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"Yo si fuera usted recogería las maletas e intentaría llegar por otro medio"

Miles de pasajeros afectados por el cierre del espacio aéreo se lamentan por la falta de información

María Navarro se encontraba con su familia en un avión de Iberia en la pista de despegue de Barajas, dispuesta a poner rumbo a Palma de Mallorca, cuando ha recibido una comunicación del comandante que, como el resto de pasajeros que llenaban las filas de asientos, no podía esperar. "Nos informan de la torre de control que se ha cerrado el espacio aéreo". A continuación han sido desalojados del avión y han sido trasladados a la zona de embarque de la T-4 sin saber qué estaba pasando exactamente.

Como ella, cientos de miles de personas han resultado afectados por la cancelación de vuelos de AENA, ante el "abandono masivo" de controladores en el inicio del puente de la Constitución.

En los puntos de atención al cliente se han agolpado centenares de personas pidiendo explicaciones. "Yo si fuera usted recogería las maletas e intentaría llegar por otro medio a su destino", es la desalentadora información de una azafata a los pasajeros desesperados. El problema para quienes como María ya estaban a bordo de un avión es que de momento nadie les ha explicado qué ha pasado con su equipaje facturado y cómo recogerlo. María, como miles de personas, se disponía a iniciar unos días de descanso hasta el próximo miércoles. "Compramos los billetes hace dos o tres meses", se lamenta.

Tomás Roncero, periodista del diario As, se ha visto también inmerso en el caos. Como María, tenía el cinturón puesto y estaba a punto de despegar a Bilbao en un vuelo de Spanair, cuando ha escuchado una comunicación idéntica del comandante, pero aún más inquietante: "De manera indefinida se suspenden todos los vuelos; no podemos dar más explicaciones". Muchos pasajeros han reaccionado llamando a sus familiares porque se pensaban que podía tratarse de una bomba, indica Tomás.

Después han bajado del avión y el piloto ha dado el mismo consejo que ya había escuchado María: "Esto tiene muy mala pinta, yo cogería el equipaje y trataría de viajar de otra forma".

Rocía García, otra de las afectadas en Barajas, ha tenido un poco más de suerte porque aún no había subido al avión que debía llevarle junto con seis familiares a París, para disfrutar también del puente. "Aquí hay una cola de un kilómetro", comenta desde uno de los puntos de información. Se queja también de que nadie es capaz de explicar nada y todo se limita a un mensaje por la megafonía del aeropuerto que anuncia que los vuelos han quedado de momento cancelados por "el abandono de los puestos de trabajo de los controladores".

"Es el caos absoluto", explica Rocío, aunque, según describe, los pasajeros han reaccionado en un primer momento con bastante calma, pero el clima de enfado ha ido subiendo paulatinamente. "Hay dos empleados para atender a unas 500 personas", añade. Y se queja de que el personal de Iberia ha desparecido. "No hay nadie, es una chica de una tienda la que está informando de lo que pasa, de que los controladores del turno de las cinco no han ido a trabajar".

Unas pasajera procedente de un vuelo de Las Palmas de Gran Canaria ha conseguido aterrizar en Madrid antes de que se anunciara el cierre del espacio aéreo. "El piloto nos ha dicho que hoy ya no van a entrar ni salir más vuelos", explica.