Crisis del coronavirus
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

China pone contra las cuerdas a las multinacionales occidentales

Las compañías con negocio en el país confían en que el impacto en sus ventas por la covid sea solo temporal

Aspecto de una calle comercial de Shanghái el pasado 25 de abril por las restricciones de la covid.
Aspecto de una calle comercial de Shanghái el pasado 25 de abril por las restricciones de la covid.ALEX PLAVEVSKI (EFE)

La “nueva normalidad” de China por la covid-19 supone un reto para las expectativas de las multinacionales occidentales de que la segunda economía del mundo se recupere rápidamente. Grandes grupos, desde Apple a General Electric, han visto menguados sus ingresos en el primer trimestre, ya que los nuevos confinamientos paralizaron las fábricas y las redes de distribución y perjudicaron las ventas minoristas. Muchas empresas minimizan el impacto como algo temporal. Eso es excesivamente optimista.

La directora financiera de Estée Lauder, Tracey Travis, probablemente no sea la única que se atreve a afirmar que China podría volver a abrir para el mercado nacional a mediados de mayo, y que la demanda reprimida ayudará a recuperar las ventas perdidas últimamente. Los ingresos del grupo cosmético estadounidense en Asia cayeron por primera vez en dos años en el trimestre que va de enero a marzo.

Esto se debió principalmente a China, donde la empresa genera el 36% de las ventas totales, según cálculos de los analistas de Jefferies. Remy Cointreau insiste en que su potencial de crecimiento para el año no ha cambiado, a pesar de que los ingresos del fabricante francés de licores premium cayeron en el primer trimestre, lastrados por un descenso porcentual de dos dígitos en China.

La idea se sustenta en la experiencia pasada. Las empresas extranjeras en China se beneficiaron de la rápida recuperación del país tras la primera ola de la pandemia. Las autoridades también minimizaron los daños económicos mediante la adopción de restricciones específicas, especialmente en el centro clave de producción y logística de Shanghái. Tanto la Cámara de Comercio estadounidense como la europea en China afirmaron que la mayoría de sus empresas afiliadas siguieron siendo rentables en 2020 y 2021.

Pero el brote de ómicron que paralizó Shanghái en marzo provocó un profundo cambio en la estrategia de Pekín. Las autoridades han introducido la realización de pruebas masivas periódicas en casi una docena de las principales ciudades del país en cuanto a PIB, incluso si no se registran nuevos casos. Los residentes tienen que mostrar un resultado negativo en las pruebas con una frecuencia de hasta cada dos días para poder entrar en lugares públicos. Los kits de análisis baratos permitirán que más ciudades adopten el mismo método.

En teoría, esto evitará un nuevo brote como el de Shanghái. Pero también hace que la reapertura resulte mucho más difícil. El duro trato que reciben los que se contagian del virus puede disuadir a la gente de viajar y gastar.

Los 400 millones de consumidores de clase media de China hacen del país un mercado de crecimiento esencial para empresas como el fabricante italiano de artículos de lujo Salvatore Ferragamo, que el martes afirmó que espera duplicar sus ventas en cuatro o cinco años desde 2021. Una opción es ampliar las ventas en internet e invertir más en marketing, pero incluso así las restricciones de covid-19 pueden dificultar las entregas. La alternativa es cultivar nuevos consumidores en otros países. De momento, las empresas dan muchísima importancia a la rápida recuperación de China.

PARA MÁS INFORMACIÓN: BREAKINGVIEWS.REUTERS.COM Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de EL PAÍS

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