Derroche
Tenemos un Gobierno decidido a acabar con el derroche. Y se nos pone como ejemplo de derroche el excesivo gasto en educación o en sanidad.
Pero, digo yo, lo que verdaderamente es derroche es pagar por la deuda pública un interés del 5 o el 6%, mientras los bancos que compran esa deuda obtienen los fondos del Banco Central Europeo al 1%, utilizando como aval la deuda soberana que han comprado. También el tener profesores en el paro —cobrando o no, eso es irrelevante— mientras hacinamos a los niños en las aulas; o enviar al exilio a miles de jóvenes, los mejor formados porque a los mediocres no los quieren fuera, después de haber invertido en su formación decenas de miles de euros. Lo es el tener personas dependientes desatendidas mientras profesionales formados que podrían atenderlas solo con su trabajo están desempleados.
De acuerdo, acabemos con el derroche, pero empecemos por no derrochar nuestro capital humano y por no dedicar ingentes sumas de dinero a financiar a los bancos.— Hernando Martínez Herrero.


























































