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EP Firmas BLOGS Coordinado por Daniel Leguina

La lucha feminista la hacemos en casa

Si de verdad creemos en la igualdad de derechos y queremos construir una sociedad más justa, este año tenemos la oportunidad de quedarnos en nuestros domicilios el 8 de marzo y desde ahí demostrar que estamos comprometidos con la igualdad

Una mujer con su bebé. Las mujeres trabajan dos horas más al día que los hombres en el hogar, según el informe 'Coste de oportunidad de la brecha de género en la conciliación'.  GETTY | ATLAS
Una mujer con su bebé. Las mujeres trabajan dos horas más al día que los hombres en el hogar, según el informe 'Coste de oportunidad de la brecha de género en la conciliación'. / GETTY | ATLAS

Hemos llegado al 8 de marzo inmersos en la pandemia. Llevamos un año de confinamiento, total o parcial, en el que hemos reconstruido nuestras vidas encerrándonos en casa y conectando con el mundo de manera digital. Durante este tiempo seguimos afrontando la desigualdad a la que nos enfrentamos las mujeres en los diferentes ámbitos de la vida. Por un lado, en la esfera privada nos hemos cargado de tareas que antes delegábamos o externalizábamos. Como consecuencia de ello la esfera laboral también se ha visto afectada, pues muchas mujeres han tenido que reducir su jornada o dejar su trabajo para asumir los cuidados en la familia y otras obligaciones derivadas de esta nueva situación.

Una de las novedades que ha traído la pandemia ha sido el teletrabajo. En junio de 2020 la Fundación Alternativas organizó un encuentro digital para hablar del tema en relación con la conciliación y se demostró cómo ha afectado a las mujeres[1]. La presidenta del Club de Malasmadres nos contó los datos de una encuesta que puso en evidencia como la mujer/madre se veía afectada por el teletrabajo, pues siete de cada diez no podían encontrar un espacio de trabajo para ellas, lo que en muchos casos les llevaba a trabajar de madrugada. También que mientras los hombres son capaces de teletrabajar tres horas seguidas, las mujeres solo consiguen hacerlo una. A esto hay que sumar que el teletrabajo voluntario ha sido asumido en su mayoría por las mujeres.

En consecuencia, podemos decir que el teletrabajo es un riesgo para las mujeres porque las encierra de nuevo en la esfera de lo doméstico y las aparta de los lugares de la toma de decisiones. Esta situación también la ha recogido la Comisión de Naciones Unidas sobre el Estatus de la Mujer en un comunicado publicado en febrero de este año[2], en el que además se pone de relieve cómo la pandemia ha provocado retrocesos en la igualdad de derechos para las mujeres. Ahora tendríamos que preguntarnos cómo podemos, como sociedad, y en particular las mujeres, frenar esta deriva que supone un obstáculo para seguir avanzando hacia la igualdad. La respuesta es sencilla y evidente, la lucha feminista tenemos que hacerla en casa.

En el espacio doméstico es donde necesitamos de manera urgente un equilibrio en el reparto de tareas. Son las familias las que tienen que esforzarse para conseguir que las responsabilidades de los asuntos cotidianos se distribuyan de manera equitativa. Si no conseguimos avanzar en estas cuestiones será muy difícil construir una sociedad en igualdad, pues las cargas domésticas y familiares que soportamos las mujeres se encuentran fijadas en el imaginario colectivo, y así siempre serán los hombres los que tengan más oportunidades de desarrollarse profesionalmente y obtener la confianza para los puestos de responsabilidad.

No servirá de nada hacer proclamas sobre mujeres líderes o exigir una representación igualitaria en los espacios de toma de decisiones, tampoco hacer rankings sobre países gobernados por mujeres, y por supuesto que en los medios de comunicación las noticias seguirán protagonizadas por señores que ocuparán los puestos de poder. El verdadero desafío lo tenemos en el hogar y tenemos que luchar por ello.

Por eso, si de verdad creemos en la igualdad de derechos y es nuestro objetivo construir una sociedad más justa, tenemos que asumir nuestra responsabilidad personal. Este año tenemos la oportunidad de quedarnos en casa el 8 de marzo y ahí demostrar que estamos comprometidos con la igualdad.

* Inma Ballesteros es directora del Observatorio de Cultura y Comunicación de la Fundación Alternativas


[1] ENCUENTROS ALTERNATIVOS l Teletrabajo y conciliación - YouTube

[2] Commission on the Status of Women | UN Women – Headquarters

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