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Nadie quiere a los seis tigres de Bengala de Cunit

Los animales siguen en una precaria jaula tras ser rechazados por zoológicos y reservas

Los seis tigres de Bengala alojados desde 2006 en una precaria jaula de una finca de Cunit (Tarragona) siguen a la espera de encontrar casa. Las gestiones de la Generalitat para que fueran repartidos y destinados a zoológicos y reservas nacionales han fracasado, por lo que el futuro de los animales se embrolla pese a la orden judicial que reclama su traslado. El Juzgado de El Vendrell exigió a principios de marzo que la Generalitat buscara de inmediato un nuevo paradero para los tigres al subrayar que se hallaban "en riesgo de fuga permanente" dado el estado de su recinto actual.

Un mes más tarde, Medio Ambiente señala que los tigres permanecerán en por tiempo indefinido en el mismo lugar: el jardín de una finca que sirve de desguace para el Circo Universal, inactivo desde hace años y con sus seis viejos tigres, de entre 8 y 15 años de edad, alojados en una maltrecha caravana circense.

"Mis bisabuelos ya traían a Europa fieras de África", explica el propietario de los animales, Frank Brucart, domador de origen belga que no sabe qué hacer con los tigres al estar prohibido que actúen en el circo. Tampoco lo sabe la Generalitat después de que la reserva de Aqualéon en Albinyana y la de Cabárceno en Cantabria rechazaran acogerlos por falta de espacio. Medio Ambiente tampoco logró que fueran aceptados en el zoológico de Valencia y ahora estudia trasladarlos a los zoológicos de Córdoba y Madrid, pero las negociaciones se han encallado. "Nadie concreta nada y yo no puedo cuidarlos si ya no me sirven para actuar", lamenta Brucart.

El propietario propuso en un primer momento ampliar la jaula a dos caravanas e incluir una especie de piscina para los animales, pero el Ayuntamiento local lo rechazó. Tampoco quiere a los tigres en el municipio porque duda de la seguridad de las jaulas. "Su situación no es segura y hay que cumplir la orden judicial que exige su traslado", señala un portavoz del consistorio. "Parece que ahora los animales molestan a todo el mundo. Que se los lleven, no pido nada pero nadie ofrece soluciones", lamenta el propietario.