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"Este fin de semana voy a Bizkaia"

El Congreso autoriza la denominación en euskera de los tres territorios vascos

El PNV sigue exprimiendo su acuerdo político con el PSOE para apuntalar al Gobierno Zapatero en el Congreso. Hoy se ha cobrado otra pieza al sacar adelante su propuesta de que los tres territorios históricos del País Vasco adopten su denominación oficial en euskera. Solo Álava mantiene su nombre en castellano -lengua que desaparece para denominar a partir de ahora a Bizkaia y Gipuzkoa-, pero se le añade también la denominación en euskera, Araba.

Con esta autorización se cumple el deseo manifestado por cada una de las Juntas Generales (parlamentos forales) de estas tres provincias. El acuerdo no es unánime porque el PP ha advertido de que este cambio no responde a una necesidad social y, además, se apoya en los criterios de varios lingüistas que ven en la medida "una cesión" del Ejecutivo socialista. Josu Erkoreka, portavoz del PNV, sostiene que este tipo de retoques en la demarcación oficial "ha sido posible en otras provincias bilingües" y que se trata de "una petición que el nacionalismo vasco viene formulando en Madrid desde hace mucho tiempo". De paso, recuerdo cómo "el PP ha entrado en estos temas en Cataluña y Galicia. Además, en Galicia como principal promotor de este tipo de cambios nominativos", añadió el diputado jeltzale.

En el caso del territorio alavés, su denominación tiene un origen común. La diferencia estriba en el paso de la "l" intervocálica a la "r" en euskera, y que los expertos sitúan antes del fin del primer milenio. El desaparecido Henrike Knörr, miembro alavés de la Academia de la Lengua Vasca, entiende que el nombre del territorio podría estar relacionado con la zona más emblemática, la denominada Llanada alavesa.

En cuanto a Bizkaia, algunos textos consultados señalan que "debió existir como nombre común 'bizkai' (lugar montuoso), relacionado con 'bizcar' (espalda,loma)". Hay también quien señala que esta denominación procede de la palabra vasca "bi eskar", aludiendo a dos zonas cimeras.

Sobre Gipuzkoa, la parte esencial de esta denominación ya fue usada en la Edad Media como antropónimo. El uso inicial, según especialistas vascos, debió de ser como etnónimo.

Con todo, desde posiciones menos comprensivas con este cambio que saldrá autorizado del Congreso se advierte de que "la lengua no se dispone con leyes políticas". Así lo manifestaba Gregorio Salvador, miembro de la Real Academia, en La Razón, donde añadía que "lo que resulta más indignante es que un presidente del Gobierno se dedique a hacer estos cambios por intereses partidistas". En la misma línea crítica, el escritor vasco Fernando García de Cortazar considera "una barbaridad" que "el interés sectario del PSOE y del PNV llegue hasta la modificación del nombre de las cosas y el de las provincias vascas".