Netflix
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La cuesta abajo de Netflix despierta a los tiburones (pero por desgracia no está en venta)

La compañía, que busca socios para emitir anuncios, ha bajado un 70% en Bolsa desde principios de año

Millie Bobby Brown, en la cuarta temporada de 'Stranger Things'.
Millie Bobby Brown, en la cuarta temporada de 'Stranger Things'.

Netflix está en un pequeño atasco. El servicio de streaming que ofrece éxitos como la serie Stranger Things podría asociarse con algunos rivales para gestionar la publicidad. Pero la historia demuestra que las alianzas de los medios —incluida la suya propia— pueden acabar siendo un lío. Una idea mejor sería una venta sin más de Netflix, si eso pudiera ocurrir.

Uno de los dos consejeros delegados, Ted Sarandos, confirmó la noticia el jueves durante la conferencia anual de publicidad en Cannes, Francia. Netflix está avanzando en la incorporación de anuncios en el servicio de suscripción de streaming de la compañía, valorada en 80.000 millones de euros, con el fin de ofrecer un paquete más barato.

Los detalles de la asociación podrían dar lugar a que Netflix aproveche la tecnología publicitaria y los equipos de ventas con un acuerdo de reparto de ingresos con grandes empresas de medios. NBC Universal, de Comcast, que opera el competidor de streaming Peacock, y Google, propietaria de YouTube, podrían ser los principales candidatos, según The Wall Street Journal.

Pero estos acuerdos pueden agriarse rápidamente, especialmente en el negocio de los medios de comunicación. El servicio de vídeo Hulu se lanzó más o menos al mismo tiempo que ­Netflix empezó a ofrecer su producto de streaming. Pero la estructura de múltiples propietarios, que incluye a Walt Disney y Comcast, entorpeció sus esfuerzos de crecimiento.

Al principio, la propia Netflix llegó a acuerdos de contenido con otras empresas de medios que estaban muy ansiosas por vender películas y series de televisión al fundador del grupo, Reed Hastings. Esos acuerdos se vinieron abajo cuando los ejecutivos se dieron cuenta de que estaban compitiendo con ellos mismos. En vez de eso, Netflix podría ser, en teoría, un tentador objetivo de adquisición. Su capitalización bursátil ha caído casi un 70% desde los 265.000 millones de dólares de primeros de año. El valor empresarial de Netflix se sitúa en torno a 15 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda) futuro, según Refinitiv, la mitad de su media histórica y en un nivel que no se veía desde hace una década.

Y aunque por fin está tirando de liquidez, conectarse a una empresa con bolsillos más profundos y con un estudio podría ayudar a financiar su ambiciosa maquinaria de contenidos. El gigante tecnológico Apple, de 2,2 billones de dólares y con abundante liquidez, o incluso Comcast, de 172.000 millones de dólares y sede del estudio Universal, podrían ser posibles compradores si el entorno normativo no fuera tan duro. Pero, por desgracia, Netflix no está en venta.

PARA MÁS INFORMACIÓN: BREAKINGVIEWS.REUTERS.COM Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de EL PAÍS

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