La sostenibilidad en los eventos: obligación o lujo
Foto:Low Cost Festival 2011
Se acerca el final de mes y con él el Low Cost Festivalde Benidorm, la mayor apuesta sostenibilización de un gran evento que el equipo de UniversoVivo en el que trabajo ha liderado desde su creación en 2009. Este último año ha sido duro. La crisis ha hecho que los promotores tengan que apretarse el cinturón y la sostenibilidad sigue siendo percibida por casi todos como un lujo. Pero el caso es que un festival como por ejemplo el SOS 4.8 reúne todos los días a 40.000 personas, lo que supera a la población de Soria. Si a la población de Soria se le exige que recicle que menos que hacer lo mismo con un festival de música que además produce la friolera de unas 4 toneladas de plásticos en cada edición de dos días.
En el caso del SOS 4.8, y de algún otro festival español, es la organización la que decide financiar el reciclado. El Low Cost Festival decide incluso invertir en vasos reultilizables para evitar los residuos. En un momento de crisis completa de nuestro país y del sector cultural, estos esfuerzos que apenas se reconocen, se deberían valorar muchísimo.
Y estoy hablándoles de algo muy concreto como son los grandes festivales de música que dentro de lo cabe, no tienen porque tener a priori ningún compromiso ético más allá del de ofrecer un buen espectáculo. ¿Pero qué pasa con otros tipos de eventos de entidades que sí tienen un compromiso ético explicito o implícito por el tipo de actividad que realizan? El ejemplo más obvio son las organizaciones que trabajan en temas tanto ambientales como de desarrollo. Les siguen de cerca los eventos deportivos, las campañas políticas, incluso los eventos de empresas que se jactan de tener una buena política de RSC. Todos estos eventos deberían tener una draconiana política de sostenibilidad como reconoce la ONU en su Green Meeting Guide (2009). Y sin embargo en la mayoría de los casos se comportan como los festivales de música, “recortando” en respeto por el entorno.
El pasado mes de junio se aprobó la norma ISO relativa a la sostenibilización de eventos (ISO 20121: Event sustainability management Systems). Los miembros del comité de AENOR relativo a la gestión sostenible de eventos hemos aprobado adoptar dicha norma como una norme UNE -es decir de uso en España. Es una norma muy genérica pero que representa el primer gran paso para conseguir que los esfuerzos de los diferentes actores se vean reconocidos oficialmente.
Quizás este sea el punto de inflexión en el que todos los organizadores de eventos se planteen que la sostenibilidad no es un lujo sino una obligación moral. Y si no es así, nosotros, consumidores de eventos debemos exigir que lo sea. En el consumidor siempre radica la solución, porque podemos elegir que tipo de eventos consumimos. También podemos incluso ir más allá y, particularizando lo que hicieron los ingleses con el BIG ASK, exigir que los eventos tengan que rendir cuentas por su huella de CO2 o sus residuos. Tenemos el poder. No lo olviden por favor.
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