CoronavirusAnálisis
i

El desánimo y no la rabia

Los jóvenes, particularmente la Generación Z, entre 16 y 23 años, son los que manifiestan sentirse más pesimistas a raíz de la situación provocada por la covid

Dos jóvenes pasan ante una oficina de empleo en Madrid, en mayo pasado.
Dos jóvenes pasan ante una oficina de empleo en Madrid, en mayo pasado.Rodrigo Jiménez / EFE

El coronavirus, pese a haber puesto la economía patas arriba, está despertando en la sociedad reacciones bien distintas a las que en su día provocó la Gran Recesión. Si la crisis de 2008 desencadenó un enfado social sin precedentes, en un país con escasa tolerancia a la desigualdad, la pandemia no está forjando una nueva rebelión ni contra el sistema político ni contra la economía de mercado. ¿Por qué?

Por un lado, a diferencia de lo que ocurrió durante la Gran Recesión, en la que los ciudadanos culparon a unos de la crisis (bancos) y a otros de no haber sabido reaccionar a ella (Gobierno), en la pandemia no hay culpables. Por otro, la lección ahora está aprendida: esta vez los gobiernos no están soltando la mano de los que están peor. Así, la mayoría de los ciudadanos cree que en esta ocasión se han puesto en marcha mayores medidas de protección social y, pese a que la valoración del Gobierno de España no alcance el aprobado, hay un respaldo casi unánime a las políticas y actuaciones más emblemáticas: los ERTE, la prohibición de despidos, el Ingreso Mínimo Vital y el acuerdo alcanzado en la UE sobre el Fondo de Recuperación. A ojos de los ciudadanos, las políticas sociales, además, son más necesarias que nunca.

Estos son los datos que arroja el estudio realizado por 40dB. sobre el impacto del coronavirus, una investigación impulsada por la Fundación de Estudios Progresistas Europeos (FEPS) y la Fundación Felipe González con el apoyo financiero del Parlamento Europeo. La encuesta pone el foco en los efectos generacionales de la pandemia y arroja luz sobre las consecuencias que sufren los llamados millennials (jóvenes entre 24 y 39 años), una generación obligada a vivir dos crisis en muy poco tiempo. Ellos son los grandes perdedores en términos laborales, económicos y educativos: muchos han tenido que reducir gastos en formación y son los más afectados por la pérdida de empleo y el recorte de horas de trabajo.

El estudio muestra también que los jóvenes, muy particularmente la Generación Z, entre 16 y 23 años, son los que manifiestan sentirse más desanimados y pesimistas a raíz de la situación provocada por la covid. Estos resultados refuerzan hallazgos de otros de nuestros estudios: son los jóvenes los que más han sufrido estrés, insomnio, ansiedad y nervios. También son los que más han empezado o vuelto a fumar. Quizás entonces la falta de rebelión en esta crisis no solo se deba a que no hay culpables o a que los gobiernos hayan aprendido la lección: es posible que el desánimo, a diferencia del enfado o la rabia, les esté quitando las ganas de protestar por un futuro que ven negro, aún más de lo que lo hacían en la época precovid.

Belén Barreiro es directora de 40dB.


Siga EL PAÍS EDUCACIÓN en Twitter o Facebook

Apúntese a la Newsletter de Educación de EL PAÍS

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50