ENTREVISTA. LA VUELTA AL COLEGIO SEGÚN ... LOS SINDICATOS III

Francisco García (CC OO): “Este inicio de curso caótico demuestra que la educación no es una prioridad política”

El máximo responsable de enseñanza en el sindicato pide al ministerio y las comunidades que aúnen posturas para garantizar una presencialidad segura en las aulas y les acusa de dejación de funciones

Francisco García, el máximo responsable de enseñanza de CC OO, el sindicato mayoritario dle sector en España.
Francisco García, el máximo responsable de enseñanza de CC OO, el sindicato mayoritario dle sector en España.

Lleva 20 años en la primera línea educativa sindical. Francisco García (61 años, Cabañaquinta, Asturias) fue responsable de la federación de enseñanza de CC OO en Madrid durante 12 años antes de convertirse, en 2012, en el máximo responsable de Educación en el sindicato en toda España. Hijo de un minero y una lotera, “los curas” le echaron de su colegio a los 15 años por rebelde, y se curtió como botones en una aseguradora mientras estudiaba para ser maestro. Profesor de primaria y licenciado en Historia, lo primero que este “zurdo contrariado” hizo al sacarse su oposición en 1985 fue afiliarse al sindicato. En esta crisis cree que “ha habido una dejación de funciones por parte de todos los que tenían responsabilidades educativas”.

La Vuelta al cole de los agentes educativos

Pregunta. ¿Qué ha fallado en esta vuelta al colegio?

Respuesta. Es de las más difíciles que he vivido en estos 20 años porque no hay hoja de ruta para esta situación. La debemos ir construyendo poco a poco. Pero las Administraciones no han estado dispuestas a construirla entre todos. No han estado a la altura de su ciudadanía, que les ha dado una lección de civismo y responsabilidad. Las Administraciones se han sido poco responsables y se han aferrado al espejismo de que íbamos a volver al colegio a coste cero en plena pandemia. Ya hemos superado el debate de marzo de si había que mantener abiertas las escuelas. Ahora no hay duda de que sí. Sabemos que el sistema educativo debe garantizar la máxima presencialidad, pero los profesores y las familias también necesitan que se les garanticen este retorno con seguridad, y no parece que se esté logrando.

P. En muchas comunidades, las clases ya han empezado y los profesores de refuerzo no han llegado. Se encuentran buscando a contrarreloj más de 39.000 docentes ¿Cómo es posible?

R. Las Administraciones educativas han hecho una dejación total de sus funciones. Tanto el Ministerio de Educación, que debería coordinar este proceso con unas reglas del juego claras, como las comunidades, que no han querido que el Gobierno regulara estas normas. El ministerio podría haber sido más decidido y más contundente y las autonomías, más flexibles. Así nos encontramos que en algunas comunidades vuelven con 25 o 30 alumnos por aula, mientras en otras apenas llega a los 20. En otras comunidades no han llegado los docentes comprometidos de refuerzo, y los equipos directivos van haciendo lo que pueden. Es un inicio de curso caótico que demuestra que la educación no es una prioridad en la agenda política y expresa la desidia y la falta de liderazgo y descoordinación de las Administraciones educativas.

P. La presidenta de las enfermeras escolares ha advertido que la seguridad es imposible mientras haya contagios comunitarios y con una tasa muy encima de lo que recomienda la OMS. ¿Cómo se puede conciliar el derecho a la educación y la seguridad de los maestros?

R. El sistema educativo respondió al confinamiento reinventándose: los profesores lucharon para acompañar a sus alumnos como pudieron y las familias se esforzaron al máximo en un escenario muy complicado. Pero ahora las brechas de la desigualdad son mucho más rotundas, los alumnos con desventaja social quedaron muy expuestos con soluciones dispares. A partir de tercero de ESO es asumible combinar la educación presencial y online, pero como último recurso. Para los alumnos es imprescindible estar en contacto con sus compañeros y recuperar esa normalidad. Pero las Administraciones no han trabajado suficientemente para lograrlo. La única excepción ha sido la Comunidad Valenciana, que desde abril está diseñando este regreso con todos los agentes educativos y es el único lugar donde las ratios, los profesores y la seguridad estaban preparadas para recibir a los estudiantes cuando tocaba. Sabemos cuál es el camino para garantizar la seguridad, y evitar un nuevo confinamiento, nos falta que los responsables educativos lo sigan. Sabemos que las ratios más reducidas, la higiene, la limpieza, el aire libre es lo que marca la diferencia, pues que sigan esa hoja de ruta. Pero los alumnos han vuelto a las aulas y en muchas comunidades ni siquiera estaban los profesores...

P. ¿Quién es el responsable de esta imprevisión?

R. El Gobierno central y los autonómicos deberían ponerse de acuerdo para hacer política con calidad y altura de miras. Debe haber un compromiso de todas las Administraciones para que la seguridad de todos los alumnos de nuestro país no sea negociable. Hay que mandar un mensaje claro, porque la educación debe ser una prioridad para todos. Debe haber compromiso político y altura de miras. El Estado tiene instrumentos que permiten regular para todo el Estado, por ejemplo, las ratios máximas y aspectos similares.

P. ¿Qué instrumentos son?

R. Un real decreto ley. El ministro José Ignacio Wert subió las ratios máximas y aumentó el horario del profesorado justificando la excepcionalidad de la medida [por la crisis económica, en 2012]. Necesitamos un acuerdo político y, si no lo hay, que al menos se impongan 20 alumnos por aula en todo el Estado; no entendemos que sea una recomendación en lugar de una instrucción, si es lo saludable. Eso llevaría a contratar 70.000 profesores y no los 39.000 anunciados. Nos queda mucho camino por andar para garantizar una presencialidad segura.

P. Su sindicato convocó una huelga para la vuelta a las aulas en Madrid, que luego han aplazado. Pero esta decisión fue muy cuestionada por las familias, que les acusaban de sacar rédito a la situación sin pensar en los alumnos y sus necesidades ¿Por eso la aplazaron?

R. Tras nuestro anuncio de huelga, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ya ha dado un golpe de timón de 180 grados, anunciando la contratación de 11.000 profesores —que aún no han llegado—. Creo que el resultado de esta posición de firmeza ha merecido la pena y ahora hay un compromiso de menos alumnos por aula, más docentes, y de reducir la brecha digital. No estamos trabajando en función de intereses corporativos, sino generales. No vamos a debilitar el derecho a la educación, sino que tenemos una posición firme que da resultados. Nuestra huelga tenía un objetivo social: garantizar el derecho a la educación en las mejores condiciones y hoy estamos más cerca de conseguirlo.

P. Una de las grandes catástrofes de esta crisis ha sido la falta de medidas de conciliación y las familias y algunos docentes les reprochan que no la han peleado suficientemente.

R. La conciliación no es solo una cuestión que deba abordar el sistema educativo, pero en nuestro país, como no hay otra cosa, parece que la escuela es el último recurso para que las familias concilien. Debería haber políticas de conciliación que no gravitaran en torno al sistema escolar. CC OO lleva mucho tiempo reclamando políticas de conciliación. Si el Gobierno está estudiándolas, como ha dicho, algo habrá tenido que ver nuestro papel. Y, por supuesto, hay que incluir a los profesores, porque es el flanco débil y reconozco que hay que trabajarlo más.

P. ¿Qué podían haber hecho mejor en esta crisis?

R. Ha habido momentos en los que hemos tenido que tomar decisiones sin datos y en los que nos hemos equivocado todos. Se cerraron las escuelas sin ofrecer alternativas porque el enfoque era de emergencia sanitaria y no se hizo desde el punto de vista educativo; eso fue un error. Hoy sabemos que la educación debe ser presencial y que se pueden poner los recursos necesarios para garantizar una presencialidad segura. Hemos aprendido todos en esta crisis.

P. ¿Qué han aprendido?

R. Hemos constatado que nuestro sistema educativo es muy rígido como para adaptarse a las circunstancias imprevisas y debería flexibilizarse. Y que debemos repensar tiempos, espacios, currículos y metodologías escolares. Y dotar a la escuela de los recursos que sean necesarios para que sigan funcionando como ascensor social. Que debemos mantener los centros abiertos con los medios necesarios. No podemos permitirnos más el coste social de no hacerlo.

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