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Gritos en la inauguración de la nueva área hospitalaria del Clínico

Unas 40 personas reciben con pancartas a la presideta Aguirre en la apertura de un recinto aún en obras

Entre gritos de "Sanidad pública" y "Espe, espe, espe, especulación" ha sido recibida esta mañana la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en un acto en el hospital Clínico. La presidenta ha acudido a las 12.30 al centro para inaugurar la nueva área de hospitalización, cuyas obras de remodelación han obligado a cerrar el ala norte durante año y medio y a trasladar 380 camas y 650 trabajadores a otros centros públicos de la capital.

Minutos antes de la llegada de Aguirre, los manifestantes, que al principio solo eran una decena -después se les sumaron entre 20 y 30 personas más, la mayoría trabajadores-, han permanecido en el hall de entrada principal del hospital acorralados en una esquina por los vigilantes de seguridad, que no les dejaban moverse. Ya entonces mostraban las pancartas con los mismos lemas que luego gritaron a Aguirre.

En un momento, se les ha acercado la viceconsejera, Belén Prado, para intentar calmarlos. Prado les ha dicho que "hoy debería ser un día de alegría", que estaban convirtiendo la visita en un acto político y que no entendía por qué se ponían así. Ellos criticaban la reforma, en concreto las medidas de seguridad, y se quejaban de falta de información en el proceso.

Al llegar la presidenta, han comenzado los gritos pidiendo una sanidad pública, a lo que Aguirre ha hecho oídos sordos mientras atravesaba la zona en la que estaban los que protestaban. No le quedaba más remedio, ya que el ascensor que debía llevarla a la octava planta para continuar la visita estaba al otro lado. Ella no se ha inmutado, pero se han producido momentos de tensión y de aglomeración. Ha habido un forcejeo entre los que se manifestaban y los vigilantes que los contenían, sin consecuencias, pero lo más grave ha sido un altercado entre varios fotógrafos y dos miembros de la seguridad del hospital, que les han empujado y han tratado incluso de tirarles al suelo para evitar que hicieran fotos del momento en el que Aguirre pasaba frente a los manifestantes.

Los reporteros, de La Razón, El Mundo y Madridiario, se han quejado a la dirección del hospital y han ayudado a identificar a los vigilantes, que portaban walkie talkies pero no iban uniformados. El jefe de seguridad del centro ha asegurado después no haberse enterado del inicidente. "Lo investigaremos y tomaremos medidas", ha añadido. Hay una cámara de seguridad justo en la zona en la que ha sucedido.

La presidenta, ya fuera del alcance del grupo de trabajadores que protestaban, ha continuado con la visita tal y como estaba previsto. El ala norte del hospital era la única que aún no se había reformado -en realidad, el centro lleva 20 años de obras, entre unas zonas y otras- y que tenía habitaciones de seis y cuatro camas, con baños en el pasillo. Ahora, según ha explicado Aguirre al terminar de pasear por las plantas sexta y octava, y de meterse hasta en el baño de alguna habitación, habrá 160 habitaciones dobles y 131 individuales. La presidenta ha aprovechado para dar las gracias a trabajadores y pacientes por haber soportado durante año y medio las obras en el hospital.