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El exgerente cargó a Emarsa 3.788 euros por ocho noches de hotel con cuatro mujeres rumanas

Esteban Cuesta declara nuevo por el saqueo de la empresa pública.-El juez indaga en la conexión de la entidad con Bucarest

Emarsa, la sociedad pública de depuración del agua de Valencia, fue liquidada el año pasado por el PP, partido que la controlaba desde los noventa, por su insostenible situación patrimonial. Su disolución dejó un agujero de 17 millones de euros. La investigación judicial en marcha, donde ya hay 16 imputados, ha destapado que la empresa pública fue saqueada por el viejo método de hacerle pagar por servicios y suministros falsos. Algunos resultan inverosímiles, como el pago por reparaciones en maquinaria y edificios que nunca han existido; o por el tratamiento de más toneladas de lodo de las que era capaz de generar la planta. Al mismo tiempo, Emarsa costeó a sus directivos la compra de joyas, bolsos de Loewe, prendas de vestir, accesorios de automóvil y otros muchos productos impropios de una empresa de depuración de aguas residuales.

El exgerente de la sociedad Esteban Cuesta, imputado por malversación de caudales públicos, estafa continuada y delitos societarios, admitió ayer en su octava declaración ante el juez que también cargó a la entidad 3.788 euros por ocho noches de hotel en las que se alojó con cuatro mujeres rumanas.

No es la primera vez que surge la conexión con Bucarest. Emarsa pagó 66 viajes a la capital de Rumanía a varios de los directivos y empresarios imputados por el saqueo, así como a otras personas aparentemente ajenas a la empresa pública. Cuesta y un proveedor, Sebastián García, declararon hace unos días ante el juez, aunque con versiones contradictorias, que tanto viaje a Bucarest era porque Emarsa pretendía hacerse cargo de la dirección de depuradoras en aquel país. García dejó caer que la iniciativa estaba relacionada con fondos estructurales de la Unión Europea en aquel país. Ni la fiscal ni el juez creyeron esas versiones. Dichos desplazamientos no pasaron por el consejo de administración de Emarsa y tal iniciativa económica excede, además, el objeto social de la empresa pública.

La primera estancia pagada a las mujeres, según la documentación que le mostró ayer el juez al exgerente, tuvo lugar en el hotel Termas Marinas El Palasiet de Benicàssim (Castellón). Allí se alojaron, en dos habitaciones dobles, el exgerente, y tres mujeres rumanas en agosto de 2009. La factura ascendió a 1.590 euros.

En marzo de 2010, Esteban Cuesta se alojó en el hotel Meliá de Alicante, también de cuatro estrellas, con otra compatriota de las anteriores. Emarsa pagó 223 euros. Desde entonces y hasta enero de 2010, el exgerente repitió tres veces en el hotel alicantino pero con otra de las mujeres. En total, otros 1.976 euros.

El juez le preguntó que relación tenían las señoras con Emarsa. Cuesta dijo que una de ellas a veces le hacía traducciones; del resto no alcanzó a decir nada. El juez le preguntó por qué no hacían las traducciones en su despacho. Según fuentes conocedoras de su declaración, en ese momento Cuesta se desmoronó, su abogado solicitó interrumpir el interrogatorio porque su cliente se encontraba mal, y el juez lo aceptó.

El exgerente, imputado desde hace meses, fue alcalde pedáneo nombrado por Rita Barberá. La dirección regional del PP lo suspendió una semana antes del 20-N como dirigente local del PP de Valencia. La descripción que el juez ha hecho de él en los autos se parece a la de un hombre de paja: un enfermero sin experiencia en gestión a quien pusieron al frente de una sociedad con 20 millones de presupuesto. Cuesta ha apuntado como cerebro del saqueo al expresidente de Emarsa Enrique Crespo, también imputado. Crespo sigue siendo vicepresidente de la Diputación de Valencia y alcalde de Manises con el PP.