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Iberdrola vende la mitad de una gran cartera de renovables en España al fondo soberano noruego por 600 millones

La eléctrica y Norges Bank, uno de sus accionistas de referencia, coinvertirán en 1.265 megavatios de nueva capacidad solar y eólica. Se abren a ir de la mano en más proyectos y países

Ignacio Fariza
Dos trabajadores, en una planta fotovoltaica de Iberdrola en Badajoz.
Dos trabajadores, en una planta fotovoltaica de Iberdrola en Badajoz.

Iberdrola venderá el 49% de una gran cartera de proyectos renovables al fondo soberano de Noruega por 600 millones de euros. Con el acuerdo anunciado este martes, ambas partes se comprometen a coinvertir en 1.265 megavatios (MW) de nueva energía verde en España ―80% fotovoltaica; 20% eólica―. Esta cartera de activos, aunque de gran tamaño, supone solo una pequeña parte de todos los proyectos de generación de electricidad renovable de Iberdrola en la Península, que ronda los 20.000 MW.

En un comunicado remitido a primera hora de la mañana de este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la energética presidida por Ignacio Sánchez Galán enfatiza que “continuará manteniendo el control indirecto” de la cartera en cuestión y que seguirá gestionando el desarrollo de los proyectos no operativos —la gran mayoría: poco más del 10% están ya en operación—, así como prestando los servicios de operación y mantenimiento “necesarios para su explotación”. La empresa también descarta que la operación vaya a tener un “impacto relevante” en sus resultados.

El pago de los 600 millones de euros por parte de Norges Bank —uno de los accionistas de referencia de Iberdrola— se producirá en varias fases. En un primer momento, al cierre de la operación, el fondo soberano noruego abonará una cantidad —que la eléctrica no precisa a cuánto ascenderá—, a modo de “contraprestación por las participaciones adquiridas en las sociedades titulares de los proyectos ya operativos”. El resto se satisfará “a medida que los proyectos en desarrollo vayan alcanzando su entrada en explotación comercial”. El acuerdo —”sujeto a posibles ajustes habituales en esta clase de transacciones”, apostilla Iberdrola— contempla también su extensión a otros activos renovables en España o a otros países en los que ya opera la energética española.

La cartera de renovables en la que había posado sus ojos Norges Bank —y por la que ha competido en los últimos meses con otros interesados, entre ellos fondos de pensiones e infraestructuras y aseguradoras— tendrá capacidad para suministrar energía a más de 700.000 hogares cada año. La mayor parte de los proyectos están situados en Andalucía (358 MW), Extremadura (343 MW), Aragón (175 MW) y Castilla y León (102 MW), comunidades que están viviendo una auténtica eclosión de la fotovoltaica y la eólica. Aunque en cantidades menores, también hay varios situados en Madrid, Murcia o Castilla-La Mancha.

La operación es una muestra más de dos tendencias: el apetito extranjero por los proyectos de renovables en España y el enorme poder financiero e inversor de los fondos soberanos a lo largo y ancho del mundo, especialmente al calor de la subida de precios del petróleo y el gas natural.

Norges Bank —la entidad a través de la cual el Estado noruego invierte los recursos obtenidos gracias a sus vastísimos recursos energéticos, y a la que Iberdrola presenta como “el socio perfecto para coinvertir”— gestiona activos por valor de 1,4 billones de euros y tiene participaciones en más de 9.000 compañías. Posee, de media, el 1,4% de todas las empresas cotizadas del mundo y el 2,5% de todas las cotizadas europeas, y es, desde hace años, el tercer mayor accionista de Iberdrola (con algo más del 3%), solo por detrás de otro fondo soberano, el catarí Qatar Investment Authority, y de BlackRock, la mayor gestora de fondos del planeta.

El acuerdo forma parte de una creciente política de alianzas en la inversión entre Iberdrola y otras compañías o vehículos de inversión tras la pandemia. Ahí se enmarcan, entre otros, el acuerdo con BP para acelerar el despliegue de infraestructuras de recarga y la producción de hidrógeno verde en España y Portugal, la alianza con Energy Infrastructure Partners para coinvertir en el parque eólico marino de Wikinger y potenciar su cartera de eólica marina o el pacto sellado con Mapfre en 2021 para la gestión de una cartera conjunta de activos eólicos de casi 300 MW. El de este martes, sin embargo, abre la puerta a una nueva vía de estrecha colaboración con Norges Bank, que además de accionista pasa a ser socio privilegiado de la mayor eléctrica española.

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Sobre la firma

Ignacio Fariza
Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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