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La precariedad laboral en el campo, un mal endémico que no protagoniza la protesta agraria

El sueldo medio es de 1.477 euros brutos, 651 menos que la media. El sector registra la mayor tasa de temporalidad, las jornadas más largas y el peor dato de siniestralidad

Concentración de agricultores este jueves por el centro de Logroño.Foto: FERNANDO DÍAZ (EFE) | Vídeo: EPV

Los agricultores españoles protestan estos días por varios motivos: se quejan de “excesiva burocracia”, de lo “rígidas” que son las normas fitosanitarias en Europa, de las barreras comerciales, de que las ayudas no sean mayores, del aumento de los costes de producción... Otro elemento clave para entender los problemas del campo y que, sin embargo, no protagoniza tantas pancartas como los anteriores es la precariedad de los trabajadores.

“Los que se están manifestando no son los trabajadores, son los grandes y los pequeños propietarios. No se está hablando de los problemas que tienen los empleados por cuenta ajena. Me llama la atención”, opina el responsable del sector agrario en CC OO, Vicente Jiménez. La realidad laboral del campo es que los salarios están entre los más bajos de la economía española, la temporalidad se mantiene en registros altísimos. También está entre los sectores que más recurre a las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) y que tiene jornadas más largas. Y notifica el peor dato de siniestralidad.

El sueldo medio bruto mensual en el sector agrario (engloba agricultura, ganadería, silvicultura y pesca) era de 1.477 euros en 2022 (últimos datos disponibles), según las cifras de la Encuesta de Población Activa. Es el tercer peor registro en la clasificación por ramas de actividad, solo por encima de hostelería (1.390) y empleo doméstico (981). La nómina de los trabajadores del campo está lejísimos de la media (2.128) y mira con prismáticos a los sectores que mejor retribuyen, como información y comunicaciones (2.941), actividades financieras (3.394) y suministro de energía (3.498).

Según datos difundidos este jueves por el Ministerio de Trabajo, el reciente incremento del salario mínimo a 1.134 euros brutos en 14 pagas beneficiará al 36% de los trabajadores del campo, muy por encima de los que ganan más por el alza de la menor retribución posible en servicios (16%), en industria (6%) o en construcción (4%). “Si no fuera por las subidas del salario mínimo, la situación sería insostenible”, denuncia Jiménez, que critica a las patronales agrícolas por la “escasa negociación” en los convenios colectivos. Este sindicalista calcula que en torno a un 70% de los convenios provinciales agrícolas recogen categorías que se han visto superados por el nuevo salario mínimo. “Las quejas de los empresarios son loables y las compartimos. Piden que vayamos de la mano con ellos, pero debe haber un ten con ten. Se tiene que desbloquear la negociación colectiva”. Cabe destacar que el incremento de los convenios agrícolas (3,98%) fue superior a la media (3,46%) el año pasado.

Los datos de temporalidad del campo también está entre los peores. En una actividad tan estacional la temporalidad es consustancial, pero esto no evita que las condiciones de trabajo resulten “menos atractivas; por eso cada vez cuesta más a los empresarios encontrar trabajadores”, agrega Jiménez. El 37,6% de los asalariados en la agricultura tiene un contrato temporal, frente a la media del 16,5%, del 17,1% en servicios, del 16,2% en construcción o del 9,4% en industria. La reforma laboral ha hundido este guarismo, que antes era del 54,2% en el sector agrícola, pero sigue en registros altísimos. Justo por eso es una de las actividades en las que las empresas más recurren a las ETT: el 16,7% de los contratos de puesta a disposición (el que vincula a la ETT y la empresa usuaria) se firmaron en el sector agrícola, cuando este sector solo representa el 3,6% de la ocupación.

Asimismo, las jornadas de trabajo son las más largas del tejido económico español. Si se toma en cuenta a asalariados y empleadores, la agricultura arroja un número medio de horas semanales de 42,3, muy por encima de la media de 37,7 horas. También están por encima de las 40 horas de la jornada ordinaria en transporte (41), construcción (40,6) e industrias extractivas (40,1). Si se disgrega entre asalariados y empleadores, el panorama cambia un poco: los trabajadores agrarios (39,6) siguen entre los que más horas echan a la semana, pero se ven muy superados por sus jefes, que trabajan 47,9 horas semanales, según los últimos datos de la EPA.

El dato de siniestralidad tampoco deja en buen lugar a la actividad agrícola. En una mirada a los grandes sectores notifica el peor dato respecto al número de afiliados: la tasa de incidencia mensual de la siniestralidad es de 0,918, por encima del 0,790 de la construcción, el 0,355 de la industria y el 0,149 de los servicios. De enero a noviembre de 2023 murieron 70 personas en el campo español.

Según la última EPA, el sector agrario reúne a 770.700 ocupados, un 3,6% del total. Es una proporción en mínimos históricos, casi un punto por debajo del 4,5% que suponía en 2013. Con todo, la ocupación avanzó en el último año un 2,3%, con una ganancia anual de 17.300 trabajadores. Es un ritmo de incremento menor que el global del mercado laboral (3,8%).

Respecto a la composición laboral de este sector, también destaca la alta proporción de trabajadores extranjeros, siempre más presentes en España en las actividades de menos valor añadido y con peores salarios. En el último trimestre del año pasado, los españoles eran el 74,2% de la mano de obra agraria, frente al 22,9% de extranjeros y el 2,9% de doble nacionalidad. Es la menor proporción de nacionales nunca registrada. Además, está muy por encima de la media para el mercado laboral en general (81,2%).

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Sobre la firma

Emilio Sánchez Hidalgo
Redactor de Economía. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2016 en Verne y se incorporó a Sociedad con el estallido del coronavirus, en 2020. Ha cubierto la erupción en La Palma y ha participado en la investigación de la pederastia en la Iglesia. Antes trabajó en la Cadena SER, en el diario AS y en medios locales de su ciudad, Alcalá de Henares.
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