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Disney despedirá a 7.000 empleados como parte de una nueva reestructuración

Bob Iger anuncia una etapa de “transformación significativa” en su primera presentación de resultados tras su vuelta como consejero delegado

Luis Pablo Beauregard
Bob Iger, durante un foro organizado por Bloomberg
Bob Iger, durante un foro organizado por Bloomberg, en septiembre de 2019.Mark Lennihan (AP)

Tiempos turbulentos en el lugar más feliz del mundo. Disney ha informado este miércoles que recortará el 3,2% de su plantilla, unos 7.000 trabajadores. El gigante del entretenimiento ha comunicado esta tarde a los accionistas que la medida forma parte de una estrategia de recorte de costos y que tiene como objetivo lograr un ahorro de unos 5.500 millones de dólares. La compañía confirma que ha virado el timón para partir de la gestión de Bob Chapek y que la guía está nuevamente en manos de Bob Iger, quien abandonó su retiro de forma sorpresiva para volver al cargo en noviembre.

Iger compartió con sus empleados la noticia de los recortes. Esto fue minutos después de que terminara la llamada con los inversionistas, donde se informó que los beneficios del cierre de 2022 crecieron un 8% respecto al trimestre anterior. “Debemos asegurarnos que la estructura de la compañía y el tamaño de nuestra fuerza de trabajo se alineen con nuestras necesidades actuales y circunstancias. Nuestro éxito en el futuro depende de las decisiones que tomemos hoy”, escribió Iger. La empresa tenía hasta octubre pasado unos 220.000 empleados en todo el mundo.

Una palabra sobrevoló de forma continua la llamada que la cúpula de Disney tuvo con los inversores: reestructuración. Iger aseguró que la compañía emprende una “transformación significativa” que rompe con la visión del anterior consejero delegado. Parte del ahorro que se ha puesto como meta la empresa vendrá del área de los contenidos que tienen salida en Disney+, cuya apuesta de crecimiento ha causado una sangría de 8.000 millones de dólares. El ejecutivo ha anunciado que harán una “agresiva curaduría” de las series y películas que están en producción y que son de entretenimiento general y contenido internacional. “Los productos se han encarecido mucho en un mundo tan competitivo... También revisaremos el volumen de lo que estamos haciendo”, aseguró Iger, quien calcula que puede ahorrar unos 3.000 millones de dólares prescindiendo de contenido audiovisual.

En el último trimestre bajo el liderazgo de Chapek, Disney presentó cifras decepcionantes que provocaron una caída de 12% del precio de los títulos. El precio de las acciones se dejó a lo largo del año pasado un 40% de su valor. Chapek pidió entonces paciencia asegurando que Disney+ sería rentable a partir de 2024. Este miércoles, las acciones se cotizaban en 11 dólares, una variación mínima respecto al día anterior. Está por verse cómo reacciona el mercado al anuncio de los recortes.

Iger fue el responsable de encaminar al gigante del entretenimiento en la senda de explotar los contenidos basados en la propiedad intelectual del grupo, producido por los estudios de Marvel, Pixar, Fox y Lucasfilm, cuyas adquisiciones fueron cerradas por él mismo. Con su retorno a la empresa, el ejecutivo pretende reducir la oferta y “enfocarse en las marcas centrales y en las franquicias”. La empresa también pretende recortar otros 2.500 millones de dólares en gastos de operación.

La nueva visión de Iger incluye cambiar la estrategia de crecimiento por la que Chapek había apostado para hacer crecer a Disney+. Esto en medio de lo que fue llamado la guerra del streaming, la disputa entre los gigantes del entretenimiento en crecer sus suscripciones basados en robustecer sus catálogos. “Creo que los esfuerzos tan agresivos que hicimos para lograr nuevos abonados a nivel global fue demasiado agresiva y quizá no era tan necesaria”, admitió Iger en la llamada. El consejero delegado dijo que el incremento de precio que el servicio de streaming tuvo el año pasado no tuvo mayores repercusiones y que las suscripciones disminuyeron solo un 1%.

Bob Iger ha pedido a sus empleados “paciencia” y “confianza” mientras lleva a cabo la nueva reestructura de la empresa. Pidió a los trabajadores recordar las dos transformaciones que llevó a cabo durante su etapa anterior como CEO, que comenzó en 2005. En la primera de ellas tomó las riendas del control creativo de la empresa con la compra de los estudios que han servido a la empresa para ser punta de lanza. La segunda trasformación llegó en 2016 cuando se pusieron los cimientos para que la compañía saltara al mundo digital. Su entrada a este llegó tres años después, en 2019, cuando fue lanzada la plataforma, que hoy cuenta con 161 millones de suscriptores.

No está claro que Iger tenga el tiempo necesario para levar a cabo los cambios que quiere. Sobre todo porque ya hay inversionistas activistas que han comenzado a presionar a la cúpula. El más importante es Nelson Peltz, del fondo de inversiones Trian. El mes pasado inició una campaña en la que trata de convencer a los accionistas para entrar a la junta del consejo. Su argumento es que la compañía necesita pensar en un tiempo futuro en el que Iger ya no esté al frente de Disney. El consejero delegado, de 71 años, estará solo dos años en la tarea. En noviembre se dijo que en este lapso se preparará a su sucesor.

Uno de los mayores reclamos que el mercado y los inversionistas han hecho hoy a Iger es el futuro de ESPN, el canal deportivo de Disney. Desde hace meses corren rumores de que el grupo estudia deshacerse de una de las marcas más valiosas en su cartera. Iger ha explicado esta tarde que no está entre sus planes venderlo, pero que no descarta realizar cambios más profundos a la cadena para adaptarla al mundo del streaming en un momento donde la televisión lineal ha topado con pared. En lo que fue otra oportunidad para desmarcarse de Chapek, Iger afirmó que los rumores sobre la transacción pertenecían a la gestión anterior, pero que bajo su mando la venta resultaría en una operación negativa para el grupo.


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Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard
Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.

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