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Mas: "Cataluña inicia su transición nacional"

El líder de CiU se compromete a no subir los impuestos y a reducir el paro a la mitad.- Reivindica un nuevo pacto fiscal en el discurso de investidura

Artur Mas, candidato de Convergència i Unió a presidir la Generalitat, ha afirmado en el discurso de la sesión de investidura que Cataluña tiene que iniciar su "transición nacional" de la misma forma que España hizo su transición democrática una vez acabada la dictadura. Agotado con la sentencia del Estatuto el modelo de Estado plurinacional, Mas ha defendido el "derecho a decidir" de Cataluña y en un mensaje con aire tranquilizador ha señalado que habla de transición y no revolución. "Y como todas las transiciones hay que hacerla de forma democrática, pacífica y a base de grandes consensos internos", ha afirmado en alusión a la necesidad de redefinir las bases de la relación entre Cataluña y España.

En esa línea, Mas ha reiterado uno de los compromisos estrellas de su campaña: la reivindicación de un nuevo pacto fiscal para que Cataluña gestione directamente sus recursos y aporte una parte a las arcas del Estado. Siempre ha hablado de pacto fiscal en la línea del concierto económico pero, posiblemente, para no asustar al PP, ha quitado el apellido. Su idea es condicionar su relación con el futuro gobierno central que salga de las urnas en 2012 a la consecución de ese acuerdo. En cualquier caso, ha señalado que quiere que ese pacto se reivindique por una amplia mayoría y se negocie de forma discreta durante todo 2011 para no agotar a los ciudadanos como sucedió en el pasado con el Estatuto o el modelo de financiación.

Consciente de que le faltan apoyos para salir elegido, Mas ha pronunciado un discurso institucional y de formas suaves para no encender los ánimos. Sin ánimo de "revancha" y tono humilde -"Soy un servidor; no un salvador", ha recalcado-, ha asegurado que el Gobierno será el de todos los catalanes y no solo el de los votantes convergentes y que se regirá por la transparencia. "Diremos las cosas por duras que sean", ha dicho. Ha evitado ensañarse con el tripartito -"mantendremos lo que está bien"- y con las arcas "vacías" de la Generalitat, que suele denunciar. En su compromiso por tejer complicidades con la sociedad civil, ha añadido que ha pedido tanto al presidente del Círculo de Economía, Salvador Alemany -la mención parece descartarla como consejero- como al presidente del Colegio de Médicos, Miquel Vilardell, que pongan en marcha consejos asesores para ayudar a reactivar la economía y mejorar el sistema de salud.

Fiel a la guía de su campaña electoral, Mas ha subrayado que la crisis es prioritaria y ha desgranado los ocho ejes de su futuro gobierno: la lucha contra el paro; la cruzada para reducir el fracaso escolar; el mantenimiento del modelo sanitario; el aumento hasta el 55% de los recursos en políticas sociales; la supresión del código ético de los mossos; la gestión de las infraestructuras y la reducción del aparato de la administración y el último ha sido la cuestión nacional. Igual que sucedió en la campaña, ha omitido cualquier alusión a la lucha contra la corrupción y ha hecho bandera de dos de sus compromisos: la supresión del impuesto de sucesiones para equiparar ese carga fiscal a la de otras autonomías y la eliminación del límite de 80 K/m hora en los accesos a Barcelona.

En tono solemne, Mas ha dicho sentirse heredero de todos los presidentes de la Generalitat, incluido el socialista José Montilla quien a, su juicio, es un ejemplo del éxito de la integración. Y emulando a Kennedy, ha invitado a los ciudadanos a pensar qué pueden hacer para ayudar a su país. CiU da por sentado que perderá la primera votación y que Mas saldrá elegido el jueves en segunda, gracias a la abstención o bien del PSC o del PP. En la tribuna del Parlament, han seguido el discurso el ex presidente Jordi Pujol; la esposa de Mas, Helena Rakosnik; David Madí, ex jefe de campaña de CiU y su amigo el senador Jordi Vilajoana. La sesión sigue esta tarde a las 16.00 horas con la intervención de los portavoces del PSC, PP e ICV.

PSC y PP reprochan a Mas su falta de concreción

Un discurso con buenas palabras, pero inconcretas. Así han definido al unísono el Partit dels Socialistes y el Partido Popular el discurso de investidura pronunciado esta mañana por Artur Mas. A la espera de la intervención de ambos grupos por la tarde, Miquel Iceta, portavoz del PSC, ha definido el discurso "bien construido, de buenas palabras, pero absolutamente inconcreto, sin alma, y sin compromisos". Enric Millo, portavoz del PP, se ha sumado: "Ha empezado bien, con una melodía que conocemos y en el que hay un alto grado de convivencia. Pero esperábamos propuestas concretas, no un resumen de la campaña electoral".

Ambos grupos expondrán sus dudas esta tarde, cuando los jefes de filas tendrán su oportunidad de intervenir. El PP se queda con la parte económica, y el PSC con el tono del discurso. Pese a los puntos de encuentro, ambos grupos le negarán el voto en la primera votación. Sin embargo, ni PP ni PSC han descartado abstenerse en la segunda investidura, cuando Mas solo necesitará los votos de CiU y la abstención de uno de los grupos para acceder a la presidencia.

El resto de partidos también han acusado a Mas de no entrar en materia y limitarse a dibujar un débil esbozo de sus propuestas. Dolors Camats, portavoz de Iniciativa, ha opinado que el discurso ha sido "previsible y propio de un grupo de derechas". "Buen discurso, pero falta de programa", ha descrito el líder de ERC, Joan Puigcercós, que tampoco ha descartado abstenerse en segunda vuelta. Albert Rivera, de Ciutadans, se ha mostrado decepcionado por la segunda parte del discurso de Mas, centrada en el autogobierno, y ha recordado que no ha mencionado la "corrpución".

El más duro ha sido Alfons López Tena, de Solidaritat Catalana per la Independència: "Un discurso banal de un gestor administrativo mediocre", ha descrito. Esta tarde PSC, PP, ICV y ERC podrán responder a Mas y plantearle las dudas que les ha generado su discurso. Mañana será el turno de Solidaritat y Ciutadans, y de la primera votación de investidura.

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