Cantabria reorganiza su calendario escolar de vacaciones cada dos meses

Familias y docentes critican la modificación, que recorta uno de los cinco periodos de descanso, por no haberles consultado. La consejería defiende que el cambio permitirá "reforzar la actividad educativa del último tramo del curso"

La Consejera De Educación, Formación Profesional y Turismo de Cantabria, Marina Lombó, en la visita a un centro educativo tras la reapertura de las aulas.
La Consejera De Educación, Formación Profesional y Turismo de Cantabria, Marina Lombó, en la visita a un centro educativo tras la reapertura de las aulas.Europa Press

Cantabria reorganiza su calendario escolar el curso que viene. La Consejería de Educación aprobó ayer el cambio por el que los cinco periodos de vacaciones cada dos meses (bimestres escolares) se sustituyen por tres bimestres y un trimestre con cuatro vacaciones, o cuatro media, al reducir de cinco a tres días el periodo de descanso durante los carnavales, la semana blanca. La modificación ha pillado por sorpresa a la comunidad escolar, profesores, sindicatos, directores y familias, que se han mostrado indignadas porque la Administración no ha acordado con ellas esta modificación.

En septiembre de 2016, la Consejería de Educación de Cantabria fue pionera en la implantación de un nuevo calendario escolar que racionalizaba los días no lectivos y los ordenaba en cinco periodos vacacionales entres cinco bimestres. Este modelo, similar al francés, permitía ordenar los descansos y la consejería lo acordó con la comunidad educativa con dos argumentos: beneficios pedagógicos y de convivencia en las aulas. “Mejora el rendimiento de los alumnos, que podrán reponerse en esas semanas de descanso, y mejora la convivencia escolar. Introduce dos evaluaciones más y antes lo que permite detectar antes los problemas”, argumentó cuando se aprobó la medida el entonces consejero de Educación, Ramón Ruiz (PSOE).

El nuevo calendario se mantiene prácticamente igual que el del año pasado hasta navidad con dos bimestres de unos 35 días con una semana de descanso entre ellos. Pero la diferencia es suprime la semana completa de carnavales, que queda en tres días, e incluye un último bimestre de 52 días, precisamente el último de curso, cuando los alumnos están más cansados.

La actual consejera de Educación, Marina Lombó (PRC), argumentó ayer en una nota de prensa que este cambio busca “evitar un parón adicional al de los días festivos de Semana Santa y reforzar la actividad educativa del último tramo de un curso académico que, al menos en su primera parte, estará marcado por la actual crisis sanitaria”. Y aseguró que es “la mejor opción posible”, porque permite adecuar el calendario bimestral a la situación actual, y “garantiza así un periodo un poco más largo al final del curso para un total aprovechamiento académico. Alargamos un poco el último periodo para cuando la crisis sanitaria estará ya totalmente superada y permitimos que los alumnos que titulan tengan un final de curso más adecuado a sus necesidades pedagógicas”, concluyó.

Pero este cambio no se acordó ni con las familias ni con los profesores, que son contrarios a la modificación. Leticia Cardenal, de la confederación de asociaciones de padre, rechaza el cambio: “Nos hemos enterado por la prensa y nos parece mal porque volvemos a vincularlo a las fiestas religiosas. Nos hace polvo la conciliación y el último trimestre, con los estudiantes agotados, va a ser durísimo”, asegura en conversación telefónica a EL PAÍS.

Mejora la convivencia escolar

También Jesús Aguayo, del sindicato Stec, cree que no tiene sentido: “Vamos a encontrarnos con un bimestre de 25 días cuando más descansados están los estudiantes y uno de 52 cuando ya no pueden más. Y este calendario era un referente que han imitado en otras comunidades autónomas, como Asturias, porque funcionaba, y ahora se va al traste”, protesta Aguayo.

Aunque tras cuatro años no se ha evaluado la eficacia pedagógica, lo que sí relatan todos los miembros de la comunidad educativa es que desde la entrada en vigor del nuevo calendario hace cuatro años, al menos en secundaria, ha habido una reducción notable de los conflictos en el aula. “En mi centro se han reducido cerca de un 50% los partes a los alumnos. Es evidente que este modelo de calendario beneficia a los alumnos al menos en esta etapa”, explica Luis Celis, director del instituto público Vega de Toranzo, en Corvera de Toranzo.

El jefe de estudios de este instituto, Pablo Blanco, es también padre de dos alumnas. Y en su opinión, este calendario ha mejorado la convivencia en el centro y quizás sea en primaria donde más despista a los estudiantes. “Es cierto que en primaria necesitan más rutinas y a veces reanudar las clases cuesta un poco, pero parece que lo que es universal es que este calendario mejora la convivencia”, concluye.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS