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Análisis:

Rajoy devuelve a los imputados Camps y Fabra los favores prestados

Hace un año, cuando Rajoy venció por goleada en el congreso extraordinario que su partido celebró en Valencia, Fabra y Camps se convirtieron en dos de sus principales valedores

Casi un año después de revalidar el poder dentro del partido tras su segunda derrota electoral, Mariano Rajoy ha regresado a la Comunidad Valenciana empujado por la ola de la campaña electoral europea y se ha abrazado sin escrúpulos aparentes a dos imputados, Carlos Fabra y Francisco Camps, sobre los que pesan graves sospechas de corrupción. Hace un año, cuando Rajoy venció por goleada en el congreso extraordinario que su partido celebró en Valencia, Fabra y Camps se convirtieron en dos de sus principales valedores. Ahora, Rajoy devuelve los favores prestados.

Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón y líder del partido en esta provincia. Tiene varias causas pendientes con la justicia a cuenta de sus negocios privados con un fabricante de fitosanitarios. Los delitos son graves. El fiscal ya ha pedido dos años de cárcel para él por una burda falsificación documental en la que colaboró para conseguir permisos con los que vender fitosanitarios. Además, ingresó 600.000 euros que esparció por decenas de cuentas corrientes sin declarar ni un euro a Hacienda, que le abrió un expediente de infracción y que, ante el monto de lo defraudado, lo puso en conocimiento del fiscal por otro grave delito de evasión al fisco.

Su socio empresario, según ha denunciado ante el juez, le fue pagando por sus servicios religiosamente. Sus servicios consistían, según la investigación, en un tráfico de influencias que llegó a ministerios y direcciones generales. Y pese a todo ello, el PP le mantiene en el puesto pese a que decenas de dirigentes del partido, por hechos menos comprobados y con tan sólo unas semanas de imputación, han sido descabalgados de sus puestos, suspendidos de militancia y hasta expulsados del partido.

El PP siempre se ha sentido incómodo para responder por Fabra. En el último año y medio, tres dirigentes principales del partido han respondido a EL PAÍS sobre el caso Fabra con evasivas. Son éstas:

EDUARDO ZAPLANA (portavoz parlamentario del PP, ex ministro de Trabajo, ex presidente de la Generalitat Valenciana). Febrero de 2008

P. ¿Por qué el PP mantiene, pese a las evidencias, a Carlos Fabra en la presidencia de la Diputación de Castellón. Según la Agencia Tributaria, ha dejado de declarar cerca de un millón de euros, no ha justificado cómo los ingresó y tiene una causa abierta por tráfico de influencias?

R. Las evidencias se confirman cuando los tribunales se pronuncian. Mientras, estaremos hablando de presunciones, de posiciones de la fiscalía...

P. Y de los funcionarios de la Agencia Tributaria.

R. Sí. Me está hablando de una persona a la que le deseo lo mejor, sinceramente. Entre mis atribuciones no está tomar decisiones en ese ámbito y a Carlos, a pesar de los desencuentros, sigo teniéndole afecto personal.

P. Pero no cree que el PP no da buen ejemplo con...

R. Le deseo lo mejor, y parece ser que lo que se ha decidido es que los tribunales se pronuncien.

MARIANO RAJOY (presidente del PP). Septiembre de 2008.

P. En ocasiones, su partido ha dado la sensación de ser complaciente con personas inmersas en procesos por corrupción. Hay nombres...

R. Ni demos nombres, ni presuntos. Es muy difícil erigirse en juez de conductas ajenas sin tener las pruebas. Es que ahora eres imputado para que puedas defenderte. Las cosas no son tan fáciles...

P. Hay casos y casos. Ustedes mantienen a un presidente de Diputación [Carlos Fabra, en Castellón] pese a estar imputado por múltiples delitos graves de corrupción. La Agencia Tributaria ha acreditado un presunto delito fiscal ¿Por qué le mantienen en el PP?

R. La expresión 'acreditado'...

P. Lo dice la Agencia Tributaria de España.

R. A mí no me gusta erigirme en juez y creo que es muy arriesgado imputarle a alguien algo porque luego puede ser absuelto

DOLORES DE COSPEDAL (secretaria general del PP). Noviembre de 2008

P. ¿Por qué no se abre un expediente siquiera informativo al presidente del PP en Castellón, Carlos Fabra, con un grave delito fiscal a sus espaldas, y quien se le imputan otros muchos delitos igualmente graves?

R. Porque correspondería al PP de Valencia y además porque no hay nada demostrado judicialmente. Cuando los tribunales hablen, actuaremos.

P. Hay algo acreditado por los funcionarios de la agencia tributaria, y es que hay ingresos millonarios que no se han podido justificar, no declarados a Hacienda.

R. Los funcionarios de Hacienda no son jueces y no ponen sentencias.

P. ¿Y por qué en Baleares se toman medidas sin que haya condenas?

R. Eso corresponde a cada una de las organizaciones.

Francisco Camps es el presidente de la Comunidad Valenciana en el que cree Mariano Rajoy. Y eso pese a que el líder valenciano acogió en su administración a una trama empresarial a la que Rajoy puso una cruz y con la que rompió relaciones nada más hacerse cargo del partido. Francisco Correa, el líder de una trama de corrupción masiva que hizo negocios en múltiples administraciones gobernadas por el PP gracias a los tratos de favor de alcaldes, concejales, directores generales, diputados autonómicos y hasta consejeros, mandó a Valencia a Álvaro Pérez para montar una empresa, Orange Market, que tardó muy poco en ser una de las preferidas del Gobierno de Camps. Los empresarios a los que Rajoy vetó en el partido, hicieron carrera en las administraciones autonómicas de Madrid, con Esperanza Aguirre, y Valencia, con Francisco Camps.

Rajoy cree que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia acabará archivando la causa contra Camps. Y ha convertido la mitad de su campaña electoral en un acto de desagravio al presidente valenciano, pese a las múltiples evidencias que existen en el sumario de que el Gobierno que presidía adjudicó a dedo decenas de contratos a la trama corrupta contra la que, supuestamente, actuó Rajoy dentro del partido.

Con una aplicación estricta del código ético del PP (que han sufrido ya decenas de dirigentes del partido) ni Fabra ni Camps ocuparían sus puestos actuales. Pero ambos piensan, y así lo han dicho, que los resultados electorales pueden absolverles de todos sus pecados. Fabra y Camps triunfaron en las últimas elecciones celebradas en Castellón y en la Comunidad Valenciana. Pero la administración de Justicia siguió adelante con las causas abiertas contra ellos. Ahora vuelven a insistir en que las urnas, y no las pruebas, son su mejor tabla de salvación.