El precio de la gasolina retrocede un 11% en seis semanas

Los carburantes se han abaratado sin tregua desde finales de junio y los importes reales, con el descuento de 20 céntimos, se sitúan en niveles de principios de marzo

Un hombre reposta en una gasolinera de Zaragoza, este jueves.
Un hombre reposta en una gasolinera de Zaragoza, este jueves.JAVIER BELVER (EFE)

Una semana más, y ya van seis consecutivas, el precio de la gasolina vuelve a bajar. Y también lo hace el del gasóleo, que empezó a retroceder hace cinco semanas. En suma, los carburantes llevan abaratándose sin tregua desde finales de junio. La gasolina tocó su techo en la semana del 20 junio, con 2,142 euros por litro y desde entonces ha caído un 11,2%, ya que esta semana el litro se sitúa de media a 1,903 euros. El diésel, por su parte, alcanzó su cima en la actual crisis en la semana del 27 de junio (2,100 euros por litro), lo que significa que ahora es un 9,9% más barato (1,893 euros). Estos son los precios medios, con impuestos incluidos y antes de aplicar la bonificación obligatoria de 20 céntimos que aprobó el Gobierno en abril, publicados este jueves por el Boletín Petrolero de la Unión Europea.

Pese a que la bajada es consistente para ambos tipos de combustible (desde finales de diciembre no sucedía que los carburantes cayeran durante cinco semanas consecutivas), los precios siguen en niveles históricamente muy elevados. De hecho, si se contempla precisamente con diciembre del año pasado, ahora la gasolina en origen (es decir, sin el descuento obligatorio) es casi un 29% más costosa que entonces. Y el gasoil ha subido todavía más: cerca de un 41%.

Al aplicar la rebaja de 20 céntimos, que entró en vigor el 1 de abril y el Ejecutivo ha prorrogado hasta finales de año, los precios reales retroceden a los niveles de principio de marzo, cuando el efecto de la guerra de Ucrania disparó los mercados internacionales de crudo y derivados. Esa situación empeoró todavía más la carestía que los carburantes ya venían arrastrando desde el año pasado, cuando como consecuencia de la reactivación de la economía tras las fases más agudas se la pandemia, se produjeron desajustes entre oferta y demanda. Desde finales de junio, sin embargo, tanto el brent (el barril de crudo de referencia en Europa) como los derivados han vuelto a mostrar una tendencia descendente.

Pero Europa, y con ello España, sigue lejos de poder mostrarse tranquila con los precios energéticos. Con Rusia como mayor proveedor de gas, y segundo mayor exportador mundial de petróleo, Putin sigue amenazando con desestabilizar las economías comunitarias con recortes aleatorios del suministro de materias primas. Y este jueves la OPEP+ (la Organización de Países Exportadores de Petróleo y un conjunto de aliados, entre los que se cuenta Moscú) ha decidido aumentar la producción a partir de septiembre en 100.000 barriles diarios, por debajo de lo esperado y de lo que EE UU y la UE desearían para ayudar a contener su inflación.

Con los precios actuales, llenar un depósito mediano (55 litros) de gasolina en España supone desembolsar 93,6 euros (104,6 si no hubiera descuento). Esto son unos 12 euros más que a finales del año pasado y casi 16 euros más que hace un año. Para el gasóleo, el depósito saldría a 93,1 euros, lo que son 19 euros más que a finales de 2021 y 23 euros más que hace un año.

Entre los países más caros

Durante el actual episodio de carestía, los precios medios de los carburantes en origen se han situado en España en la parte alta del boletín europeo. De hecho, la gasolina supera tanto la media comunitaria (1,856 euros por litro) como la de la eurozona (1,899 euros). Ocho socios europeos superan los precios españoles, con Dinamarca (2,219 euros) a la cabeza. Hungría repite, una semana más, como el territorio con la gasolina más asequible (1,291 euros).

El gasóleo también es más caro en España que en la media de los Veintisiete (1,879 euros), pero no que en el promedio de los países de la moneda común (1,909 euros). 13 países europeos soportan precios medios más elevados. El litro de diésel más caro se paga en Suecia (2,370 euros) y el más barato Malta (1,210 euros). Tanto la patronal petrolera como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia han insistido en el actual episodio de carestía en que las comparaciones del boletín con otros países han perdido sentido por las diferentes ayudas que los países han adoptado y cómo se reflejan estas en la estadística (en España no se reflejan). Otros expertos apuntan, sin embargo, a una peor eficacia de las medidas para abaratar los carburantes en España como consecuencia de un mercado que definen como “oligopolista” en las fases de refino y distribución mayorista de combustibles, lo que permitiría a algunas empresas capturar mayores márgenes en esas actividades.

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Sobre la firma

José Luis Aranda

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS, diario donde entró a trabajar en 2008. Escribe habitualmente sobre temas de vivienda y referentes al sector inmobiliario. Es licenciado en Historia por la Universitat de València y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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