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Leonardo DiCaprio lucha por los tigres, los elefantes y los rinocerontes

El actor pide al gobierno de Tailandia que prohíba el comercio de marfil

DiCaprio es miembro honorífico del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF)

Leonardo DiCaprio, en una campaña anterior de WWF.
Leonardo DiCaprio, en una campaña anterior de WWF. WWF

Leonardo DiCaprio no podía ser menos. Mientras la mayoría de sus colegas lucha por el medioambiente de la forma que más le convence, el ex de Bar Refaeli ha decidido sacar a relucir su membresía honorífica del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Y lo ha hecho a través de una solicitud a las autoridades tailandesas para que cese el comercio de marfil en este país asiático, en el marco de una campaña para la protección de la vida salvaje promovida por la asociación medioambiental.

"Me uno a WWF y a otras peticiones para que Tailandia muestre su liderazgo en la protección de los elefantes al prohibir el comercio de marfil", declaró la estrella de Hollywood al solicitar apoyos para esta causa. En una misiva enviada por DiCaprio a la primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, el actor resaltó la importancia de proteger la vida salvaje de la caza furtiva.

"El comercio ilegal de animales es la amenaza más urgente a la que se enfrentan especies como el tigre, los rinocerontes y los elefantes. Estos animales son asesinados cada día para alimentar una creciente demanda de partes de su cuerpo", apuntó DiCaprio en el comunicado remitido.

A mediados de enero, WWF lanzó una campaña para recolectar un millón de firmas con el objetivo de exigir al Gobierno de Tailandia la prohibición definitiva del comercio de marfil en el país. La iniciativa, bautizada como Las manos fuera de mis partes, denuncia los vacíos legales en la regulación del comercio del marfil en Tailandia por el cual entran al país miles de toneladas de colmillos de elefantes africanos que se venden en los mercados como marfil de producción local.

“Las leyes existentes no son efectivas para mantener el marfil africano ilegal fuera del mercado tailandés. La única manera de evitar que Tailandia contribuya a la caza furtiva de elefantes es prohibir por completo la venta de marfil", comenta Janpai Ongsiriwittaya, director de WWF-Tailandia.

Según los datos de la protectora, el tráfico de marfil internacional ha llegado al punto más alto de la historia, superando las 40.000 toneladas en 2012. Un comercio ilegal que le cuesta la vida a 10.000 elefantes cada año. Bangkok albergará a principios de marzo la decimosexta Convención sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés).