España baja el pago de intereses a pesar de aumentar la deuda

Los Presupuestos de 2022 contemplan una caída de 1.500 millones en el coste de la financiación

Fachada del Banco de España.
Fachada del Banco de España.EUROPA PRESS (Europa Press)

La alquimia del Banco Central Europeo obra maravillas: España se endeuda más, pero aun así paga menos intereses. El déficit de las cuentas públicas alcanzará el 5% del PIB en 2022. Es decir, la deuda de las Administraciones va a aumentar en unos 60.000 millones de euros como consecuencia del desfase entre ingresos y gastos. Sin embargo, a pesar de ese fuerte incremento de la deuda, el pago de intereses se va a reducir. El Gobierno prevé que caiga en unos 1.500 millones, desde los 31.675 millones presupuestados para 2021 hasta los 30.175 millones que prevé para el año que viene.

¿Cómo puede ser posible tal ahorro? Pues gracias a las compras de deuda pública que realiza el BCE, que están hundiendo los intereses hasta tipos históricamente bajos, incluso negativos. En esas condiciones de mercado, el Tesoro español está pudiendo refinanciar su deuda a unos costes mucho más reducidos, consiguiendo ahorros incluso con el endeudamiento subiendo en cantidades solo comparables a la pasada crisis financiera.

La vida media de la deuda está ahora en unos 8 años. Eso quiere decir que cada ejercicio se renueva una octava parte, esto es unos 150.000 millones. Estos títulos que vencen soportaban unos intereses de cuando los tipos eran muchos más altos. Por ejemplo, los bonos a 10 años estaban hace una década al 7,5%, mientras que en la actualidad están cotizando a tipos del 0,5%. El tipo medio de la emisión del Tesoro se situaba entonces en un 4% frente al -0,034% de ahora. Es decir, este año los inversores están en promedio pagando por tener deuda española.

Aunque no sean cálculos precisos, basta con echar unas cuentas para hacerse una idea del ahorro: con un tipo medio del -0,034%, los 150.000 millones que se están renovando este año permitirían que el Tesoro cobre de los inversores alrededor de 50 millones de euros. En cambio, de haber tenido tipos del 4% como los de 2011, España tendría que pagar a los inversores unos 6.000 millones en intereses. Esa es la magia que empezó desde que Mario Draghi anunciase a los mercados que haría lo que fuese necesario para salvar el euro. El tipo de la deuda pública española en circulación se ha desplomado desde el 4% al 1,6% a pesar de que la deuda se ha disparado hasta el 120% del PIB.

Y esta intervención del mercado se ha intensificado con la pandemia. El año pasado el eurobanco ya compró casi toda la deuda nueva de España. Y este año va camino de hacer lo mismo. A mitad de año, el BCE ya acumulaba en su balance deuda pública de España por valor del 40% del PIB español. Y en el ejercicio que viene algunos analistas esperan que compre cerca de un 80% de las nuevas emisiones.

“Tan importante como las compras es la deuda que el BCE ya tiene aparcada en el balance y que va a seguir renovando durante bastante tiempo, garantizando unas condiciones de financiación favorables”, explica Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney.

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No están tan lejos aquellos tiempos en los que aprendimos qué era la prima de riesgo y cómo se disparaban los costes de financiación de España cuando los mercados desconfiaban de la sostenibilidad financiera del país. Esta es la principal ventaja que en esta recesión ha tenido la economía española. Pero también constituye su principal debilidad en el supuesto de que en algún momento en el futuro el BCE tenga que levantar parte de su apoyo sin que España haya reconducido sus cuentas públicas.

Sobre la firma

Antonio Maqueda

Periodista de la sección de Economía. Graduado en Periodismo en la Universidad de Navarra y máster por la Universidad de Cardiff, ha trabajado en medios como Cádiz Información, New Statesman, The Independent, elEconomista y Vozpópuli.

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