Room Mate pide el concurso de acreedores para dar entrada a un nuevo inversor

La compañía hotelera de Kike Sarasola mantiene un litigio con Sandra Ortega, accionista de un 30% de la compañía y dueña de algunos edificios

Kike Sarasola, fundador y presidente de Room Mate Hotel Group, en una imagen de archivo.
Kike Sarasola, fundador y presidente de Room Mate Hotel Group, en una imagen de archivo.

La cadena hotelera Room Mate ha solicitado este viernes un concurso de acreedores voluntario que lleva aparejada la entrada en la compañía de un nuevo inversor. Este, cuya identidad no se ha desvelado, “plantea la continuidad del negocio y el mantenimiento de los puestos de trabajo”, según una nota remitida a los medios por la empresa. El procedimiento, precisa el comunicado, afecta exclusivamente a Room Mate S.A., la rama hotelera de los negocios del empresario Kike Sarasola, quien también gestiona apartamentos turísticos a través de BeMate.

Room Mate está controlada mayoritariamente por Sarasola, con más de un 60% de las acciones, y tiene como segunda máxima accionista a Sandra Ortega, hija de los fundadores de Zara y dueña de un 5% de las acciones del imperio textil Inditex. La participación de Ortega en la cadena hotelera viene de los tiempos en que su madre, Rosalía Mera, decidió invertir. Luego ella mantendría e incluso aumentaría esa participación, que actualmente está en el entorno del 30%. Sin embargo, la relación entre ambos accionistas se ha vuelto muy incómoda en los últimos tiempos. De hecho, el pasado mes Ortega pidió el desahucio de Room Mate como inquilino de dos hoteles que son edificios de su propiedad en EE UU: uno en Nueva York y otro en Miami. La empresaria alegó que la cadena, que acumula varios ejercicios en pérdidas, le debía rentas de los últimos años.

Aunque esa acción todavía no se ha ejecutado y Room Mate sigue operando en ambos establecimientos, según fuentes de la firma hotelera, lo cierto es que considera que la situación es insostenible. La cadena “se ha visto fuertemente golpeada por la grave pandemia y por los litigios judiciales que mantiene la accionista Sandra Ortega con los bancos financiadores de Room Mate”, alega la empresa para justificar la solicitud del concurso de acreedores. “Aunque la compañía está en proceso de regularizar el pago con la mayoría de sus proveedores y está en el camino adecuado para su recuperación, el proceso concursal es la fórmula más adecuada para su viabilidad futura”, añade.

Con el concurso de acreedores, sería un administrador concursal, acompañado de la tutela judicial, el que debería decidir si la oferta del inversor que presentan es adecuada para salvar la compañía o se deben dar otros pasos. También podría decidirse su liquidación, aunque eso es precisamente lo que se intenta evitar y en Room Mate están convencidos de su viabilidad. “La actividad de la cadena hotelera continuará desarrollándose con plena normalidad, de forma que la tranquilidad de clientes, proveedores y trabajadores está asegurada”, afirma la empresa en su comunicado.

La disputa de Ortega con Room Mate se entremezcla con la que mantiene con José Leyte, el que fue el administrador de Rosp Corunna (la firma patrimonialista de la empresaria gallega) durante muchos años. La hija mayor de Amancio Ortega y Rosalía Mera despidió a Leyte fulminantemente por pérdida de confianza, en un conflicto que acabó en los tribunales. En el proceso afloró que Room Mate había pedido préstamos a varios bancos y ponía como garantía unas cartas (confort letters) por las cuales la operación quedaba respaldada por su segunda accionista con su patrimonio personal. Ortega sostiene que su administrador ofreció esas cartas a la cadena hotelera sin su consentimiento y sin su conocimiento, algo que una sentencia cuestionó recientemente. El proceso hizo que la banca acreedora de Room Mate intentará recuperar las deudas reclamando a la empresaria, que ha intentado vender su parte en la cadena de hoteles.

Sobre la firma

José Luis Aranda

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS, diario donde entró a trabajar en 2008. Escribe habitualmente sobre temas de vivienda y referentes al sector inmobiliario. Es licenciado en Historia por la Universitat de València y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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