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Dubái ve la Expo 2020 como palanca para ser capital empresarial de la zona

La ministra emiratí de Cooperación Internacional invita a las empresas españolas y latinoamericanas a sumarse al proyecto

La ministra Reem Ibrahim Al Hashimy, en 2011
La ministra Reem Ibrahim Al Hashimy, en 2011 REUTERS /Cordon Press

Dubái quiere repetir el milagro. La ciudad surgida en medio del desierto hace apenas tres décadas no se resigna a que las crisis globales y regionales apaguen su chispa. Desde la ventana del despacho de Reem al Hashimy en la sede de la Expo 2020 hoy sólo se ve arena y rodadas de camiones. Ella, que además de ser directora general de ese proyecto es ministra de Cooperación Internacional de Emiratos Árabes Unidos (EAU, la federación de la que Dubái es miembro), ve una oportunidad para convertir su ciudad en la capital empresarial de una zona del mundo tan pujante como compleja.

Dado su renombre internacional, cabe preguntarse para qué necesita Dubái complicarse la vida (y el tráfico) con un evento de esta envergadura. “La Expo va a coincidir con el 50º aniversario de EAU como nación. No se trata de tanto de establecer una marca como de una plataforma que traiga a países y empresas de ciertos sectores para producir impacto social en los asuntos que consideramos importantes”, explica la ministra Reem en una entrevista cuyo texto completo puede leerse aquí. (Llamarla por su nombre propio no es una descortesía, ni machista, sino lo habitual entre los árabes, precedido del tratamiento pertinente).

Entre esos asuntos, destaca el cambio climático, las energías renovables o la sostenibilidad, que constituye uno de los tres subtemas del proyecto. Muchos arquearán las cejas ante la osadía de una ciudad asociada al lujo, el despilfarro y la exageración. “Dubái no siempre ha sido lo que ven ahora”, apunta la responsable, “mis ancestros tuvieron que sobrevivir con muy poco y aprovechar los escasos recursos de forma que les duraran y fuera sostenible. Hoy, la tecnología moderna nos puede ayudar a hacerlo mejor”.

La Expo se ha comprometido a utilizar energía renovable y crear un entorno que respete la naturaleza. Además, el 85 % de la sede va a mantenerse como legado, transformado en un campus universitario y de investigación. Y ahí es donde se centran las ambiciones del emirato. Los dos kilómetros cuadrados del recinto son sólo uno de los pilares de un nuevo barrio, Dubái Sur, que aspira convertirse en motor del crecimiento económico e industrial de la zona.

“Nos gustaría que las empresas [de España, Portugal y los países de América Latina] consideraran este lugar como una base para el resto de la región. No es sólo el mercado de Dubái o Emiratos. Pueden encontrar una oportunidad en Arabia Saudí, en Kenia o en India", subraya convencida de que “la distancia no es un obstáculo”.

La de Dubái va a ser la primera Exposición Universal que se celebra en un país árabe y en la región de Oriente Próximo, África y el Asia Meridional, lo que los anglosajones han resumido en las siglas MEASA. Un total de 72 países con una población de 2.800 millones de personas a cuatro horas de vuelo de la ciudad que aspira a ser su centro neurálgico.

“No estamos construyendo para seis meses, sino para los próximos 15 o 20 años. También sabemos que no podemos hacerlo solos”, admite Reem antes de recordar el papel clave que han desempeñado los inmigrantes en el desarrollo de la ciudad-Estado. “Aquí vive gente de doscientas nacionalidades, con diferentes credos, diferentes culturas y trayectorias, diferentes idiomas. Creemos de verdad que eso añade fuerza al lugar”, señala.

Las cifras hablan por sí solas. De los 9,5 millones de habitantes de EAU, el 88 % son extranjeros, un fenómeno que define la idiosincrasia del país. Los 50.000 obreros que la ministra adelanta que van a construir la Expo serán esencialmente inmigrantes como los que han levantado los rascacielos del resto de la ciudad. ¿Con qué protección van a contar dado que no están autorizados los sindicatos? “En Expo estamos comprometidos con una Carta de Bienestar de los Trabajadores que todos los contratistas y subcontratistas tienen que firmar. Si alguien no lo cumple, se le restringirá el contrato y se le incluirá en una lista negra”, asegura.

La empresa es enorme. Quedan tres años y medio para el gran día. Desde la ventana sólo se ve arena. La ministra sonríe. “Estamos desplegando la infraestructura. Esperamos poner la primera piedra en enero. De hecho, acabamos de lanzar la licitación para las constructoras. Creemos que el calendario es alcanzable, pero no vamos a dormirnos en los laureles", concluye.

Jóvenes y mujeres

En ninguna de las biografías de Reem al Hashimy figura su edad. Aunque parece más joven, le calculo entre 35 y 40 años, porque acabó un Máster en la Universidad de Harvard en 2002 y ella misma dice que es mayor de lo que aparenta.

La ministra subraya la importancia de implicar a los jóvenes, en la Expo y en la sociedad. Pero no da especial relevancia a su condición de mujer. "En Emiratos siempre hemos creído no en la cuestión de género sino en la colaboración de hombres y mujeres. (…) Tenemos una piloto de combate, juezas, artistas, parlamentarias,… la presidenta de nuestra Cámara es una mujer", enumera. Por eso sorprende aún más que la ley siga tratándolas como menores y necesiten la tutela legal de un varón sea el padre o el marido. “La ley tiene que ponerse al día”, admite antes de mencionar la reciente creación de un consejo para la paridad de género.

En ambos casos, la promoción de jóvenes y mujeres, se trata de objetivos que van de arriba abajo, parte del autoritarismo ilustrado con el que las familias gobernantes promueven la participación de los emiratíes sin ceder poder político.

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