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La Generalitat despedirá interinos y eliminará pagas y permisos a los empleados públicos

CC OO tacha los recortes de "agresión sin precedentes" que provocan un retroceso de tres décadas.- Los trabajadores del sector público cortan el tráfico en Barcelona y ocupan por sorpresa la delegación del Gobierno catalán en Tarragona

Un papel con ocho medidas temporales y once estructurales resume la magnitud de los recortes que la Generalitat ha puesto sobre la Mesa General de Función Pública esta mañana. Entre las estructurales figura la revisión de las plantilla de interinos "en servicios no finalistas ni esenciales", la rebaja en la parte catalana de las pagas dobles de 2012, la suspensión del Fondo de Acción Social y de la aportación al plan de pensiones y la no convocatoria de nuevas plazas. En el capítulo de recortes estructurales, fin al tiquet comedor para los funcionarios que trabajan por la tarde, supresión de las medidas por incapacidad tempororal, menos días de asuntos propios, fin a las vacaciones adicionales por antigüedad, se acabó el complemento de asistencia que tienen algunas empresas públicas y supresión de las subvenciones sindicales "por encima de lo que prevé la normativa".

CC OO ha considerado que las medidas propuestas por la Genralitat son una "agresión sin precedentes" que "pueden hacer retroceder 30 años atrás" las actuales condiciones laborales y sociales de la plantilla de la administración catalana. El sindicato entiende que estos planteamientos son "un ataque a la negociación colectiva, ya que pretenden acabar con acuerdos tomados en la mesa de negociación en los últimos años".

La vicepresidenta catalana, Joana Ortega, ha querido mostrar la voluntad negociadora del Ejecutivo para lograr un acuerdo que satisfice a Gobierno y sindicatos. "Compartimos la voluntad de una función pública profesional, efectiva, ágil, e intentar preservar el máximo posible todos los puestos de trabajo", ha asegurado Ortega en los pasilos del Parlamento catalán, informa Maiol Roger. La vicepresidenta ha reclamado "un esfuerzo" para lograr el acuerdo y ha aseverado que el Gobierno está abierto a negociar. "No venimos con un acuerdo cerrado", ha concluído Ortega.

Las medidas de la Generalitat han enervado a los representantes sindicales, que a media mañana han amagado con levantarse de la mesa. Como ya adelanta hoy este diario, la Generalitat ha confirmado los peores presagios de los sindicatos, que ayer fueron advertidos de que habrá nuevos recortes de plantillas y medidas que, además de coyunturales, serán estructurales.

Los ánimos entre los empleados públicos están muy encendidos, recuerdan los sindicatos. Funcionarios, interinos y laborales acumulan una notable pérdida de poder adquisitivo: primero fue la rebaja salarial del 5% en 2010 y este año tienen el sueldo congelado. Ni siquiera la repentina alabanza pública que ayer a mediodía lanzó el portavoz del Gobierno, Francesc Homs, a los empleados públicos, logró enfriar el cabreo. Las reuniones de ayer se celebraron en un ambiente tenso, aseguran fuentes de los sindicatos convocados. Para hoy, de forma simultánea a la reunión de la Mesa, los delegados de los distintos departamentos y empresas se han manifestado y han cortado la Via Laietana de Barcelona, frente al departamento de Gobernación.

Ayer, los convocados no lograron arrancar medidas concretas a la secretaria y la directora general, pero salieron con dos advertencias: la de que "no garantizan que no sigan despidiendo empleados" y que "la ley de acompañamiento de los presupuestos incluirá medidas estructurales y coyunturales en el capítulo uno, el de personal". El objetivo es ahorrar un mínimo de 600 millones con solo con la rebaja salarial aplicada a los 230.000 empleados públicos. De ser estructurales, las novedades que se introduzcan entrarían en contradicción con las palabras de la vicepresidenta del Gobierno catalán, Joana Ortega, que la semana pasada habló de recortes en los complementos salariales "temporales" y "acotados a 2012".

Los recortes que hoy pondrá sobre la mesa la Generalitat forman parte de las nuevas medidas de austeridad que anunció el pasado martes 22 el presidente del ejecutivo, Artur Mas. Lo hizo solo 36 horas después de que CiU ganara por primera vez unas elecciones generales en Cataluña, con el aval de más de un millón de votos. Mas afirmó que la administración catalana ha "tocado hueso" con los recortes en la sanidad y la educación, y que ahora les toca arrimar el hombro a los empleados públicos. El mensaje, que en sucesivas ocasiones han repetido varios consejeros del Gobierno de Mas, es que los funcionarios deben hacer un "esfuerzo" extra porque tienen "trabajo asegurado".

"Dicen que tras reducir sanidad, educación e inversiones, necesitan tomar medidas para reducir el capítulo uno, el de personal, que es el más costoso de cualquier administración", explicaron anoche fuentes sindicales a la salida de la reunión. Lo que más preocupa es el carácter "estructural" de las reformas. Los representantes de los trabajadores no se cansan de recordar que hay funcionarios y funcionarios: desde sueldazos hasta mileuristas y que muchos no pueden soportar, no ya otro recorte salarial, sino el aumento de la presión fruto de la no renovación de plazas o del hecho que no se cubran las bajas. De enero a octubre, solo los departamentos (sin contar las empresas públicas) han perdido una media de 5,5% empleados diarios, entre jubilaciones, interinos de los que se ha prescindido porque la reestructuración ha eliminado el puesto que ocupaban y otras causas, como la defunción de titulares de plazas. Además, antes de verano la administración anunció que presentará Expedientes de Regulación de Empleo en las empresas públicas para hasta 1.500 empleados más.

Despidos y salario a parte, el propio departamento de Gobernación admite que "todo" estará hoy sobre la mesa. Todo es desde los días de asuntos propios hasta el Fondo de Garantía Social (FAS, ya reducido a la mitad, con ayudas para por ejemplo, hijos discapacitados, gafas o dentista), pasando porque la aportación al plan de pensiones siga congelada, se retire el tique comedor, la paga de productividad, la de asistencia al trabajo, o los días de permiso por cuestiones personales.

Por su parte, medio centenar de trabajadores sindicales, entre ellos médicos y profesores, han ocupado esta mañana la delegación de la Generalitat en Tarragona. Han irrumpido en las dependencias del organismo a las 9.00 y han intentado reunirse con el delegado del Ejecutivo catalán en la demarcación, Joaquim Nin. El delegado los ha llegado a recibir, pero se ha negado a que la prensa captase las imágenes de la reunión, por lo que finalmente los sindicatos han desestimado que el encuentro se produjese. A las 12.00, tras conocer las medidas que la Generalitat ha presentado en Mesa General de Necogiación, han levantado la ocupación. En Tarragona también se ha producido concentraciones de trabajadores a lo largo de esta mañana frente al Hospital Joan XXIII y el centro sanitario de Santa Tecla, informa Mercè Perez.