Lagarde se mantiene firme y descarta subir los tipos pese al aumento de la inflación

Hernández de Cos pide un pacto de rentas para evitar una escalada de precios más fuerte

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una conferencia en Fráncfort el pasado mes de octubre.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una conferencia en Fráncfort el pasado mes de octubre.KAI PFAFFENBACH (REUTERS)

Ni la elevada tasa de inflación de la zona euro, del 5%, ni la presión de los mercados mueven por ahora al Banco Central Europeo (BCE) de la hoja de ruta que se marcó el pasado mes de diciembre. La presidenta de la institución, Christine Lagarde, se mantuvo firme y al margen del acelerón que los analistas prevén que dé la Reserva Federal con al menos tres subidas de tipos de interés en 2022. De momento, el BCE no prevé ninguna. En una entrevista en France Inter, Lagarde sostuvo que tiene en su mano “todas las razones para no actuar tan rápidamente como uno puede imaginar que lo haría la Fed”.

La oficina estadística Eurostat confirmó este jueves que la zona euro cerró diciembre con una inflación del 5%, con los países bálticos, España, Bélgica y Holanda a la cabeza, con tasas muy superiores al 6%. Sin embargo, Lagarde se mantuvo en que el alza de precios se irá relajando a lo largo del año y justificó su actuación en la necesidad de impedir que la recuperación descarrile. “No podemos actuar de inmediato. Si subo los tipos de interés, eso tendrá un efecto dentro de seis a nueve meses. Ese el tiempo que tarda en que [la subida] baje por la cadena de financiación. Pero estamos ralentizando el crecimiento”, explicó.

Las actas de la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE, no obstante, revelan que dentro del órgano de la institución sigue habiendo voces discrepantes con la firmeza de Lagarde. Si bien esos documentos, publicados este jueves, señalan que los miembros del consejo consideraron “ampliamente” que todavía se requiere de “un apoyo sustancial de la política monetaria” para que la inflación se estabilice en la meta a medio plazo del BCE, del 2%. Sin embargo, otros integrantes del Consejo expresaron sus temores de que esa alza de precios se mantenga elevada “más tiempo de lo esperado”. Y recordaron que, cuanto más pasen los meses, más podría consolidarse esa tendencia en las expectativas de los mercados, más peligro había de que se extendiera a los salarios y, en una última instancia, alimentara en mayor medida la inflación real.

Reservas sobre el nuevo paquete del BCE

El paquete que finalmente sacó adelante el BCE también generó cierto debate en el seno del consejo. Este consistía sobre todo en dejar intactos los tipos de interés, poner fin al programa de compra de deuda vinculado a la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) en marzo y aumentar la cuantía del plan tradicional (APP) y extender las reinversiones del PEPP hasta 2024, flexibilizándolo para poder adquirir deuda griega. Según las actas, “una gran mayoría de miembros” estuvo a favor de ese paquete propuesto por el economista jefe del BCE, Philip Lane. Pero otros “mantuvieron reservas” por su generosidad.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, compartió en una entrevista con TVE diagnóstico con Lagarde. Hernández de Cos dijo que el IPC se mantendrá en España en tasas “relativamente elevadas” durante el primer semestre del año y que, posteriormente, se irá reduciendo, de modo que podría acabar “incluso por debajo del 2% a finales de año”. A su juicio, la inflación tiene un “componente transitorio” que se irá “diluyendo” en el transcurso de 2022.

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El gobernador, que ha recordado que la actual dinámica no invita a pensar en una subida de los tipos en la zona euro durante este ejercicio, sí ha advertido sobre el peligro de que la inflación acabe contaminando otros espacios y cree una “espiral viciosa” de incremento de márgenes, precios y salarios que pueda “retroalimentarse”. A pesar de que dijo que los salarios están moderándose, Hernández de Cos pidió un pacto de rentas que evite esas tensiones. En otras palabras, que haya un acuerdo para repartir las pérdidas que dejará la inflación.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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