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La inflación de la eurozona se modera al 5,5% por la bajada de los precios de la energía

La tasa subyacente repunta en junio, y adelanta nuevas subidas de tipos por parte del BCE

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.Michael Probst (AP)
Pierre Lomba

Una de cal y otra de arena. La agencia estadística europea, Eurostat, ha confirmado este miércoles que la inflación de la eurozona se moderó en junio hasta el 5,5%, ayudada principalmente por la bajada de los precios energéticos en comparación con la misma época del año pasado. Los precios de la zona euro se sitúan así en los niveles de febrero de 2022, antes del estallido de la guerra de Ucrania. Pero la buena noticia no viene sola: la inflación subyacente —que no tiene en cuenta los elementos más volátiles, como la energía y los alimentos— experimentó un repunte inesperado el mes pasado, pasando del 5,3% en mayo al 5,5% en junio, y avanza nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE).

Según indica Eurostat, las mayores contribuciones a las subidas de precios en la zona euro en junio vinieron de los alimentos, las bebidas alcohólicas y el tabaco, con 2,35 puntos porcentuales, —pese a que moderaron su inflación en junio hasta el 11,6 %— seguidas de los servicios (+2,31) y los productos industriales no energéticos, que contribuyeron con 1,42 puntos a la tasa y marcaron una inflación del 5,4%. La energía, sin embargo, ha visto como sus precios han bajado un 5,6% desde junio de 2022, en plena crisis energética provocada por la guerra de Ucrania.

Por países, Luxemburgo es el que presenta un menor aumento de precios, con un IPC del 1%, seguido de España y Bélgica, con una tasa del 1,6% en términos armonizados —cada agencia nacional tiene su propia metodología, por eso la tasa confirmada por el INE la semana pasada es algo mayor, del 1,9%, como también lo es la subyacente, del 5,9% según el INE y del 3,7% según Eurostat—. Son los tres países que ya han rebajado el objetivo del 2% del BCE. Hungría (19,9%), Eslovaquia (11,3%) y República Checa (11,2%) son los países que presentan un mayor aumento de los precios dentro de la UE. La inflación se moderó en junio en 25 Estados miembros, se mantuvo estable en Croacia, y aumentó en Alemania.

Este miércoles también se ha publicado el dato de inflación de Reino Unido, que ha experimentado una moderación mayor de la esperada: de un IPC interanual del 8,7% en mayo, pasó a al 7,9% en junio, ayudado por la bajada de los combustibles. La inflación subyacente, al contrario que en la eurozona, sí dio una sorpresa positiva: fue de un 6,9 % en junio, mejorando el 7,1 % de mayo, su mayor nivel desde marzo de 1992.

Subidas de tipos

El ligero repunte de la pegajosa tasa subyacente de la eurozona —una décima por encima de lo estimado inicialmente—, hace creer que la esperada subida de tipos de la semana que viene por parte del Banco Central Europeo puede no ser la última. Así lo esperan, al menos, los mercados, que descuentan por lo menos una subida más después de la de la semana que viene. Esto explica, entre otros factores, la fortaleza que está mostrando el euro frente al dólar estadounidense. Al otro lado del charco, en Estados Unidos —donde la inflación fue del 3% en junio—, los inversores ya dan por hecho que la Reserva Federal va a apretar el freno y solo encarecerá una vez más el precio del dinero.

Ahora, la institución dirigida por Christine Lagarde se encuentra en una posición delicada: solo dispone de una herramienta para controlar la inflación, la subida de tipos, y no puede usarla de forma selectiva. Esto significa que tendrá que seguir encareciendo el precio del dinero —ya ha realizado la mayor subida de su historia, hasta los 400 puntos básicos—, y ralentizando así la economía de la eurozona, tanto para países que ya tienen unos precios controlados, como España, como para Estados con inflaciones altas, como Alemania.

Algunos países meridionales, tradicionalmente víctimas de una voluntad expansiva en política monetaria, pero que han hecho los deberes ahora con la inflación, están empezando a mostrarse críticos con las maniobras de Fráncfort, y acusan al BCE de luchar contra las subidas de precios con un ojo y medio puesto en Berlín. La semana que viene se reúne el Consejo de Gobierno, que realizará, previsiblemente, una nueva subida de 0,25 puntos, hasta el 4,25%. Este martes, Klaas Knot, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, afirmaba en Bloomberg Television que nuevas subidas de tipos más allá de la semana que viene son “una posibilidad, pero de ningún modo una certeza”.

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Sobre la firma

Pierre Lomba
Redactor de la sección de Economía. Graduado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y la Sorbona de París. Después de ejercer la abogacía, realizó el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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