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El Rey reclama una supervisión más eficaz del sector financiero

Don Juan Carlos pide a los agentes sociales que se centren en recuperar la confianza e insta a impulsar las relaciones con EE UU

Después de cuatro años dedicado a mediar en la convulsa relación que el PSOE y el PP mantuvieron la pasada legislatura, el mensaje navideño del Rey ha variado vertiginosamente este año. "Los efectos de la seria crisis" han centrado el discurso de Nochebuena de Don Juan Carlos, en el que ha instado a reforzar "la estabilidad, supervisión y transparencia del sector financiero" con una regulación internacional más eficaz.

Su mensaje también iba destinado a las "fuerzas políticas, económicas y sociales", a las que ha recordado que "deben centrarse en recuperar la confianza". Al Gobierno le ha encargado "dar un nuevo impulso a las relaciones con Estados Unidos y el Rey ha reservado para el final el compromiso de la monarquía "de seguir sirviendo con la mayor ilusión y dedicación a España", compromiso que tiene su continuidad en el Príncipe, "la mejor garantía de porvenir". El discurso se ha centrado fundamentalmente en estos cuatro temas:

CRISIS FINANCIERA.- Atender a los desempleados

"No hay recetas mágicas. Para volver a crecer de forma sostenible, necesitamos más eficiencia y competitividad, más innovación tecnológica, y elevar la educación y preparación de nuestros jóvenes". No ha lanzado recetas pero sí bastantes recomendaciones "para volver tan pronto como sea posible a la senda del crecimiento". Unas fueron genéricas, hay que "desplegar con inteligencia y tesón nuestra bien probada capacidad de superación" y "tirar del carro en la misma dirección".

Otras, por el contrario, tenían un destinatario más concreto. Don Juan Carlos ha pedido "disponer de reglas internacionales más eficaces para reforzar la estabilidad, supervisión y transparencia del sector financiero". El Rey ha recordado también la obligación del Ejecutivo de "atender a las necesidades sociales y asistenciales" de los desempleados. Y ha lanzado un mensaje de optimismo: "No es tiempo para el desánimo. Hemos logrado salir adelante con fuerza de periodos más complejos".

CONSTITUCIÓN.- 30 años de democracia plena

El Rey ha llevado este año la tradicional referencia a la Carta Magna a la primera parte del discurso. Había un motivo singular para ello, el treinta aniversario del texto. "Gracias a la Constitución, España ha vivido por primera vez treinta años de democracia plena, que coinciden con los de mayor progreso y modernización de nuestra Historia".

TERRORISMO.- Felicitaciones a Francia

Al recuerdo de las víctimas del terrorismo y el homenaje a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, también inmutables en los mensajes reales, se ha sumado en esta ocasión la felicitación a "las autoridades policiales y judiciales francesas" que han contribuido a desmantelar a lo largo de este año hasta tres cúpulas de ETA, "importantes éxitos que tanto nos estimulan". Y ha cerrado este capítulo alentando a "seguir luchando para derrotar al terrorismo: Su final está más cerca que nunca", ha dicho.

RELACIONES INTERNACIONALES.- Fortalecer posiciones

El Rey ha pasado esta vez de puntillas por los problemas domésticos. Sólo ha enumerado la discapacidad, la drogadicción, la violencia de género y los accidentes de tráfico como prioridades que exigen dedicación de las autoridades y ha excluido cualquier mención de los problemas de la Justicia. Por el contrario, el monarca ha optado por poner el acento en la posición de España en el exterior. Primero con respecto a Europa, donde se debe "fortalecer posiciones" para "preparar desde ahora la presidencia española de la Unión Europea de 2010".

Por último, el monarca ha instado a "dar un nuevo impulso a las relaciones con los Estados Unidos, intensificar los sólidos vínculos con Latinoamérica y el Mediterráneo y mantener la cooperación con los países menos favorecidos".