La Expo de Dubái empezó con retraso pero se quedará para siempre

El 80% de las instalaciones de la Exposición Universal se reutilizarán para crear Distrito 2020, una ciudad inteligente en medio del desierto cuyo cerebro lo pondrá Siemens

Cúpula Al-Wasl, símbolo de la  Expo 2020 de Dubái.
Cúpula Al-Wasl, símbolo de la Expo 2020 de Dubái.KARIM SAHIB (AFP)

La Exposición Universal de Dubái comenzó con un año de retraso por la pandemia del coronavirus y se clausuró el pasado 31 de marzo, tras recibir más de 23 millones de visitas. Pero la Expo 2020 quiere perdurar más allá de los seis meses que ha estado abierta para deslumbre del mundo entero. Sus organizadores se han propuesto levantar sobre los terrenos que ocupan los pabellones de los 192 países participantes una nueva ciudad en medio del desierto que se llamará Distrito 2020.

El reto pasa por reutilizar el 80% de los edificios e instalaciones de la Exposición para crear una “ciudad inteligente sostenible centrada en el ser humano” que sea capaz de albergar a 145.000 personas, según señala Nadimeh Mehra, vicepresidenta de Distrito 2020. El proyecto se va configurar para ofrecer viviendas, centros de aprendizaje, espacios de oficinas, instalaciones culturales y de ocio, escuelas y educación superior, pero integrados en un ecosistema amigable de forma que cualquier zona de la nueva ciudad que ocupará 4,4 kilómetros cuadrados, el doble de la superficie, esté accesible a pie en 15 minutos.

“Vamos a trabajar en una ciudad futurista donde la gente pueda trabajar, y vivir en un ecosistema centrado en la innovación que acelerará las tecnologías futuras para reinventar el futuro de los espacios urbanos inteligentes y sostenibles, completamente digitalizada y con cobertura 5G”, explica Mehra a un grupo de periodistas internacionales, entre los que se encuentra el enviado de EL PAÍS, en un viaje a Dubái organizado por Siemens.

Pabellón de la Sostenibilidad en la Expo 2020 de Dubái.
Pabellón de la Sostenibilidad en la Expo 2020 de Dubái.EXPO 2020

Y es que la multinacional alemana va tener mucho protagonismo en la creación de esa ciudad del futuro como ya lo ha tenido en la Expo 2020, ya que ha sido la encargada de diseñar un sistema que conecta a más de 130 edificios de forma inteligente, gracias a MindSphere, el sistema operativo basado en la nube de Siemens, en el que los datos generados por ascensores, acondicionadores de aire, luces y otro hardware se vinculan y relacionan entre sí para obtener nuevos conocimientos y permiten controlar funciones como la refrigeración, la calidad del aire, el acceso y las alarmas contra incendios. Los edificios se vuelven inteligentes gracias a esta aplicación de Siemens, que crea un “gemelo digital” de cada instalación que rige los flujos y los consumos, gracias a la inteligencia artificial y los algoritmos que prevén las necesidades y requisitos de varias estructuras al mismo tiempo, según Afzal Mohammed, jefe de MindSphere.

“La Expo 2020 de Dubái es el mejor ejemplo del mundo hasta la fecha de un entorno urbano conectado y construido especialmente y Siemens quiere convertirlo en un modelo para futuras ciudades inteligentes. Obtiene información de 210.000 puntos de datos, 5.500 puertas y más de 15.000 cámaras. Estos sensores recogen datos, los envían a la nube y, al estar todos interconectados, nos permiten predecir las necesidades y requerimientos de las personas, repartidas en varios lugares. Los responsables acceden a ese gemelo digital a través de la aplicación de análisis de todos los datos del edificio en tiempo real. De esta forma se optimizan los consumos y todas las operaciones, reduciendo las emisiones contaminantes, ahorrando agua y energía”, detalla Mathias Rebellius, consejero delegado de Infraestructuras Inteligentes de Siemens.

Distrito 2020 abarcará instituciones gubernamentales, grandes empresas y pymes emprendedoras, instituciones académicas, atracciones culturales, aceleradores, incubadoras de proyectos de nuevas empresas para atraer talentos de todo el mundo. Siemens está entre las primeras multinacionales que ha confiado en la nueva ciudad, y ha firmado un contrato de arrendamiento para instalar allí un espacio de oficinas de 11.000 metros cuadrados como base de operaciones en la zona y de su filial Siemens Energy, donde trabajarán 1.000 empleados.

Pabellón de Emiratos Árabes, diseñado por Santiago Calatrava.
Pabellón de Emiratos Árabes, diseñado por Santiago Calatrava.R. M. (R. M.)

“Al final el centro se pone en el ser humano en el que la tecnología desempeñar un papel de apoyo. Y en esa naturaleza humana de la tecnología, Siemens quiere aportar seguridad, protección y sostenibilidad, basadas en conceptos tecnológicos como su sistema operativo IoT MindSphere, la plataforma de análisis de energía basada en la nube Navigator y el sistema de gestión de edificios digitales Desigo CC”, indica el director ejecutivo de Siemens Expo 2020, Oliver Kraft.

Pero no solo habrá tecnología en Distrito 2020. A pesar de estar en medio del desierto, incluirá 45.000 metros cuadrados de espacios verdes y parques llenos de especies nativas locales, como árboles Ghaf tolerantes a la sequía y arbustos de jazmín. Los edificios también están diseñados teniendo en cuenta el medio ambiente, y cada uno está equipado con paneles situados en “palmeras solares”, que dan un aspecto muy característico a las avenidas. Habrá 10 kilómetros de carril bici, cinco kilómetros de senderos para correr y una ruta de transporte público con vehículos autónomos sin conductor de cuatro kilómetros.

Pabellón de Reino Unido de la Expo 2020 de Dubái.
Pabellón de Reino Unido de la Expo 2020 de Dubái. KARIM SAHIB (AFP)

La ciudad conservará 123 de las estructuras y edificios de la Expo, desde el emblemático pabellón de los Emiratos Árabes, que emula las alas de un halcón y ha sido diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, hasta la enorme cúpula de de vidrio y acero de la Al Wasl Plaza, el símbolo de la Expo 2020. El Poem Pavilion del Reino Unido, otra de las sensaciones del evento, en forma de cono con una fachada circular que utiliza algoritmos avanzados de aprendizaje automático para transformar la entrada de los visitantes en poemas colectivos, se convertirá en un centro de innovación de hidrógeno. Y el Pabellón Náutico de Italia, cuyo techo está formado por tres cascos de barco y su fachada por sogas marinas, se transformará en un centro para la preservación de artefactos arqueológicos y arte recuperado de zonas de guerra. En total, 260 000 metros cuadrados de edificios reconvertidos para la Expo proporcionarán viviendas y oficinas para hasta 145.000 personas.

La primera oleada de 85 empresas comenzará a mudarse a los edificios de la Expo a partir de octubre de este año, aunque Scale2Dubai, la organización encargada de gestionar los nuevos espacios, ha seleccionado a casi 700 compañías interesadas en instalarse en la nueva ciudad inteligente, que se convertirá además en la primera completamente cubierta por una red de telefonía 5G y wifi de última generación.

La Expo de Dubái, cuyo lema era “Conectar mentes y crear el futuro”, aspira a dejar con Distrito 2020 la mayor herencia de cualquier otra exposición universal de la historia, que hasta ahora solo se recuerdan por edificios singulares que han sobrevivido como la Torre Eiffel de París. El propósito es servir como ejemplo del potencial de las ciudades inteligentes. La smartification está llamada a transformar la Administración, el transporte, la salud y la seguridad pública de la ciudad, y será fundamental para la habitabilidad del planeta teniendo en cuenta que, según las Naciones Unidas, el 68% de la población mundial vivirá en áreas urbanas para 2050. Siemens estima que las inversiones para hacer que las ciudades sean más inteligentes se dupliquen, desde los 100.000 millones en 2021 a los 250.000 millones en 2030.

La fiesta de la Expo 2020 se cerró el pasado 31 de marzo con las actuaciones de Christina Aguilera, Norah Jones y Yo-Yo Ma bajo la impresionante cúpula interactiva de la Al Wasl Plaza, mientras los aviones de acrobacias de la Fuerza Aérea de los Emiratos Árabes Unidos sobrevolaban el cielo limpio del desierto. Ahora toca recoger los confetis y las copas de champagne y asegurarse de que este impresionante espacio futurista rodeado por la arena no se convierte en un “elefante blanco” más de millones de dólares disipados. Los terrenos y los edificios semiabandonados de La Cartuja de Sevilla, sede de la Expo de 1992, son un ejemplo de ese despilfarro que Dubái quiere esquivar.

Sobre la firma

Ramón Muñoz

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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