de vosotras. ¿Estáis dispuestas o no?
...crudo, y el hombre a no escoger a la mujer por su belleza......no sé, todos/as llevan su razón y con lo cual algo de razón, valida...con lo actual, con el progreso, con la modernidad ideológica falta, quizás, materializar, esos cambios en Hechos-actitudes contrastables, visibles y normalizados mientras tanto, seguimos, llevo varios años, sosteniendo lo mismo y yá me sabe mal, en un periodo-largo por cierto- de Transición, es decir, de reacomodos, de regulaciones, de negociaciones, replanteamientos y compromisos, responsabilidades nuevas y seguimos en ellos...larga vida?...uhmmm
Estoy leyendo cosas que no me gustan como que las tareas del hogar no molan. Lamento disentir. Las tareas domésticas son recomendadas por muchos psicólogos para que sus pacientes se relajen. Las tareas domésticas tienen unos indudables beneficios: son sencillas, repetitivas pero son muy recompensantes. Si os fijais bien ¿Como os habeis sentido después de terminar con la plancha o dejar un baño refulgente? A que sí, a que es satisfactorio saber que uno se las arregla bien consigo mismo y sus casa de la casa y que además facilita que otros se encuentren las cosas hechas. No sé, veo que hay como un sesgo según el cual las tareas típicamente ejercidas por mujeres no son atractivas. Yo a mi madre siempre le dije que cambiaba mi vida de trabajo por la de ella. entre tener que supeditarme a las órdenes de un jefe, sí o sí, y dedicarte tranquilamente a ver si cambias los visillos o tienes que llamar la tintorería para que limpien la alfombra, yo encontraba que el trabajo de mi madre había sido menos sacrificada, más libre (en tu casa te respetas la libertad lo que te da la gana) y menos tenso. Contra esto ella esgrimía argumentos como el "sin hora", "sin reconocimiento", "sin compañeros" y no recuerdo qué otros argumentos según los cuales a ella siempre le hubiera gustado trabajar fuera de casa y tener sus propios ingresos. Quizá este sea el verdadero argumento: los ingresos. Yo desde lueog no encuentro ingratas las tareas del hogar. De hecho juego con ellas.
A mi me parece que el engaño está en que el sistema tiene mecanismos para evitar la liberarización de la mujer y del hombre por tanto. con la incorporación de la mujer al mundo laboral los salarios comenzaron a disminuir de tal manera que lo que pudiera ser un desahogo o un compartir trabajo, ocupaciones familiares y ocio se ha convertido en una necesidad. Hace años que una familia media necesita dos sueldos para mantenerse decentemente. Se tenia el consuelo de que educación y sanidad se tenían cubiertos. Ahora hemos llegado al extremo de tener que posponer la idea misma de formar familia. El engaño es que la libertad de elegir está limitada siempre por algún tipo de poder, y es muy difícil sortear las trampas de todo tipo, y en diferentes aspectos,que te salen al camino.
Sweet Lord, ¡Si después de todo va a ser que la liberación de la mujer fue en realidad fue un flaco favor para las mujeres! Con lo agustito que estaba la mujer en su casa, haciendo sus cosas, sin más preocupaciones... (tono irónico)Por favor! El problema no está en que la mujer salga a trabajar, el problema está en que ésta sienta o se vea obligada también a trabajar en casa.El conflicto se genera pues en la manera de concebir los roles de género que sigue tiendo la sociedad, tanto mujeres, como hombres. Por mucho que hablemos de igualdad, de paridad en los trabajos, de la emancipación de la mujer.. ¿quién se encarga de revisar lo arraigado que siguen estando los roles de género tradicionales en cualquier sociedad? Si en algún momento las mujeres perciben los cambios cualitativos que han tenido en las últimas décadas como un LASTRE, es que algo falla, y algo MUY grave está pasando. Que una mujer anhele los roles tradicionales SIMPLEMENTE porque ve muy complicado el aceptar o posicionarse en ciertos nuevos roles, ni mejores ni peores, simplemente alternativos a los tradicionales, es que la liberación de la mujer todavía no ha llegado. Los roles tradicionales no son el lugar seguro al que acudir cuando las ansiedades de vivir en el mundo que vivimos nos abrumen. No se trata de que la vida y el ámbito doméstico sea mejor o peor, se trata de que esta elección no esté condicionada por la incapacidad de negociar y adoptar nuevos roles de género. La libertad y la liberacion vendrá cuando se entienda que los nuevos roles de género no han de vertebrarse alrededor precisamente de los roles tradicionales. Es decir, una mujer no es libre por hacer lo que le venga en gana, sino por no sentirse culpable o extraña por tener que dar explicaciones sobre porque no se queda en casa, o no cocina o lo hace otra persona.apelando al título de este artículo, yo propongo que no nos den gato por liebre, y nos intenten vender que en realidad las mujeres estaban mejor en casa porque así solo tenían que cumplir con unos roles en la esfera de lo privado, mientras que la emancipación añade cargas a las pobres espaldas de las mujeres. Mi conclusión es que NO podemos dar por hecho que la "liberación de las mujeres" y la "igualdad" sea un proceso FINALIZADO, por mucho que veamos como las mujeres se mueven como pedro por su casa en el ámbito de lo público y lo político (Polítca, Medios, etc...). Siempre que una mujer sienta que la lucha por sus derechos le ha supuesto (negativamente) una carga extra es que algo falla y que toca seguir luchando por la negociación de nuevos roles de género dentro de la sociedad. (y esto no es solo exclusivo de mujeres de generaciones pasadas....)