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EDITORIAL

Lo urgente en Europa

La cumbre de la UE no debe concluir sin un potente cortafuegos para España e Italia

Desde hace tres años vienen celebrándose Consejos Europeos de los que nunca salen resultados de efectos contundentes. Pero el que está realizándose ahora en Bruselas debería terminar de otra forma. Ya no se puede prolongar el juego de dilatar las negociaciones y los bloqueos a la hora de reforzar la unión monetaria: esta vez ha de quedar muy claro que el Banco Central Europeo, o el nuevo Mecanismo de Estabilidad, van a jugar a fondo sus cartas para defender la moneda común. Por primera vez hay un esbozo de soluciones al alcance de los jefes de Estado y de Gobierno, que sirva como cortafuegos al ataque asfixiante de los mercados financieros contra España e Italia. Mariano Rajoy llamó ayer la atención sobre ello, al decir que nuestro país se está financiando a costes insoportables, y que hay instituciones que ni siquiera consiguen préstamos.

El obstáculo principal es la posición de Alemania. El país más importante de la UE en términos económicos, que está financiándose a un coste muy bajo, no puede pretender la recuperación de los que están en recesión si el diferencial es de 500 o 1.000 puntos. Es urgente parar esa tensión insoportable, aumentar la liquidez y recapitalizar la banca sin que esto suponga más carga para la deuda soberana. Y eso debe hacerse antes de abordar procesos de unión fiscal e incluso política, sin duda importantes, y cuyo horizonte lejano también contribuye a la credibilidad de la solución a lo urgente; pero necesitados de plazos largos y debates de fondo sobre la difícil cuestión de la soberanía. En plena alarma de incendio, lo primero es apagarlo, antes de ponerse a discutir sobre el diseño de los planes de evacuación del barrio.

Los mandatarios europeos jugarían con fuego si continuaran oponiéndose a la pretensión de Rajoy de que el Banco Central Europeo o el fondo de rescate compren bonos españoles para frenar la presión de los mercados y reducir el coste de financiación, que ha rozado el 7% en las últimas semanas. El presidente del Gobierno español tiene el apoyo del PSOE, el principal partido de la oposición, reiterado ayer por su dirigente, Alfredo Pérez Rubalcaba, e igualmente de otros partidos. Las corrientes centrales de la sociedad española también lo comparten, como acompañamiento indispensable a las reformas estructurales y planes de austeridad ya en marcha.

La negativa a un compromiso, en particular por parte de Angela Merkel, tendría graves consecuencias. No solo para Italia, donde el Gobierno de Monti quedaría a los pies de los caballos y a merced de nuevas aventuras a lo Berlusconi; no solo para España, donde la mayoría absoluta emanada de las urnas habría quedado reducida a la impotencia en siete meses, sin beneficio para nadie. Las consecuencias alcanzarían a los principales países del continente y, por tanto, a sus sociedades: porque el fracaso de las democracias nos arrastra al populismo.

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