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Paloma Segrelles o el arte de cómo unir ideologías dispares

La que fuera presidenta del Club Siglo XXI presenta un libro en el que recuerda su paso por el foro que se convirtió en el mejor termómetro político de la Transición

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De izquierda a derecha, José Luis Balbín, José Bono, Nuria Espert y Paloma Segrelles, en la presentación del libro 'Tal como somos'.

Un encuentro entre personas de ideologías dispares. Ese fue la génesis del Club Siglo XXI, un foro en el ocaso del franquismo, económicamente independiente y sin ánimo de lucro, que se convirtió en el mejor termómetro social y político de la Transición, y que todavía hoy ofrece una tribuna a las más variadas las tendencias. Y en el epicentro de aquella decidida apuesta por el diálogo como única manera de entenderse estuvo Paloma Segrelles, de soltera Paloma Arenaza Dorronsoro.

Y de esta asociación por las que han desfilado políticos del PSOE (Felipe González, Leire Pajín, Trinidad Jiménez), del PP (José María Aznar, Manuel Fraga), del PC (Santiago Carrillo) o de IU (Inés Sabanés), sindicalistas (Candido Méndez, Cayo Lara), clero (Antonio María Rouco Valera, Antonio Cañizares), presidentes autonómicos (Miguel Ángel Revilla, Guillermo Fernández Vara) e incluso artistas (Pedro Ruiz) habla Paloma Segrelles en Tal como somos (La Esfera de los Libros).

El libro, firmado al alimón con su hija Paloma Segrelles y plagado de anécdotas, se ha presentado esta tarde en Madrid en un acto en el que han intervenido el expresidente del Congreso José Bono y la actriz Nuria Espert, moderados por el periodista José Luis Balbín.

En los primeros capítulos, es la madre la que habla de sus vivencias, de su familia y se retrotrae hasta la década de los cincuenta cuando, ya de niña, se percató de las diferencias imperantes en la sociedad entre el hombre y la mujer, y de que la independencia económica iba a ser su gran objetivo. También narra sin tapujos que su padre fue amante de Lola Flores cuando era productor de cine.

En junio de 1977, cuando la Transición iniciaba tímidamente su recorrido, organizó una gran cena en su casa. Fue la primera vez que mezcló amigos de derechas e izquierdas, una ocasión única y excepcional para reconciliar a las dos Españas que estaban obligadas a dialogar y entenderse, pactar y afianzar la paz política y social.

La expresidenta, casada con el abogado Francisco Segrelles, recuerda los problemas que tuvo con determinados socios porque aún en 1991 consideraban que un club serio como ese no lo podía presidir una mujer. Incluso con esa oposición trasnochada lo dirigió durante muchos años. Y rememora la escena protagonizada por Leandro de Borbón, que se levantó durante la votación para elegir al presidente y dijo: “No tengo nada contra Paloma Segrelles, pero no puedo votarla. Este es un club serio y no lo puede presidir una mujer. "Salí elegida por el 94% de los votos”, señala Segrelles. Ahora es su hija la que coordina la Comisión de Jóvenes.

Por su parte, Paloma Segrelles hija, ofrece en la segunda parte de Tal como somos el contrapunto generacional desde esa infancia poco común en un hogar donde el debate y la palabra eran constantes. Y sorprende al confesar, por ejemplo, un episodio de malos tratos psicológicos sufridos en una de sus parejas de juventud.

Lo que no verán los lectores es ninguna alusión a la separación de su marido Emilio Álvarez, uno de los siete hijos del propietario del Grupo Eulen y las bodegas Vega Sicilia y con el que tiene dos gemelas de dos años. Hace poco más de un mes, Segrelles hija anunciaba, a través de un comunicado, que había tomado la decisión de presentar la demanda de divorcio.