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Marruecos anuncia el regreso de su embajador con un frío comunicado

Mohamed VI cierra dos meses de una crisis desencadena por la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla

Marruecos anunció a las seis de la tarde de este lunes el "inmediato" regreso de su embajador en Madrid, Omar Azziman, con un frío y escueto comunicado. Queda así cerrada una crisis diplomática de más de dos meses de duración desatada al anunciarse el primer viaje de los Reyes de España a Ceuta y Melilla.

"Tras la visita efectuada a Marruecos, el jueves, por el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha sido decidido hoy el regreso inmediato a su puesto del embajador de Su Majestad en Madrid", señala el comunicado difundido por la agencia de prensa oficial MAP.

Hace tres días Rabat anunció también la reincorporación a su puesto de su embajador en Dakar, Moha Ouli Tagma, al que llamó a consultas el 19 de diciembre. El comunicado precisó entonces que volvía "para continuar con su misión al servicio de las relaciones excepcionales y de calidad que a lo largo de los siglos han unido a los dos Estados [Marruecos y Senegal] y a los dos pueblos".

El tono cálido del comunicado dirigido a Senegal contrasta con la parquedad y la desgana del destinado a España. Con un texto tan sucinto la diplomacia marroquí ha evitado corresponder a las buenas palabras que prodigó Moratinos durante sus cuatro horas de estancia en Rabat y al tono conciliador y amistoso de la carta que el presidente José Luís Rodríguez Zapatero escribió al rey Mohamed VI.

Moratinos entregó la misiva a su homólogo, Taieb Fassi-Fihri, quién a su vez la dio al monarca durante una audiencia. Ante este gesto español, el soberano tomó la decisión de reenviar a su embajador en Madrid. Azziman viajará el martes o el miércoles. Mohamed VI le había llamado a consultas el 2 de noviembre en protesta por la visita real a las ciudades autónomas de la que también se quejó en un duro comunicado leído por un consejero real.

El rey retiró, a mediados de diciembre, a otro de sus embajadores, el que le representa en Senegal, para manifestar su malestar por las declaraciones de un ex ministro socialista senegalés, Jacques Baudin, ahora en la oposición, a favor de la independencia del Sáhara Occidental. El Gobierno senegalés, que no comparte la opinión del ex ministro sobre esta cuestión, reaccionó a su vez llamando a consultas a su embajador en Rabat, Serge Ibou Ndiaye, el 22 de diciembre.

Horas después de recibir a Moratinos, el titular de Exteriores marroquí, Fassi-Fihri, conversó con su homólogo senegalés, Cheikh Tidiane Gadio, para buscar una solución al encontronazo. Al término de la charla anunciaron la "inmediata" vuelta de los jefes de misión a sus respectivos puestos. Han tenido, en cambio, que transcurrir cuatro días, después de la visita de Moratinos, para que el rey confirme el regreso de Azziman a Madrid.

El contraste entre el desarrollo de ambas reconciliaciones es probablemente achacable a que, a ojos de Mohamed VI, con España quedan heridas por cicatrizar. El soberano, que durante su reinado apenas reivindicó Ceuta y Melilla, debe de considerar un golpe bajo la organización por el Gobierno de la visita real a ambas ciudades.

Además del contencioso sobre Ceuta y Melilla, Rabat formula otros muchos reproches a las autoridades españolas. Entre ellos destaca el apoyo de la fiscalía de la Audiencia Nacional al juez Baltasar Garzón que, a finales de octubre, se declaró competente para investigar un supuesto genocidio de saharauis a manos de las fuerzas de seguridad marroquíes.

También se queja del presunto respaldo dado por el Ministerio de Justicia y el CNI a la corriente islámica del Tablig, fundada en India hace 80 años, en Ceuta para intentar así sustraer a los musulmanes de la ciudad de la influencia religiosa de Marruecos.