Rumores y preparativos en Mónaco

Alberto de Mónaco se casa con Charlene Wittstock para afianzar el futuro del Principado.- Este viernes se celebra la ceremonia civil y el sábado la religiosa

Sonrientes, cogidos de la mano y algo nerviosos. Así se dejaron ver este jueves Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock a menos de 24 horas de su enlace civil, al que seguirá el próximo sábado el religioso. Hay quienes vieron en los gestos de la pareja una estrategia preparada para desmentir rotundamente que se haya producido una crisis entre ellos en las últimas horas. Tarea difícil cuando medios franceses tan prestigiosos como L'Express y Le Figaro aseguran que Charlene se convirtió en una novia a la fuga el pasado domingo. Su huida fue interceptada, según esta versión, por la policía del aeropuerto de Niza desde donde pensaba viajar hasta su hogar en Sudáfrica. En el guión sobre este intento de fuga se apunta a que los motivos de la deserción de Charlene se debían al haber descubierto que Alberto tuvo un hijo hace solo unas semanas, y que probablemente sea padre de otro niño más nacido hace dos años, que se sumarían a los jóvenes de 19 y 12 años reconocidos por el príncipe hace tiempo. El palacio de Mónaco ha desmentido el intento de huida de Charlene. Sin embargo, los medios franceses mantienen su información e incluso el director de L'Express ha añadido que no quita ni una coma de lo que ha escrito la publicación.

Más información
El enlace que pudo ser un desenlace
Charlene, ¿novia a la fuga?
Alberto II de Mónaco admite ser el padre de una adolescente de 14 años
Alberto de Mónaco reconoce la paternidad del hijo que tuvo con una azafata togolesa
El guion de la boda
Alberto lleva su boda a la calle
Y Charlene dijo: "Oui"
Charlene de Mónaco: "Nunca fui una novia a la fuga"

Lo cierto es que Charlene Wittstock sigue al lado de su novio dispuesta a convertirse en princesa de Mónaco tras una larga espera. La pareja se conoció hace una década, comenzó a vivir junta en palacio hace cinco años y en junio de 2010 se comprometió oficialmente. Pero los rumores de los últimos días han reforzado la teoría de que esta boda se debe más a una cuestión de Estado que a otra cosa.

Hace seis años que Raniero de Mónaco murió y desde entonces el Principado venía reclamando a su hijo y heredero que se casara y tuviera un descendiente dentro del matrimonio para asegurar así el destino de este pequeño Estado de solo dos kilómetros cuadrados en el que viven 30.500 privilegiados habitantes que se benefician de las ventajas fiscales de ser residentes en él.

Pero Mónaco desde este mismo jueves ha visto aumentada su población con la llegada de ilustres invitados, más de 1.000 periodistas y decenas de curiosos dispuestos a no perderse esta boda diseñada para los medios de comunicación. En los últimos días las publicaciones de la prensa social más importantes del mundo han ofrecido extensos reportajes de los novios en los que aparecen posando como modelos. Y, siempre, junto a sus fotos, las de Grace Kelly, a quien Charlene cada vez imita más.

El inicio de los tres días de fiesta nupcial se dio esta noche con un concierto de The Eagles en el estadio Louis II, en el que juega el Mónaco. Allí los novios compartieron con 15.000 espectadores una fiesta en la que todos bailaron al ritmo del legendario grupo de rock.

Pero será hoy a las cinco de la tarde y en una ceremonia de acceso reducido, cuando Charlene pronunciará el "sí, quiero" y se convertirá en esposa de Alberto y en princesa de Mónaco. Ceremonia a la que seguirá el sábado la religiosa, a la que han sido convocados todos los monegascos, unos con entrada en palacio y otros a través de las cámaras de televisión.

Cuando Charlene sea ya la esposa de Alberto tiene claro cuál será su misión inmediata: tener un hijo que asegure el futuro de la dinastía Grimaldi y acalle rumores.

En el saludo de Alberto y Charlene de Mónaco a los monegascos congregados en la plaza se ha podido ver por primera vez de forma completo el diseño lucido por la princesa: un vestido largo, en un suave azul celeste, con puntilla en puños y bajos, cubierto por una chaqueta un poco más oscura del mismo color.
En el saludo de Alberto y Charlene de Mónaco a los monegascos congregados en la plaza se ha podido ver por primera vez de forma completo el diseño lucido por la princesa: un vestido largo, en un suave azul celeste, con puntilla en puños y bajos, cubierto por una chaqueta un poco más oscura del mismo color.FRANÇOIS MORI (AP)
Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock, en un gesto cariñoso durante el concierto.
Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock, en un gesto cariñoso durante el concierto.FRANÇOIS MORI (AP)
Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock (en el centro), con los componentes de The Eagles antes del concierto.
Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock (en el centro), con los componentes de The Eagles antes del concierto.PASCAL LE SEGRETAIN (GETTY)

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS