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Correos prepara un plan de 7.000 bajas incentivadas tras salir de números rojos

La sociedad pública, que volvió a los beneficios en 2025 tras una década de pérdidas, se enfrenta ahora a la reorganización de su personal y el reparto de la carga de trabajo

Pedro Saura, presidente de Correos, en la sede de la empresa pública.INMA FLORES

La Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos empieza a subir escalones para remontar la cuesta que le llevó a acumular 1.056 millones de euros de pérdidas entre 2015 y 2024. Tras cumplir 310 años de vida, afronta una etapa. Pedro Saura (Torre-Pacheco, Murcia, 1962), presidente de la empresa desde diciembre de 2023, puso en marcha un plan estratégico que prevé movilizar unos 3.000 millones de euros de recursos públicos para transformar la compañía y devolverla a los beneficios. Esta segunda parte del programa ha llegado antes de lo previsto. En 2025 la compañía ha registrado 14,4 millones de ganancias, cifra que Saura exhibe orgulloso: “Hemos adelantado un año el objetivo de pasar de números rojos a números negros”, declara.

El cambio se ha producido gracias a un incremento del 7% en los ingresos de explotación y a una disciplina financiera que ha llevado a que el gasto de explotación disminuya un 2%. “Y esto nos ha permitido tener unos márgenes mayores: del 4%”. Con una cifra de negocio de 1.658 millones de euros en 2025, un 2,5% más, el ejecutivo advierte de que los resultados “no nos tienen que llevar a un exceso de confianza. Porque las vulnerabilidades del sector postal están ahí. Son evidentes: los envíos caen entre un 10% y un 12% cada año”.

Y eso lleva a lo que define como segundo hito logrado en 2025: la aprobación de la reforma de la Ley Postal, donde revalida la capacidad de Correos como instrumento del Estado para prestar servicios públicos esenciales hasta 2030, lo que garantizará la viabilidad de la empresa con una dotación económica de 250 millones anuales. Y sobre todo su designación como empresa de servicios de interés general (SIEG) para prestar servicios añadidos (desde las comunicaciones en el ámbito rural hasta el acceso a los servicios financieros básicos, a hacer las veces de ventanilla única de la Administración para tramitaciones como la regularización de inmigrantes y la renovación del DNI y en caso de catástrofes), lo que conlleva un presupuesto adicional de 150 millones al año. Con ello Correos se convierte “en una compañía estratégica para el país”, dice Saura.

Esto permitirá la diversificación de la actividad y que el peso de la rama postal se reduzca. A finales de 2023 representaba un 66% del negocio, mientras que la paquetería suponía un 24% y el 10% restante llegaba de la diversificación, el ámbito que Saura quiere potenciar a través de los SIEG (que precisamente esta semana han recibido la autorización de gasto por parte del Consejo de Ministros de aquí a 2030) y mediante acuerdos como el que ha firmado con la aseguradora Axa para aprovechar la capilaridad de la compañía (con 2.300 oficinas distribuidas por el país) para vender seguros en ellas. Ni Correos ni Axa dan cuenta de los resultados obtenidos tras el convenio, pues van despacio porque exige formar a los trabajadores antes de que se pongan manos a la obra. Pero lo que Saura menciona una y otra vez es que en la diversificación de ingresos está la clave para la buena salud de la compañía. “Vamos a seguir incrementando los servicios públicos, los seguros y también el ámbito financiero, donde analizamos posibles acuerdos con entidades financieras”, sostiene.

Cuando finalice el plan estratégico, la entidad pretende que el 49% de sus ingresos procedan de los servicios postales, el 35% de la paquetería y el 16% de la diversificación, que en 2030 podría llegar al 27%, según el presidente. Por ahora, el correo postal ha cedido un 1% de cuota, arañada por la paquetería, cuyas ventas subieron un 2% en 2025. “La paquetería tiene recorrido. Sobre todo los puntos fuera de casa”, aprecia.

Sin embargo, el talón de Aquiles de la empresa pública está en su personal, 46.000 personas con una edad media de 52 años, según el responsable del Sector Postal de CC OO, Regino Martín, que representa el 85% de sus gastos y que el plan estratégico pretende dejar en el 70%. Entre 2024 y 2025 se han producido unas 3.000 jubilaciones, de las cuales apenas se han cubierto unas 1.300 con contrataciones, agrega Martín: “Hemos perdido mucha plantilla”, confiesa.

Más de 7.000 salidas

Y se va a reducir más. El plan estratégico prevé un “rejuvenecimiento” del personal, que parte, según Saura, de una nueva manera de distribuir la carga de trabajo, más flexible, para ganar eficiencia y abordar la diversificación. Esta reorganización lleva aparejado un plan de bajas incentivadas que el presidente de la entidad no cuantifica, pero que los sindicatos CC OO y UGT estiman que afectará a unos 400 o 500 funcionarios (de los 2.000 que permanecen hoy en la entidad) este año y el que viene. Y se centrará en el personal laboral, para el que se calculan del orden de 6.000 o 6.200 salidas, es decir, unas 2.000 anuales hasta 2028.

“Hay que redimensionar el personal de acuerdo a las nuevas necesidades de la actividad. Es algo que ya han hecho otras empresas postales europeas, que acometieron antes su transformación”, sostiene Saura, que destaca que Correos tiene una dotación de 427 millones de euros provisionada para acometer el plan. “Este año va a ser muy importante para el acuerdo”, afirma. Tanto empresa como sindicatos están poniendo toda la carne en el asador para fijar las bases de la reorganización del trabajo y las condiciones de los empleados. “El último pacto ha sido un bálsamo al introducir una subida salarial del 11,5% en los próximos cuatro años”, aprecia José Manuel Sayagués, secretario del Sector Postal de UGT.

Las bajas se centrarán en el personal de más de 55 años (en el caso de los indefinidos, 15.600 personas). “Planteamos que los empleados de más de 61 años se vayan con el 100% del salario neto, ya que cobran muy poco, entre 22.000 y 24.000 euros anuales”, explica Martín. “Pero además de salidas, tiene que haber entradas. La empresa tiene que pactar un plan de estabilización para las más de 5.600 personas que trabajan a tiempo parcial, de las cuales más del 60% son eventuales. Buscamos que haya una conversión a tiempo completo”, añade el representante de CC OO, que reclama asimismo inversión en formación para que los trabajadores se especialicen en dar servicio a la ventanilla única de la Administración o en la comercialización de los servicios financieros.

Ambas partes discuten los sistemas operativos a implantar en las áreas de reparto (con unos 27.000 trabajadores) y las 2.300 oficinas (15.000), una organización del trabajo “que no vamos a permitir que no alcance las 35 horas semanales pactadas y permita eliminar las 500.000 horas extraordinarias y complementarias que se realizan y encubren jornadas completas”, advierte Martín. El objetivo es recuperar la confianza de los trabajadores y generar paz social, añade.

La empresa pública se enfrenta además a un gran aumento del absentismo laboral, que cifra en el 11%. Saura asegura que forma parte de la evolución del absentismo que se está viviendo en España e indica que están preparando un plan para mitigarlo que partirá de un análisis de las causas. “Hay elementos objetivos. No se puede mirar para otro lado”, afirma. Y tienen que ver con la carga de trabajo.

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