Financiación
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El despertar de la financiación alternativa en España

Las nuevas soluciones se abren paso donde a los bancos les cuesta llegar por limitaciones de riesgo, capital o regulación.

Los pequeños negocios abren sus vías de obtener recursos.
Los pequeños negocios abren sus vías de obtener recursos.BANCO SANTANDER (Europa Press)

Esta semana, la Cámara de Comercio de Madrid prestó el Palacio de Santoña, su sede histórica en el centro de Madrid, para la presentación de Triana SM Lending, un fondo de crédito del grupo Beka Finance con muchas ambiciones en la financiación alternativa, una fórmula que ha tomado auge desde la crisis de 2008 y que viene avalada por el crecimiento que ha tenido en el mercado americano (entre el 65% y el 80% de la financiación de las empresas) y del norte de Europa (en torno al 45%); pero que en España tiene mucho por avanzar (21%, aunque la mayor parte corresponde a bonos y grandes empresas).

El ejemplo de Triana es válido para destacar el tirón actual de este tipo de vehículos en el mercado. En solo cuatro meses ha superado los 100 millones de euros con un total de 22 operaciones que, individualmente, no superaban los 10 millones. Ese éxito abre las puertas al grupo a acelerar el lanzamiento de nuevos fondos de crédito para dotar de financiación alternativa a las pymes españolas. Se da la circunstancia, además, de que de las 22 operaciones 21 corresponden a sectores distintos, lo que da una idea del abanico que ofrece.

Lo mismo pueden sostener los responsables de otras entidades como Arcano, Alantra, Oquendo o Talde, entre otros que operan en esta actividad, pero valgan las palabras que pronunció el consejero delegado de Beka Credit, José Corral, para focalizar este sector: “Nuestra vocación es atraer capital institucional, principalmente internacional, para financiar el desarrollo del tejido empresarial español, complementando la oferta bancaria; dando soluciones de financiación a las empresas allí donde a los bancos les cuesta llegar, por limitaciones de riesgo, capital o regulación. En este sentido, contamos con el respaldo y la confianza de grandes fondos internacionales e inversores institucionales locales, así como de grandes instituciones financieras”.

Los fondos pueden trabajar en todos los sectores, aunque los que cuentan con apoyo del Fondo Europeo de Inversiones no operan con aquellos excluidos por el Instrumento de Garantía EGF: armamento, juego, tabaco, entre otros. EGF, custodiado por el Fondo Europeo de Inversiones, avala las operaciones de algunos fondos. Estos ofrecen trajes a medida a sus clientes, ajustando los plazos del préstamo, los esquemas de amortización y los aspectos relevantes de la financiación a las necesidades y capacidad de cada empresa.

La razón de que en España haya muy poca oferta alternativa se debe, según reconocen los expertos, a que no ha habido necesidad por la alta eficiencia de la banca. Sin embargo, las necesidades son crecientes porque los bancos encuentran cada vez más obstáculos por las exigencias cada vez mayores en capital, porque los costes regulatorios son cada vez mayores en materia de provisiones o calificación de créditos, porque los tipos de interés han estado seis años en negativo e, incluso, por el estrechamiento del mercado al reducirse el número de entidades operativas en el sistema (se pasó de más de 50 a menos de 15 y, de ellas, tres dominan el 65% del mercado de empresas).

Como consecuencia, los bancos se han replegado y la tendencia es a ir a más, aunque se vio algo frenada en la pandemia por el dios ICO, que hizo que creciera el crédito a empresas de forma artificial manejando nada menos que 140.000 millones de euros. En ese panorama, el mercado de empresas encuentra pocas alternativas, sobre todo para las pymes que en condiciones normales no pueden acceder al mercado de capitales. Ante eso, surgen los fondos de deuda como un complemento a la banca, que encuentra en ellos un aliado para hacer operaciones que a ella no le interesa, le resulta onerosa o peligrosa.

Ante la necesidad, surge la oportunidad y, por ahí, aparecen las entidades que juegan en este terreno, con vocación para atraer capital (sobre todo, extranjero). Hay un mercado potencial de 175.000 pymes, que tienen entre 10 y 250 empleados. Según reconocen los expertos, la perspectiva es que el mercado para la financiación alternativa de ese segmento (queda al margen el de las grandes empresas) va a crecer desde menos del 1% actual hasta alcanzar el 10% al final de la década por las necesidades de financiación que la banca no va a poder cubrir. El arma que manejan, pese a que el precio es más alto, es que lo que ofrecen, dicen, no es deuda, es capital barato porque sale menos caro que ampliar capital.

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Sobre la firma

Miguel Ángel Noceda

Corresponsal económico de EL PAÍS, en el que cumple ya 32 años y fue redactor-jefe de Economía durante 13. Es autor de los libros Radiografía del Empresariado Español y La Economía de la Democracia, este junto a los exministros Solchaga, Solbes y De Guindos. Recibió el premio de Periodismo Económico de la Asociación de Periodistas Europeos.

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